Una docente de 61 años fue asesinada en su casa durante un robo

Llamadas que no eran contestadas. Esa fue la alerta para la hija mayor de Gilma Rosa Márquez, de 61 años edad, el sábado 11 de febrero, quien al llegar a la vivienda la encontró sin vida y con signos de brutal agresión

De acuerdo con publicaciones de medios locales, Márquez fue abordada en su vivienda por delincuentes quienes la golpearon, amarraron de manos y pies y asfixiaron.  El hecho ocurrió en la calle 5 de Julio, en el sector Llanitos de Capacho Nuevo, municipio Independencia del estado Táchira.

La víctima era graduada de abogada de la Universidad Católica de abogada, profesión que desempeñaba casualmente. Su pasión era la docencia, la cual ejercía en Capacho Nuevo en etapa preescolar o educación inicial. Tenía 25 años como maestra y era muy apreciada por la comunidad y vecinos, dada su vocación por educar a los niños en los primeros años de aprendizaje.

“El cadáver de la dama lo encontró su hija mayor (…) cuando acudió a la morada a saber por qué su madre no contestaba el celular, pues desde horas de la noche del viernes perdió el contacto con ella; así como con su hija menor, quien vivía con ella en la casa, pero por razones de trabajo se vio obligada a trasladarse hasta la ciudad de Caracas y dejar sola a la progenitora”, relata el medio local La Nación.

 

El desorden encontrado en la escena del crimen y la desaparición de las pinturas de uñas de la dama, carteras, zapatos, perfumes, lentes de lujo y una colección de costosos relojes propiedad de la docente. También faltaban en el hogar dos televisores, un Iphone y el caucho de repuesto del vehículo de Márquez.

 

“Los investigadores lograron establecer que las cerraduras de las puertas de la casa, así como las ventanas, no fueron violentadas, por lo que se presume que los homicidas ingresaron al sitio por una pared del solar que comunica con otra construcción”, explicó la publicación y agregó que este caso se suma a otro similar ocurrido el  25 de enero en la población de Santa Ana, en el municipio Córdoba, donde fue asfixiada y golpeada la docente jubilada Belkis Roraima Gamboa Ardila, dentro de un local de bisutería con el cual se ganaba la vida.

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