Venezolanos pasan el Día de la Diabetes desesperados por falta de insulina

Para una persona con diabetes tipo 1, inyectarse insulina es vital. Sin ella, su organismo es incapaz de procesar los azúcares, su cuerpo se debilita y puede llegar a morir. Este año, encontrar las dosis en las farmacias se ha vuelto una difícil misión. Pero incluso cuando llega a los establecimientos, el costo es tan elevado que muchos no tienen para pagarlo. Familiares tienen que recurrir a las redes sociales y a la solidaridad de otras personas para completar los tratamientos de los enfermos. A veces, no es suficiente.

El panorama para los pacientes con esta condición se complica aún más en un país en el que la alimentación balanceada es un lujo. La malnutrición y desnutrición ha hecho que el número de niños diabéticos que llega a la cetoacidosis (fase anterior al coma diabético), aumente. Solo en el J.M. de los Ríos de Caracas, principal hospital pediátrico del país, este año los casos en el servicio de endocrinología aumentaron de 4 a 10 mensuales, según cifras de la ONG Guerreros Azules. Si difícilmente las madres tienen para alimentar a sus hijos, mucho menos pueden reunir los 300 mil bolívares que cuesta la insulina que de vez en cuando se encuentra en el mercado. Sus hijos se descompensan y los tienen que hospitalizar.

Buscar y buscar

Eveluis Nieves ha sufrido en carne propia las consecuencias del estrés de la búsqueda de la insulina para su hijo José Manuel (14), en Valencia, estado Carabobo. A sus 42 años, se le han disparado los valores de la sangre y sufre de tensión alta. “Esto es horrible, mi hijo ha sobrevivido gracias a donaciones”, cuenta a Efecto Cocuyo. Nieves relata que el padre de sus hijos emigró para poder ayudarla con el tratamiento de José Manuel, pero la insulina no la puede enviar.

En cambio, si le ha hecho llegar el glucómetro y las cintas reactivas, artefactos que el resto de los afectados difícilmente pueden adquirir. Éstos sirven para medir la glicemia en sangre y permite calcular las dosis necesarias de insulina para los pacientes. La gran mayoría debe medicarse sin revisar previamente sus valores, puesto que la escasez y alto costo de estos equipos los ha hecho prescindibles. Medicarse a ciegas es un riesgo que se ven obligados a correr.

Sobre la alimentación de su hijo, Eveluis relata que en muchas ocasiones se ha sacrificado para que él pueda comer variado. “No me importa que el menor y yo comamos pasta con mantequilla, pero José Manuel tiene que comer su proteína”, explica. El desespero la ha hecho pensar en separarse de él y enviarlo con su padre al exterior. Dice que de continuar la situación económica como va, será imposible brindarle la nutrición adecuada para su condición.

Cambio de medicación

En las últimas dos semanas Abigail Chirinos estuvo hospitalizada en el Grupo médico Las Acacías, en dos ocasiones. Cuenta su nieta, Verónica Vivas,  que la falta de insulina la ha descompensado y a pesar de que tienen varios días buscando Insulina Cristalina (acción rápida), no han logrado encontrarla. La doctora, según refiere por teléfono, le cambió el tratamiento por uno que tampoco ha funcionado muy bien. Chirinos, de 84 años, todavía padece de hiperglucemia – la concentraciones de azúcar en su sangre supera los 500 mg/dL -.

A su edad estos episodios pueden ser mortales. La esperanza es que puedan encontrar rápidamente alguna persona que done la inusulina y poder estabilizarla. Aunque fue dada de alta, la señora no puede moverse con naturalidad. Su situación es delicada.

Eveluis explica que su hijo también ha tenido que pasar por el cambio de tratamiento y que ha sido molesto porque en esas ocasiones  se tiene que inyectar más veces de la cuenta. Las magulladuras y los pinchazos que tiene en el cuerpo, también lo afectan.

No tenemos nada que celebrar

A través de Twitter la etiqueta #VenezuelaSinInsulina se posicionó este martes, 14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes. Organizaciones como Amigos con Diabetes o Guerreros Azules buscan concienciar sobre la situación y denunciar la escasez de tratamiento que afecta a los venezolanos. Asimismo, se han dedicado conseguir donaciones internacionales, pero el camino se ha complicado.

A penas estos meses se ha retomado la posibilidad de ingresar medicamentos donados al país, cuenta Martha Palma Troconis, cofundadora de Guerreros Azules. Explica que el año pasado no permitieron la entrada de unas cajas con insulina y por esta razón cesaron de prestar ayuda a una importante cantidad de niños que se beneficiaban a través de ellos. Su trabajo continúa y este domingo, 19 de noviembre, realizarán una actividad para que afectados con diabetes tipo 1 puedan vivir una jornada diferente.