A un mes del asesinato de Kluiberth no ha habido la primera audiencia, afirma el padre

Vanessa Arenas / @VanessaVenezia

Kluiberth Roa murió hace un mes en San Cristóbal, Táchira. El pasado 24 de febrero de 2015, el joven de 14 años recibió un impacto de perdigón en la cabeza que disparó desde una escopeta el funcionario de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), Javier Osías Mora Ortiz (23). Hasta la fecha no se ha realizado la primera audiencia por el caso.

Erick Roa, papá de Kluiberth, informó que este martes 24 de marzo tiene una reunión con la Fiscal Superior para definir las fechas en las que se iniciará el proceso penal del efectivo, quien permanece recluido en una celda de la comandancia de la PNB en Táchira.  El pasado 25  de febrero, un día después del asesinato del liceísta, el Ministerio Público emitió un comunicado de prensa en el que indicaba que sería trasladado a la cárcel de Santa Ana.

El único avance del caso, según precisó Roa, es que están identificados los otros tres funcionarios que acompañaban a Mora Ortiz en el sector Barrio Obrero de San Cristóbal al momento del suceso. “No se ha realizado ni una audiencia, pero yo no voy a descansar hasta verlos presos”, dijo.

“No he querido verlo. ¿Para qué? No tengo nada que preguntarle. No quiero herirlo. Quiero que se haga justicia y confío en la ley divina. No sé si la conciencia lo dejará vivir”,  expresó el padre de Kluiberth vía telefónica sobre el funcionario que le quitó la vida a su hijo cuando observaba una manifestación estudiantil en las cercanías de su colegio.

Para la familia de Kluiberth estos días han pasado lentos y han dejado huella. “¿Qué voy a hacer mañana?”, se pregunta Roa, espera unos segundos y se contesta con voz quebrada: “Esto es muy doloroso. Mañana (este martes 24 de marzo) iré a una misa, visitaré el lugar donde mataron a mi hijo. He estado sobreviviendo ¿sabe?, pero no me voy a desmayar”.

Cuenta cómo ha cambiado la rutina de los tres hermanos del joven, Vanessa Roa (25), Erickson Roa (22) y el más pequeño de 10 años. “Todos lo extrañamos mucho. Erickson y el pequeñito eran los más pegados con él. La otra vez estábamos limpiando la casa y Erickson se puso a llorar viendo un cuadro de él, sus cosas. No es fácil”.

La madre de Kluiberth “está malita”, dice Roa. Sufre de la cervical, tiene seis hernias discales y desde el 24 de febrero ha estado enferma de los nervios.

Acudirá a instancias internacionales

Erick Roa planea pedir apoyo internacional en varios países. Está preparando la información necesaria “para comunicar al mundo lo que le pasó a mi hijo y luchar para que no sigan matando a jóvenes inocentes”.

Detalló que está recogiendo firmas para que se apruebe la derogación de la resolución 8610,  la cual, en su criterio, tuvo incidencia en el asesinato de Kuiberth. “No se pueden tomar medidas sin medir las consecuencias. Esto se lo digo al presidente Maduro. Esta resolución señala que los funcionarios pueden usar armas en manifestaciones y esto no puede ser así”.

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