Así subieron los precios de los alimentos en los tres años del bolívar soberano

ECONOMÍA · 30 SEPTIEMBRE, 2021 15:11

Ver más de

Shari Avendaño | @shariavendano

Foto por Mairet Chourio

¿Cómo valoras esta información?

1
QUÉ CHÉVERE
1
QUÉ INDIGNANTE
QUÉ CHIMBO

Bolívar soberano, hiperinflación, dolarización y readaptación. Mucha agua corrió para que Venezuela llegara a su tercera reconversión monetaria, en proceso de concretarse entre este jueves 30 de septiembre y el viernes 1 de octubre.

La primera reconversión de este siglo y de la administración chavista se anunció en el año 2007 y se empezó a aplicar el 1 de enero de 2008. Fue el inicio del bolívar fuerte. En ese entonces, se le quitaron tres ceros a la moneda. En 2018, la marcha de la segunda reconversión se llevó adelante en el contexto de la hiperinflación que transitaba el país. Ahí nació el bolívar soberano, con cinco ceros menos.

Al menos hasta este mes de septiembre, la hiperinflación continúa según el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), entidad independiente que agrupa a varios analistas económicos. Si bien los porcentajes de inflación mensual no son tan altos como años anteriores (en agosto se ubicó en 10,6 %), es un proceso que sigue en desarrollo.

En este contexto surge la tercera reconversión, que suprimirá seis ceros a la expresión monetaria. Es decir, con la entrada del ahora bolívar digital, se ha eliminado un total de 14 ceros a moneda desde el inicio de la era chavista.

Si bien muchos economistas han dado luces sobre la medida y lo que significará en términos de palear (o no) la inflación, ¿Cómo ha impactado esto en el precio de los productos? En estos años de coyuntura y ausencia de datos económicos oficiales (durante casi tres años), Efecto Cocuyo ha hecho seguimiento al incremento del precio de los productos a través de la lista de compras de la familia Quiroz, referencia que se usa para el monitoreo del mercado Guaicaipuro.

Primero cinco ceros menos

En los casi tres años del bolívar soberano, el precio de los alimentos ha pegado un salto que, en términos porcentuales, implica subidas de entre 8 y 11 millones. Por ejemplo, la primera vez que Efecto Cocuyo fue a hacer monitoreo de precios después de la segunda reconversión, el 23 de agosto de 2018, un kilo de pollo costaba 78 bolívares soberanos. A la fecha, el mismo kilo cuesta 9.980.000 bolívares soberanos, es decir, el precio ha evolucionado hasta registrar un aumento de 12.794.772 %.

Otra de manera de verlo: con los 9.980.000 bolívares que se necesitan para comprar un kilo de pollo, se podían comprar 127.949 kilos en agosto de 2018.

Uno de los aumentos más bajos de toda la lista lo registró el kilo de queso blanco duro. En agosto de 2018, valía 180 bolívares, mientras que este 30 de septiembre un kilo cuesta 14.594.416 bolívares. Es decir, la variación es de 8.107.909 % o 81.080 veces más que al inicio de la segunda reconversión.  

Los vegetales y hortalizas no se quedaron atrás. Con lo que este jueves vale un kilo de cebollas (4.800.000 bolívares), en agosto de 2018 se podían comprar 123.077 kilos. En este entonces, estaba en 39 bolívares.

A continuación, la comparativa de precios de todos los alimentos disponibles de la lista.  

El camino de la hiperinflación                           

Ahora ¿por qué los porcentajes son tan altos? Venezuela atraviesa desde hace más de un lustro la peor crisis de su historia moderna, con hiperinflación y escasez puntual de algunos productos, fenómenos que ocasionaron el éxodo de más de 5,6 millones de ciudadanos, según datos de la ONU.

Ante el silencio del Banco Central de Venezuela (BCV), la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional (AN) del 2015 se dio la tarea de recopilar datos para calcular el índice de inflación. Según el ente, 2018 cerró con una inflación del 1.698.488 %, dato que difiere del cálculo hecho por el BCV, institución que meses después dijo que la inflación había cerrado en 130.060 %.

En 2019, el índice se ubicó en 7.374% según la AN. En esta oportunidad, el BCV reportó una inflación mucho mayor a la calculada por la AN: del 9.585,50 %. Al año siguiente la tendencia siguió a la baja, 3.713 % según la AN y 2.959,8 % según el BCV.