El programa “Pacto por la Vida” logró reducir los homicidios en Pernambuco #InstintoDeVida

Pernambuco concentra el 1% de los homicidios que ocurren en el mundo, y sin embargo, allí ocurren más asesinatos en un año que en todo el continente europeo. En Brasil se registra el 12% de los homicidios, y en Venezuela, 4%. Así lo explicó este miércoles 9 el sociólogo brasileño José Luiz Ratton.

Existe una relación directa entre la desigualdad y los homicidios violentos, agregó. La desigualdad tiene muchas formas, no se trata simplemente de la economía de las personas. Hay desigualdad en el acceso a la justicia, en las zonas de patrullaje, en la investigación de homicidios: se trata de los distintos niveles de acceso a los servicios que ofrece el estado, comentó el experto.

José Luiz Ratton es especialista en seguridad ciudadana y fue creador del plan de gobierno para la reducción de homicidios Pacto por la Vida con el que se logró reducir 40% los homicidios en el estado de Pernambuco, al nordeste de Brasil.

José Luiz Ratton en el foro en Caracas.

Se encuentra en Caracas, invitado por la Red de Activismo e Investigación por la Convivencia (Reacin), para dar foros y charlas sobre su experiencia en homicidios, violencia y drogas, en el marco de la campaña internacional  Instinto de Vida, que busca reducir los homicidios en América Latina, para salvar 365 mil vidas anuales en el continente.

Las armas en los homicidios

Además de entender la desigualdad, según Ratton, también se debería estudiar la historia de la violencia social en la región. Según comentó, el puerto de Recife -capital del estado de Pernambuco- facilita la entrada de armas de fuego a la ciudad y por consiguiente, el acceso a estas por los criminales.

En Brasil, las armas de fuego son incautadas pero no destruidas, por lo que ciertas personas pueden tomarlas del lugar donde se almacenan para ser usadas en delitos y después devueltas a su lugar de origen sin que quede registro de ello, así lo aseguró el especialista.

Otro de los inconvenientes es que en el país suramericano, y según lo comentado en el foro, un policía puede tener entre 3 y 4 armas. A veces ocurre que declaran una como robada cuando en realidad fue vendida. Incluso, en ocasiones son alquiladas. Allí radica la importancia en un plan de desarme focalizado en la incautación y destrucción de las armas de fuego.

Lea también: Red de Apoyo: Malas prácticas policiales e incumplimiento de ley dificultan desarme en Venezuela

Violencia policial

En Sao Paulo, 50%  de los homicidios que ocurren son perpetrados por la policía que tiene el deber de proteger la vida, y no de asesinar, explicó Ratton, y añadió a modo de broma: “si cierro todas las policías, los homicidios se reducirían a la mitad”.

Y no solo eso, cuando un delincuente mata a un policía, los funcionarios lo devuelven asesinando a una treintena de hombres jóvenes de clase baja. “Esa es la justicia policial”, dijo. Por eso es importante evitar las políticas de mano dura que solo aumentan la violencia, explicó.

Pero todavía más preocupante, a su criterio, han sido los “grupos de exterminio” en Brasil, creados por políticos y concejales junto a la policía local “para hacer una limpieza social” que asesina a jóvenes sin móvil y que al contrario de reducir los homicidios, los aumentan significativamente.

Lea también: FAES, el grupo de exterminio de la Policía Nacional Bolivariana

El declive de Pacto por la Vida

Los éxitos que tuvo el programa entre 2007 y 2013 fueron visibles, y la mayor evidencia es la reducción de los homicidios en el estado de Pernambuco. De 4.592 homicidios se disminuyó a 3.101 en un periodo de siete años. La reducción fue sistemática: 12% en 2009, 14% en 2010, 9% en 2011.

Entonces, en 2011, se crea la bonificación a cuerpos de seguridad por reducción de los homicidios por áreas. El primer logro en ese momento fue que si el bono era por reducir los homicidios, la policía empezó por no matar. Pero los funcionarios pronto aprendieron a “evadir el control”, explicó que el primer patrón fue mover el cadáver de lugar para que el homicidio perteneciera a otra área.

Ya en 2012, el entonces gobernador de Pernambuco, Eduardo Campos, puso la mirada en la presidencia de Brasil, expresó Ratton, y se volvió “más complaciente” con los cuerpos policiales, el modelo de gobernanza y las peticiones de la ciudadanía. Por eso, ese año creó una bonificación por incautación de drogas.

“La incautación de drogas aumenta la violencia“, aseguró el experto. Es más difícil resolver homicidios que conseguir la droga de los microtraficantes. Y de allí surge un nuevo problema: Si el bono establece que se otorga por cada 30 gramos y el policía consigue 200 en una redada, terminan por dividirlo en paquetes cercanos a los 30 gramos para cobrar el bono varias veces, explicó sobre esto. “Cuando detienen al siguiente joven, le siembran la droga incautada del anterior para cobrar el dos veces el bono”, añadió.

En 2014, el entonces candidato a la presidencia, Eduardo Campos, murió en un accidente de avión. Fue en ese momento cuando se abandonó completamente el plan, explicó el sociólogo. Casi cinco años después, entre enero y noviembre de 2017, hubo 5.030 homicidios en Pernambuco, siendo la cifra mucho mayor a cuando se inició el programa diez años antes.

Pacto por la Vida solo se focalizó en la reducción de los homicidios a través de la investigación de los mismos. No se trabajó la prevención de la violencia que, según Ratton, es lo que probablemente hubiese evitado que los homicidios volviesen a aumentar una vez abandonado el programa.

 

Comentarios

No Comments Yet

Comments are closed

¡Suscríbete!