Reconstruir el sistema de salud comienza por respetar la Constitución

Aunque la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999 consagra el derecho universal de la salud, a diferencia de la de 1961, esto se queda en papel. La realidad es que al igual que antes, la mayoría del sistema público de salud trabaja actualmente en condiciones precarias, sin medicamentos y sin insumos y bajo una grave crisis general.

Según el Observatorio Venezolano de Salud (OVS), la ineficacia, gerentes ineficientes y la corrupción presente en las empresas destinadas a la elaboración de medicamentos, además de la disminución de compras, ha golpeado duramente al sistema de salud público. Por ejemplo, durante 2015 la Dirección General de Procura, Almacenamiento y Distribución de Insumos del Ministerio de Salud informó que importó, vía convenios con Argentina, Cuba y Uruguay, 803.205.506 unidades de medicamentos, de los cuales solo se recibieron 279.116.057, según datos de la Memoria de ese mismo Ministerio.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud presentados por Jo D’Elia en las Jornadas de Políticas Públicas del OVS, entre 2000 y 2012 el Estado redujo el gasto total en salud en un 95%. Esto, sumado a la política de importaciones y a la baja producción del país, hace que la escasez de medicamentos sea de cerca de 80% de acuerdo a la Federación Farmacéutica Venezolana.

Nada más entre 2014 y 2015 el Gobierno redujo la asignación de divisas para importaciones en cerca de un 65%, lo que hizo que la deuda con proveedores internacionales y esto condujo a un cierre de las líneas de crédito.

Además se registró un bajo presupuesto asignado para el Ministerio de Salud, que debería ser el encargado del sistema de salud. El Instituto Venezolano de Seguros Sociales (Ivss) tiene un presupuesto asignado tres veces mayor que el del Ministerio, y la Misión Barrio Adentro en sus etapas 1, 2 y 3 recibió lo mismo que recibió el Ministerio en 10 años.

Otra arista de la crisis es la falta de personal médico capacitado que, según datos de la Federación Médica Venezolana, alcanza el 50%.

Esto es especialmente grave frente al panorama actual, donde los niveles de deterioro de salud de la población impactan al sistema de salud y muchas veces el personal no está preparado para enfrentarse a esta situación.

Las poblaciones más afectadas por esto son las embarazas, los niños, niñas y adolescentes, los adultos mayores, enfermos crónicos y privados de libertad, sobre todo en los sectores populares y rurales del país. ¿Las causas? La privación de tratamientos y de atención oportuna, la insuficiente alimentación y el aumento de violencia y la pobreza.

En los niños en edad escolar el tema alimentación es especialmente delicado. Según cifras de Educación Miranda presentadas en las jornadas por Juan Maragall, secretario de educación del estado, el 26% de los niños en el estado Miranda comen 2 veces al día, mientras que el 6% lo hace solo una vez.

La misma encuesta, realizada entre alumnos de 11 y 12 años de la entidad, reveló que el 68% ha comido menos veces que antes por la fuerte escasez de alimentos, y un 86% teme quedarse sin comida en sus hogares por la misma situación.

El 15% admitió que si no hay comida en la escuela no asiste a clases, mientras que el 86% dijo que asistiría a las escuelas durante el periodo vacacional que empieza si esto les garantiza alimentación. Por eso, la gobernación del estado decidió mantener abiertas tantas escuelas el próximo agosto.

Otro dato alarmante revelado por la encuesta es el que 56% de los niños ha faltado a clases en alguna ocasión por acompañar a los padres a hacer cola para comprar, cifra que en febrero de este año era de 33%.

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