"En este país estamos sobreviviendo" #6MesesDePandemia

CORONAVIRUS · 13 SEPTIEMBRE, 2020 10:45

“En este país estamos sobreviviendo” #6MesesDePandemia

Texto por Ronny Rodríguez Rosas | @ronnyrodriguez

Ver más de

Ronny Rodríguez Rosas | @ronnyrodriguez

¿Cómo valoras esta información?

7
QUÉ CHÉVERE
3
QUÉ INDIGNANTE
3
QUÉ CHIMBO

Tras seis meses de pandemia por el nuevo coronavirus, en Venezuela la respuesta más común de los ciudadanos sobre cómo la han vivido está asociada a la sobrevivencia. Decir “estamos sobreviviendo” tampoco es nuevo, porque desde 2015 la nación se encuentra sumida en una emergencia humanitaria compleja.

Pero desde el pasado 13 de marzo, la situación, por difícil que pareciera, se agravó: al país llegaron los dos primeros casos de coronavirus y desde entonces se vive en estado de alarma nacional. Con servicios públicos aún más deficientes, con un alto número de personal sanitario fallecido por el COVID-19 y como un dejavú, las largas colas por escasez de gasolina, tanto en Caracas como en las regiones, volvieron a repetirse en los últimos días.

Así es Caracas en el primer domingo con coronavirus (Fotos)

Estamos luchando por sobrevivir

En Petare, a las 11:40 de la mañana del jueves 10 de septiembre la señora María González, de 65 años, está sentada junto a su esposo frente el pequeño local-residencia que tienen para subsistir.

Fue él quien el 14 de abril confesó a Efecto Cocuyo que trabajaba de “a raticos”, hasta que lo permitiera la Guardia Nacional Bolivariana o la Policía Municipal de Sucre.

Cinco meses después, la escena no es tan diferente, la mujer dice que aunque hay flexibilización amplia, a partir de las 12:00 del mediodía llegan los uniformados para obligar a cerrar los comercios.

En la redoma y su plaza hay menos gente este jueves. Un grupo cristiano escenifica una representación sobre la situación del país y van vestidos de ropa negra con amarillo. Pudieran confundirse con un montaje de tinte político, pero sus carteles hablan de una mejor sociedad y llevan mensajes religiosos.

La señora María habla de Venezuela y del mundo. “En marzo y también ahora estamos mal, luchando por sobrevivir. Todo el mundo está pasando esta pandemia igual”, dice algo resignada.

Seis meses de pandemia en Venezuela: en este país estamos sobreviviendo

La señora María y su esposo venden café y cigarrillos en Petare

Confiesa que le llegan todos los bonos de la administración de Maduro y con eso logra completar su escueta pensión de poco más de un dólar. Esos bonos varían de monto y pueden llegar hasta 1.200.000 bolívares, unos cuatro dólares más al mes para la tasa extraoficial a la fecha.

Dice que la gente no deja de “comprar vicio” para referirse al expendio de café y cigarrillos que los mantiene a ambos. Aunque hay un letrero de una barbería que funcionaba en el lugar, “está cerrada porque eso no da para pagar”.

Alimentos más caros y el mismo salario mínimo

A dos locales de su puesto está la carnicería de José Nicolás Caire. Pocas personas estaban en el local casi al mediodía del jueves. En marzo, antes del inicio de la pandemia, un kilo de carne costaba 200 mil bolívares, pero en abril cuando subió el dólar paralelo subió 197,5 % y se expendía a 595.000 bolívares.

Así se vive Petare en cuarentena: tres horas para comprar los alimentos

Ahora el mismo kilo tiene un valor de 1.400.000 bolívares; es decir que subió 374,58 % en seis meses de pandemia un kilo de carne en su establecimiento.

Para él el problema no son los precios o el dólar en este momento sino la falta de gasolina. También se queja de que la gente se aglomera más y no respeta el distanciamiento físico.

En esta ocasión, a diferencia de abril, hay mayor presencia de vendedores informales en la calle. No se ven guardias nacionales y los únicos tres policías municipales estaban sentados debajo de un toldo en el inicio de la redoma hacia el puente Baloa. Otros tres en la siguiente cuadra requisaban a unos jóvenes que iban con bolsos tricolores a su espalda.

Pero los precios de los alimentos no dejan de aumentar. El 13 de marzo el dólar en el mercado paralelo venezolano se cotizaba en 79.990,63, según la cuenta en Instagram Monitor Dólar Venezuela. Y este viernes 11 de septiembre cerró en 368.641,66, un incremento de 360,78 % y una devaluación del bolívar de 78,13 % en seis meses de pandemia.

Caraotas y carne incomprables

La lista de productos de la familia Quiroz, que usa Efecto Cocuyo para comparar el aumento de los precios en el mercado Guaicaipuro, es otro indicador de cómo los productos no dejan de subir de precios. La administración de Nicolás Maduro no aumenta el salario desde el pasado mes de mayo, cuando lo llevó a 400.000 bolívares y el ticket de alimentación también a 400.000 mil bolívares mensuales.

El 12 marzo un kilo de carne molida en Guaicaipuro costaba 220.000 bolívares y este 10 de septiembre estaba en 1.380.000, un aumento de 527,27 %. Para comprar un kilo de carne con el salario mínimo y el bono de alimentación se necesitan al menos dos meses. Todas las proteínas de la lista Quiroz se incrementaron. Y el de mayor incremento fue el kilo de caraotas que hace seis meses costaban 100.000 bolívares y hace tres días se ubicaban en 1.800.000 bolívares, su aumento fue de 1.700 %.

Guillermo casi no limpia zapatos

En el boulevar de Sabana Grande el señor Guillermo Herrera tiene 58 años en la esquina Villaflor limpiando zapatos. “La vaina está dura. Cuando es cuarentena no salgo a trabajar, pero lo poco que hago apenas me alcanza para el desayuno. Hoy no tengo ni para el almuerzo o el pasaje de regreso a Cúa”, dice desde su silla. Su viejo amigo lo acompaña desde hace cinco décadas en la limpieza de zapatos.

Una señora se acerca a saludarlo, a preguntarle cómo está “mi negro”, pero sigue su camino. A lo largo del boulevar se ve a gente haciendo colas en los bancos, en su mayoría a adultos mayores, otros en tiendas de zapatos y en dos filas y dos accesos diferentes, hay personas intentando ingresar al City Market, el centro comercial de venta de productos tecnológicos.

Seis meses de pandemia en Venezuela: en este país estamos sobreviviendo

El señor Guillermo Herrera tiene 58 años en la misma esquina de Sabana Grande

A Yasmaira la pandemia le cambió “hasta la forma de trabajar” en Caracas

Tecnología sin prioridad

La gerente general del establecimiento, Carmen Smith, muestra su inquietud. Esta es la segunda vez en seis meses de pandemia que el centro comercial puede abrir sus puertas y la gente no deja de ir al lugar.

“Tenemos una demanda represada, la tecnología es una prioridad. Si tienes que recibir clases por internet necesitas un teléfono inteligente para ello o para comunicarte. Nos preocupa tener tanta gente en cola, por eso el gobierno debería darle prioridad a la tecnología”, insiste.

Dentro del establecimiento hay un vigilante que recorre con megáfono en mano los locales y le recuerda a los clientes mantener el tapaboca. Este lugar es uno de los más buscados al momento de comprar teléfonos de media y alta gama. En los locales algunos tienen colas y otros que se hicieron famosos por sus promociones, tienen menos personas, aunque ahora hacen delivery.

Las colas en el City Market no aflojan cuando hay flexibilización

Smith recuerda que la “gente necesita comunicarse” y por ello las largas filas a las afueras del centro comercial, donde los vigilantes toman la temperatura y aplican gel antibacterial antes de permitir el ingreso.

Ayuda desde el exterior

En una tienda de zapatos Juliet Rangel no permite que la fotografíen aunque sí habla de su realidad. Su familia desde el exterior la ayuda. Esta semana comenzó a trabajar en una zapatería del boulevar, aunque los meses anteriores estaba en Catia. En estos seis meses ha podido trabajar en las semanas de flexibilización, que en Caracas se ha aplicado apenas dos veces, debido al aumento de casos.

“No podía hacer mucho, me la pasaba encerrada en mi casa. La cuarentena me la he pasado así. Mi familia desde el exterior me ayuda y ahora estoy aquí”.

En seis meses de pandemia Venezuela acumula hasta el viernes 11 de septiembre 58.663 casos de COVID-19, 468 fallecidos y las dudas sobre las estadísticas oficiales por las pocas pruebas RT-PCR que se realizan en el país para el diagnóstico de la enfermedad