Lorenzo Vigas rodará “La caja” en el norte de México

El tema del padre, una de las obsesiones del cineasta venezolano Lorenzo Vigas, según reconoce, volverá estar presente en su próximo trabajo, “La caja”, que rodará en el norte de México bajo la producción de Michel Franco.

La figura paterna está también muy señalada en “Desde allá”, con la que Vigas se hizo con el primer León de Oro de Venecia para una película latinoamericana.

Sin embargo, no corrió con la misma suerte en la reciente entrega de la 31 edición de los premios Goya del cine español, a la que estuvo nominada. En esa ocasión compitió en el renglón de mejor película iberoamericana junto a “Anna” (Colombia), “Las elegidas” (México) y “El ciudadano ilustre” (Argentina), siendo esta última la cinta laureada.

Aunque no haya ganado, sin duda su película es iberoamericana porque él es venezolano y está rodada en Caracas, uno de los protagonistas, Alfredo Castro, es chileno; el montador y el director de sonido son brasileños y algunos de los productores son mexicanos, como Gabriel Ripstein, Michel Franco o Guillermo Arriaga, quien es además coguionista.

“Hay que unir fuerzas en Iberoamérica”, afirma Vigas (Mérida, 1967), hijo del pintor venezolano Oswaldo Vigas, que vive desde hace años a caballo entre su país y México y que se muestra muy preocupado porque los países de la región no comparten sus productos culturales.

“A México no llegan las películas argentinas, a Venezuela no llegan las chilenas y la integración latinoamericana tiene que empezar por la cultura, aunque para eso también es necesario un esfuerzo político”, afirma el realizador, que con “Desde allá”, su ópera prima, ha demostrado su interés por esa colaboración estrecha.

Y que sigue haciéndolo en su faceta como productor, con “Las hijas de abril”, dirigida por el mexicano Franco, protagonizada por la española Emma Suárez y cuyo rodaje acabó hace poco más de un mes en Puerto Vallarta.

“Me interesa la condición humana en general, los temas universales sobre la condición humana, y ahora estoy centrado en la figura del padre”, un tema que considera “inagotable”.

Aunque no reniega de que sus películas puedan servir además como vehículo de denuncia política, pero en su opinión, eso es algo que sale con el desarrollo de un proyecto, no es el objetivo final de sus historias.

En el caso de “Desde allá”, es “una historia de amor imposible que refleja un momento histórico de alienación”, la del contexto social y político en que se desarrolla la película, rodada en Caracas en 2014.

En ella Armando (Luis Castro), un anodino protésico dental que lleva una doble vida para ocultar su homosexualidad, conoce a Elder (Luis Silva), un joven que se busca la vida en las calles de Caracas y que se convierte en su amante a cambio de un amor paternal del que siempre ha carecido.

Al mismo tiempo trata de mostrar en la película la separación cada vez más grande que existe entre las personas, que nos comunicamos sobre todo con mensajes de texto. Es, afirma, “como si le tuviéramos miedo a la intimidad”.

Son esos comportamientos, sus orígenes y consecuencias, los que le interesan a un realizador que señala como maestros a Ingmar Bergman y Robert Bresson y que del cine actual le interesan nombres como los de Nuri Bilge Ceylan, Carlos Reygadas o Lucrecia Martel.

Y que admira al Pedro Almodóvar de sus inicios o algunas películas de Paul Thomas Anderson y Alexander Payne, pero que se dice comprometido con Latinoamérica y que ha rechazado, por ahora, los ofrecimientos que le han llegado desde Hollywood.

Además de no contemplar la posibilidad de hacer televisión porque “en las series el que manda es el productor”. Y, pese a la creciente calidad que reconoce en estas, cree que “el formato de cine va a continuar”.

EFE / Alicia García de Francisco

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