FAO defiende necesidad de automatizar la agricultura para acabar con la pobreza y el hambre

INTERNACIONALES · 2 NOVIEMBRE, 2022 19:16

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Según un reciente informe de la la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la automatización agrícola, que incluye desde los tractores hasta la inteligencia artificial, puede permitir que cientos de millones de personas dejen la pobreza y el hambre.

El documento, difundido este 2 de noviembre, indica que la automatización en las primeras etapas de la cadena de suministro de alimentos puede apoyar el aumento de la productividad sostenible e inclusiva en la agricultura y los sistemas agroalimentarios en general y contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

«El informe analiza 27 casos de estudio sobre usos de tecnología con distintos estados de avance e identifica las distintas barreras que pueden impedir su aplicación, sobre todo por parte de los pequeños productores. A partir de este análisis, la publicación sugiere políticas para garantizar que la automatización agrícola sea inclusiva y contribuya a lograr sistemas agroalimentarios sostenibles y resilientes», destaca un comunicado de la FAO.

Sin embargo, se advierte que la introducción desigual de la automatización puede también agravar las desigualdades, especialmente si resulta inaccesible para los pequeños productores y otros grupos marginados, como los jóvenes y las mujeres.

El informe examina esos 27 casos  todo el mundo, desde los servicios de alquiler de tractores en Ghana hasta los contenedores para el cultivo de camarones en México que emplean el aprendizaje automático y la robótica.

Los estudios presentan tecnologías en distintas etapas de preparación, adecuadas para productores agrícolas en diferentes escalas y con distintos niveles de ingresos.

Se investigan los factores que impulsan estas tecnologías y se señalan varios obstáculos que impiden su adopción, en particular por parte de los pequeños productores.

«La FAO está convencida de que sin el progreso tecnológico y el aumento de la productividad no es posible sacar a cientos de millones de personas de la pobreza, el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición», escribió el director general de la FAO, QU Dongyu, en el prólogo del informe.

«Lo que importa es cómo se lleva a cabo el proceso de automatización en la práctica, no si se produce o no. Debemos garantizar que la automatización se lleve a cabo de forma inclusiva y que promueva la sostenibilidad», agrega.

Avances dispares en el mundo

La mecanización motorizada ha sido una forma importante de automatización en la producción agrícola y un componente fundamental de la transformación a nivel mundial. Sin embargo, su adopción ha sido desigual en distintos lugares del mundo. Un ejemplo son las estadísticas disponibles sobre el número de tractores por cada 1.000 hectáreas de tierra cultivable a nivel mundial, que dan cuenta de los dispares avances en las distintas regiones del mundo hacia la mecanización.

 En el caso de América Latina y el Caribe, la región ha mostrado un progreso considerable en materia de mecanización, impulsados por la evolución del sistema agrícola, la transformación estructural y la urbanización. De hecho, el número de tractores por cada 1000 hectáreas de tierra cultivable casi se triplicó, pasando de 5 en la década de 1960 a 14 en la década de 2000.

El SOFA da cuenta que en la región fueron los actores privados los que impulsaron la mecanización agrícola. Sin embargo, los gobiernos también desempeñaron un papel clave, creando un entorno propicio para la mecanización, por ejemplo, a través de programas públicos desarrollados por gobiernos en Argentina, Costa Rica, Ecuador y Perú, que dieron acceso a créditos con bajas tasas de interés y entregaron exenciones fiscales. Además, varios países, como por ejemplo Perú, eximieron a la maquinaria agrícola de los derechos de importación.

Recomendaciones políticas

El principio general de las recomendaciones políticas que ofrece el informe se centra en la idea de un cambio tecnológico responsable. Esto implica anticipar los impactos de las tecnologías en la productividad, la resiliencia y la sostenibilidad, al tiempo que se centra en los grupos marginados y vulnerables

La clave aquí es crear un entorno propicio que requiera que una serie de instrumentos políticos trabajen juntos de forma coherente. Estos incluyen la legislación y la regulación, la infraestructura, los acuerdos institucionales, la educación y la formación, la investigación y el desarrollo, y el apoyo a los procesos de innovación privados.

Los esfuerzos para reducir la desigual difusión de la automatización deben incluir inversiones inclusivas que involucren a los productores, fabricantes y proveedores de servicios, con especial atención a las mujeres y los jóvenes, con el fin de desarrollar más las tecnologías y adaptarlas a las necesidades de los usuarios finales.

Además, las inversiones y otras acciones políticas diseñadas para promover la automatización agrícola responsable deberían basarse en las condiciones específicas del contexto, como el estado de la conectividad, los desafíos relacionados con los conocimientos y las habilidades, la adecuación de la infraestructura y la desigualdad en el acceso. Incluso las condiciones biofísicas, topográficas y climáticas desempeñan un papel. Por ejemplo, la maquinaria pequeña e incluso los equipos manuales pueden suponer beneficios sustanciales para los pequeños productores en terrenos accidentados.

 

 

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INTERNACIONALES · 6 DICIEMBRE, 2022

FAO defiende necesidad de automatizar la agricultura para acabar con la pobreza y el hambre

Texto por Efecto Cocuyo | @efectococuyo

Según un reciente informe de la la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la automatización agrícola, que incluye desde los tractores hasta la inteligencia artificial, puede permitir que cientos de millones de personas dejen la pobreza y el hambre.

El documento, difundido este 2 de noviembre, indica que la automatización en las primeras etapas de la cadena de suministro de alimentos puede apoyar el aumento de la productividad sostenible e inclusiva en la agricultura y los sistemas agroalimentarios en general y contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

«El informe analiza 27 casos de estudio sobre usos de tecnología con distintos estados de avance e identifica las distintas barreras que pueden impedir su aplicación, sobre todo por parte de los pequeños productores. A partir de este análisis, la publicación sugiere políticas para garantizar que la automatización agrícola sea inclusiva y contribuya a lograr sistemas agroalimentarios sostenibles y resilientes», destaca un comunicado de la FAO.

Sin embargo, se advierte que la introducción desigual de la automatización puede también agravar las desigualdades, especialmente si resulta inaccesible para los pequeños productores y otros grupos marginados, como los jóvenes y las mujeres.

El informe examina esos 27 casos  todo el mundo, desde los servicios de alquiler de tractores en Ghana hasta los contenedores para el cultivo de camarones en México que emplean el aprendizaje automático y la robótica.

Los estudios presentan tecnologías en distintas etapas de preparación, adecuadas para productores agrícolas en diferentes escalas y con distintos niveles de ingresos.

Se investigan los factores que impulsan estas tecnologías y se señalan varios obstáculos que impiden su adopción, en particular por parte de los pequeños productores.

«La FAO está convencida de que sin el progreso tecnológico y el aumento de la productividad no es posible sacar a cientos de millones de personas de la pobreza, el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición», escribió el director general de la FAO, QU Dongyu, en el prólogo del informe.

«Lo que importa es cómo se lleva a cabo el proceso de automatización en la práctica, no si se produce o no. Debemos garantizar que la automatización se lleve a cabo de forma inclusiva y que promueva la sostenibilidad», agrega.

Avances dispares en el mundo

La mecanización motorizada ha sido una forma importante de automatización en la producción agrícola y un componente fundamental de la transformación a nivel mundial. Sin embargo, su adopción ha sido desigual en distintos lugares del mundo. Un ejemplo son las estadísticas disponibles sobre el número de tractores por cada 1.000 hectáreas de tierra cultivable a nivel mundial, que dan cuenta de los dispares avances en las distintas regiones del mundo hacia la mecanización.

 En el caso de América Latina y el Caribe, la región ha mostrado un progreso considerable en materia de mecanización, impulsados por la evolución del sistema agrícola, la transformación estructural y la urbanización. De hecho, el número de tractores por cada 1000 hectáreas de tierra cultivable casi se triplicó, pasando de 5 en la década de 1960 a 14 en la década de 2000.

El SOFA da cuenta que en la región fueron los actores privados los que impulsaron la mecanización agrícola. Sin embargo, los gobiernos también desempeñaron un papel clave, creando un entorno propicio para la mecanización, por ejemplo, a través de programas públicos desarrollados por gobiernos en Argentina, Costa Rica, Ecuador y Perú, que dieron acceso a créditos con bajas tasas de interés y entregaron exenciones fiscales. Además, varios países, como por ejemplo Perú, eximieron a la maquinaria agrícola de los derechos de importación.

Recomendaciones políticas

El principio general de las recomendaciones políticas que ofrece el informe se centra en la idea de un cambio tecnológico responsable. Esto implica anticipar los impactos de las tecnologías en la productividad, la resiliencia y la sostenibilidad, al tiempo que se centra en los grupos marginados y vulnerables

La clave aquí es crear un entorno propicio que requiera que una serie de instrumentos políticos trabajen juntos de forma coherente. Estos incluyen la legislación y la regulación, la infraestructura, los acuerdos institucionales, la educación y la formación, la investigación y el desarrollo, y el apoyo a los procesos de innovación privados.

Los esfuerzos para reducir la desigual difusión de la automatización deben incluir inversiones inclusivas que involucren a los productores, fabricantes y proveedores de servicios, con especial atención a las mujeres y los jóvenes, con el fin de desarrollar más las tecnologías y adaptarlas a las necesidades de los usuarios finales.

Además, las inversiones y otras acciones políticas diseñadas para promover la automatización agrícola responsable deberían basarse en las condiciones específicas del contexto, como el estado de la conectividad, los desafíos relacionados con los conocimientos y las habilidades, la adecuación de la infraestructura y la desigualdad en el acceso. Incluso las condiciones biofísicas, topográficas y climáticas desempeñan un papel. Por ejemplo, la maquinaria pequeña e incluso los equipos manuales pueden suponer beneficios sustanciales para los pequeños productores en terrenos accidentados.

 

 

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