Venezolanos deportados de Brasil vivían de la venta de artesanías y limosnas

Unos pedían monedas en los semáforos de Pacaraima, una ciudad ubicada apenas a 15 kilómetros de Santa Elena de Uairén. Otros llegaron para vender sombreros y artesanías de distintos tipos por la misma zona. A eso se dedicaban los 450 waraos que fueron deportados en diciembre de 2016 por la Policía Federal de Brasil y cuyo caso refirió la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) el pasado 25 de enero en un comunicado.

El grupo estaba conformado por hombres, mujeres y unos 180 niños, incluyendo recién nacidos, y volvió a los titulares luego de que el organismo internacional criticara la actuación de las autoridades brasileñas. En ese mismo comunicado, la Cidh pidió a los países de la región que implementaran medidas de protección para los migrantes venezolanos.

Sin embargo, la noticia de los cientos de indígenas que cruzaron la frontera con Brasil no solo llamó la atención del órgano adscrito a la Organización de Estados Americanos. Medios brasileños han reseñado la ola migratoria que ha cruzado los 2.200 kilómetros de frontera común con Venezuela desde el año pasado.

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El portal Folha de S. Paulo publicó que la Cidh criticó al gobierno brasileño por las deportaciones

El diario brasileño O Globo publicó en diciembre del año pasado que los migrantes Warao fueron detenidos en Boa Vista sin permiso para permanecer en territorio brasileño. En cuestión de horas, los venezolanos fueron regresados en autobús a la sede de la Policía Federal en la frontera.

De acuerdo con este organismo, cerca de 900 venezolanos fueron regresados a su país en 2016. O Globo también reseñó que han aumentado las solicitudes de asilo en el país vecino. De un solo caso registrado en 2010, hubo un incremento que superó las 1.800 solicitudes solo entre enero y mediados de octubre del año pasado, según registros del Ministerio de Justicia de Brasil.

El portal Folha de S. Paulo publicó el pasado miércoles 25 de enero fotos de los migrantes venezolanos en las poblaciones fronterizas. En la publicación señalan que las mujeres recurren a la prostitución para sobrevivir, mientras que niños y adultos piden limosnas en las calles. Otros recurren a las ventas informales o a limpiar parabrisas para ganarse unos reales brasileños.

En una fotogalería titulada “Invasión venezolana genera caos en Roraima” también se pueden ver fotografías de waraos durmiendo en el terminal Rodoviaria de Boa Vista y venezolanos buscando productos brasileños para luego comercializarlos en su tierra. Incluso se observan bienes escasos, como la harina de trigo, ofertados tanto en reales brasileños como en bolívares en la ciudad de Pacaraima.

En octubre del año pasado, la gobernadora del estado brasileño de Roraima (que colinda con la frontera venezolana), Suely Campos, declaró estado de emergencia en salud pública de importancia nacional en los municipios de Pacaraima y Boa Vista debido a la alta migración de venezolanos en condición de mendicidad.

Foto: Marcos Alves/O Globo

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