En los “nidos de amor” también se hace cola por una habitación - Efecto Cocuyo

ECONOMÍA · 16 AGOSTO, 2015 13:15

En los “nidos de amor” también se hace cola por una habitación

Texto por Odell Lopez @odelopez

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Cayó la noche sobre Caracas. No hay luna ni estrellas, de hecho el cielo está nublado, sin embargo, es fin de semana y la ciudad lo sabe. En las calles de la ciudad se nota la afluencia carros y personas; unos van hacia casas pero otros quieren disfrutar de lo que queda de la vida nocturna capitalina.

“¿Tiene habitación disponible?”, pregunta una chica de contextura gruesa tomada de la mano de quien parece su prometido, un joven muy delgado y con barba. “Solo por seis horas, si desea toda la noche debe esperar”, responde el hombre que atiende el hotel Gilmar en El Rosal.

Con gesto de inconformidad, la fémina ve a su pareja a la cara y este le responde alzando sus hombros. “¿En dónde nos anotamos?”, pregunta la joven nuevamente mientras el dependiente trata de cobrar una habitación a un par de hombres, cuya tarjeta de débito que “no les pasa”.

“Entren al bar, ahí hay 15 parejas esperando. La habitación se la vamos a dar pero tiene a esas personas adelante”, suelta el encargado mientras arranca el recibo de pago del punto de venta.

Esta situación se repitió en, al menos, cuatro hoteles recorridos en Caracas durante una sola noche. No hay crisis que pueda con ciertas necesidades y placeres. Por ello, la visita de los caraqueños a estos sitios no ha mermado.

Rubén Antolinez es encargado del Hotel Altamira. Este sitio fue concebido como un hotel familiar. Ahora está convertido en otro “nidito de amor” a donde las parejas acuden para pasar una noche de romance.

Entre jueves y domingo quienes se quieren hospedar aquí deben esperar en un mueble de cuero al frente de la recepción. Una habitación aquí cuesta 2 mil bolívares. El hotel está en una zona céntrica y permite inclusive los servicios de “chicas malas”, como dice su encargado.

“Hay quienes vienen solos y quieren un servicio de chicas. No son muchos los que pueden pagar esto, pero sí hay. Se les llama a una de estas chicas y hacen su servicio acá”, dice Antolinez.

El precio de estas mujeres puede oscilar entre 2 mil 800 bolívares la hora y 15 mil bolívares la hora si son “Triple A”, como denominan a las trabajadoras sexuales “súper operadas”, explica el encargado.

“2 mil 800 bolívares la sencilla y 4 mil 800 la de lujo, ahorita solo tengo la sencilla y por seis horas. Si quieres pasar toda la noche debes esperar en la salita. Te advierto que hay 20 parejas por delante. Ah, y sin niños”. Así recibe la recepcionista del American Dallas, quien se adelanta a dar información sin siquiera preguntar nada.

La muchacha vestida de uniforme aclara que muchas personas llegan al hotel con niños, pero su estadía está prohibida porque es un hotel “de adultos”.

El sitio engalanado con paredes de madera deja ver que mientras esperan por una habitación, las parejas arman su tertulia en la sala de estar. Puertas afuera, los carros con nuevos huéspedes siguen entrando al estacionamiento.

En el hotel hermano a éste, el Dallas de El Rosal, la situación es parecida. Un bar recibe a quienes esperan su noche de romance. Inclusive la entrada a este recinto es controlada por una puerta que abren desde la recepción. “Si no, la recepción se nos congestiona”.

Una pantalla electrónica muestra los precios, 2 mil 600 la habitación más sencilla y 3 mil 800 la más costosa, la cual tiene bañera, wifi y cable y hasta un potro de madera. “Espere en el barcito, su habitación está segura pero se le entrega como un par de horas. Hay gente en cola y solo tengo cuarto por seis horas”, dice el encargado de este hospedaje.

“Son 14 mil 800 bolívares la habitación premier, señor, esa tiene jacuzzi y es una habitación grande confortable”, responde una de las tres recepcionistas del California Suites, uno de los hoteles más nuevos y lujosos de Caracas en su estilo.

El lujo caracteriza a este recinto en el que no es necesario ni bajarse del carro para pedir información. Un intercomunicador y un vidrio grueso y ahumado resguardan al personal del hotel. Luces fluorescentes, plantas artificiales dan la bienvenida a los huéspedes.

En el sitio había completa disponibilidad, pero eso se debe a sus precios, pues la habitación más sencilla cuesta 4 mil 500 bolívares por seis horas y 11 mil bolívares toda la noche.

Para quienes tienen mayor poder adquisitivo está la suite con jacuzzi, wifi, vista 360 grados sobre la ciudad, tubo de Pole Dance, sauna o vapor e inclusive adornos temáticos entre los que se incluyen una camioneta Hummer dentro de una de las habitaciones, la cual funge como cama. El costo de esta habitación es de 18 mil bolívares seis horas y 34 mil bolívares la noche completa.