Usurpación de funciones y corrupción policial enfrentan a la PNB y el Cicpc

Roberto Carlos Pérez Pérez, Antonio José Quevedo Suñiga, Lenin Gabriel Rodríguez Machado, Jesús Rafael Mago Rosa, Miguel Ángel Veitia Sánchez y Wilmer Rodríguez Guerrero siguen en libertad. Las órdenes de captura contra estos seis funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), investigados por la muerte de un detective del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc), no han sido ejecutadas, pese a que tienen fecha del 1 de marzo de 2018.

El Cicpc hizo al menos tres intentos para detener a los funcionarios de la PNB, según ordenó el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), pero fueron infructuosos. El último intento lo realizaron el lunes 12 de marzo en la avenida Sucre, a la altura de la estación del metro Agua Salud, en Caracas.

Tal acción ocasionó un encontronazo entre agentes de los dos cuerpos policiales, en el que tuvo que intervenir el director de la División de Homicidios del Cicpc, Daniel Álvarez. Al final tampoco, pudieron ejecutar la aprehensión.

El incidente quedó grabado en video y en las imágenes se ve el reclamo de los uniformados de la PNB, quienes acusaban al Cicpc de realizar una “cacería de brujas” en su contra.

Este hecho dejó en evidencia la pugna que tienen los funcionarios de ambos entes policiales, específicamente con los policías que forman parte de la Fuerza de Acciones Especiales (Faes).

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“No hay una coordinación real entre la policía de investigación y las preventivas. Las funciones se mezclan y ahí se dan los encontronazos. Otro problema es la descomposición de los policías, como ocurrió en el caso de la muerte del Cicpc en un presunto enfrentamiento con la Faes”, reflexionó Luis Izquiel, criminólogo y analista de temas de seguridad ciudadana.

El especialista se refiere al procedimiento de la Faes que ahora acarrea una investigación penal a quienes participaron. Ocurrido el 14 de febrero, en esta acción murió el detective del Cicpc Jefferson Daniel Bolívar Delgado, de 25 años de edad, quien presuntamente habría fungido como intermediario para vender un arma de guerra.

El momento de la muerte del detective fue capturado por unas cámaras de las inmediaciones del bloque 33 de la UD-5, sector Zoológico de Caricuao. El video es parte de las evidencias que usa el Cicpc para determinar que no hubo resistencia a la autoridad, sino una ejecución extrajudicial por parte de la PNB.

Otra de las faltas policiales que contribuyen con el conflicto entre organismos es la incorporación de miembros de colectivos (grupos armados integrados por seguidores del oficialismo) a las filas de la Faes, algunos de los cuales son exagentes de la extinta Policía Metropolitana (PM).

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“Se oyen rumores, específicamente con la Faes, de que está infiltrada por colectivos. Lo lamentable como siempre es que la política entre a las policías y, por ende, el apoyo de los jefes variará por instrucciones recibidas“, expuso Jackelin Sandoval, directora de la organización Fundación para el Debido Proceso (Fundepro), abogada y exfiscal del Ministerio Público.

Funciones usurpadas

El recelo entre ambos cuerpos comienza con lo que -tanto agentes de la PNB como del Cicpc- consideran una usurpación de funciones. De acuerdo con la Ley Orgánica del Servicio de Policía y de la Policía Nacional, las policías nacional, regional y municipal tienen labores preventivas; mientras que la policía de investigación penal en el país es el Cicpc.

“Desde hace tiempo se ha querido desplazar al Cicpc. Primero con la Unidad de Criminalística del Ministerio Público, para la cual se han llevado a nuestros funcionarios, y ahora con la creación de una División de Investigación Penal en la PNB“, apuntó otro integrante del Cicpc, quien detenta el cargo de Inspector.

Este efectivo indicó que en las dos gestiones de Néstor Reverol en el Ministerio para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, los funcionarios del Cicpc han sido desplegados en las calles en diferentes operativos preventivos y alcabalas, lo cual es una irregularidad. Tal es el caso de la Semana Santa de este año, en la que se mostraron fotos en redes sociales de los uniformados del Cicpc en el despliegue especial por la temporada.

“Lo único que nos falta es que controlemos el tránsito. No es lo que uno quiere, pero por órdenes superiores debemos hacerlo. Nosotros somos una policía investigativa”, aclaró la fuente.

Al respecto, Sandoval precisó: “El Cicpc tiene el papel de investigar la comisión de delitos tipificados en el ordenamiento jurídico venezolano y procesar evidencias que lleven a la comprobación de un hecho punible. El patrullaje es materia de prevención”.

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El artículo 39 de la Ley Orgánica del Servicio de Policía y de la Policía Nacional del 2008 permite a la PNB crear grupos o unidades tácticas, de conformidad con el reglamento que rija la  materia. En opinión de Izquiel, esto abre una brecha para que este componente de la seguridad ciudadana pueda legalmente investigar.

Según afirma, la idea “siempre ha sido unificar las policías, tener un solo cuerpo y, por eso, (se hizo) esa redacción que uno consigue en las leyes”, asomó la directora de Fundepro.

Faes se extiende

Tanto el Cicpc como la Faes han sido criticados por organismos de derechos humanos debido a las denuncias que se reciben de las víctimas de sus abusos: ejecuciones, robos, exceso policial, violación a la propiedad privada, detención arbitraria y desapariciones forzosas. Sin embargo, los activistas han mostrado mayor preocupación por la conducta de la Faes, que tiene menos de un año de creada.

“A diario salen familias de distintas partes del país, pero principalmente del Área Metropolitana de Caracas, denunciando como ésta unidad de la policía ejecutó a sus familiares. Las denuncias de la actuación arbitraria son cada vez más frecuentes y entre más atropellos perpetra, parecen más satisfechos en el alto Gobierno, que se encarga de aupar y felicitar su actuación. Al Faes lo han transformado en un grupo exterminio“, expuso Marino Alvarado, miembro de Provea, en un artículo de opinión de febrero de este año.

Según información de un uniformado de esta división, en mayo de 2017 comenzaron a reclutar a los funcionarios que iban a integrar a esta fuerza; pero se oficializó en julio del mismo año. Para diciembre, ya había seis promociones de Operadores Tácticos Especiales como funcionarios de la Faes y un total de 890 funcionarios formados, de acuerdo a lo divulgado en una nota de prensa de la PNB.

Una fuente de la Faes explicó que, por nómina, solo hay 60 funcionarios y el resto están bajo la figura de contratados. Agregó que al principio se solicitaba que el candidato fuera agente policial retirado o activo de la PNB, Cicpc, Guardia Nacional Bolivariana (GNB) o Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), a quien se le daba un actualización profesional de tres meses en la sede de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (Unes), ubicada en El Junquito.

Esto cambió. En febrero de 2018, un anuncio en el portal web de la Unes indica que empezaron a formar a 520 bachilleres, con edades que oscilan entre 18 y 25 años de edad, como operadores de la Faes. En total, recibirán 836 horas académicas, que podrían traducirse tres meses de formación para estos muchachos, si por día asisten a ocho horas de estudio.

“Para que un grupo comando esté bien formado necesita una educación de al menos seis meses. Debe tener prácticas de tiro semanales, manejo defensivo y ofensivo en selva y mar, destrezas ofensivas, entre otras”, consideró un licenciado en Ciencias Policiales que actualmente integra las filas de la Policía del municipio Libertador y recibió formación de la Dirección de Servicios de Inteligencia y Protección (Disip).

Conflictos de vieja data

Sandoval e Izquiel coinciden en que los enfrentamientos entre cuerpos policiales han formado parte de la historia de la seguridad ciudadana del país. “Diferencias entre órganos de policías siempre han existido. Es natural el protagonismo en cuanto a la resolución de casos. Lo que no está bien es que haya montajes que tapen delitos”, aseveró la abogada.

Apuntó que estos conflictos podrían seguir produciéndose debido a la saturación de las calles con funcionarios de seguridad de distintos cuerpos, como respuesta al incremento de los índices delictivos. “Los mandan a todos a la calle para que la gente se sienta segura. En Venezuela hasta se ve un absurdo: la policía política (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional) patrullando, cuando su labor es totalmente de inteligencia. Es una medida efectista, no efectiva”, dijo.

FAES, el grupo de exterminio de la Policía Nacional Bolivariana #MonitorDeVíctimas

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