Misiones Sociales fueron mucho gasto, mal utilizadas y poco efectivas

A pesar de la “certeza” popular sobre estas, las Misiones Sociales impulsadas por el Gobierno nacional no han significado un reducción significativa de la pobreza, ni una mejora en la calidad de vida de los venezolanos. Así lo afirmó, con cifras en mano, el Dr. Carlos Aponte, investigador del Cendes y de la Universidad Central de Venezuela.

Aponte señaló que esta creencia se debe, en gran parte, a que el lanzamiento de las misiones coincidió con la bonanza petrolera y el mayor periodo de crecimiento económico reciente: 2004-2008. En esos años el crecimiento anual por persona fue de 7,5%, mientras que el promedio de 1999-2012 el promedio es en general de 1,1%.

Según explicó Aponte en las Jornadas de Políticas Públicas del Observatorio Venezolano de Salud (OVS), el Gobierno no se ocupó en revelar esto por la conveniencia para la propaganda de la afirmación de que las mejoras de esos años eran un producto de su administración, y no de la bonanza.

Otros indicadores que incidieron en la mejora fue los nuevos ingresos generados en esa época, como el crecimiento de empleo público y la expansión de las pensiones. Para el 1998 había 400.000 personas pensionados, mientras que la actualidad la cifra ronda los dos millones. En este sentido, también se registraron políticas activas de salario mínimo y estímulo al consumo -como los subsidios-.

La mayor cantidad de transferencia de dinero se registró en 2012, pero esto solo incidió parcial y transitoriamente en la pobreza, porque la mayoría de las misiones no son en sí una transferencia de capital: ofrecen servicios. Por ejemplo, la Misión Barrio Adentro ofrece consultas, pero no logró una mejora sustancial en indicadores como el embarazo precoz y la mortalidad materna.

En 2013 se anunciaron las Bases de Misiones, que incluían a Barrio Adentro, Mercal, las misiones educativas y los Hogares de la Patria. Esto no solo fue tardío -empezó en 2016- y asistemático a la hora de escoger a sus beneficiarios, tampoco se desarrolló por completo. Se anunciaron 300.000 Tarjetas Socialistas, pero según las cifras a las que el investigador ha tenido acceso, se entregaron unas 100.000.

Aponte también habló de que las misiones han sufrido una grave desfocalización, puesto que ya no están tan centradas en las comunidades más vulnerables.

La apreciación positiva de las mismas se debe, principalmente, a un buen aparato propagandístico que las estableció como un símbolo de equidad y la asocian con una mejora de condiciones de vida.

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