Universidad de Carabobo arranca año académico con menos estudiantes y profesores

Según la Universidad de Carabobo (UC), para 2017 su comunidad estaba conformada por aproximadamente 65 mil estudiantes (55 mil de pregrado y 10 mil de postgrado), 2 mil 800 docentes y unos 5 mil trabajadores entre administrativos y obreros.

Sin embargo, a comienzos del nuevo periodo académico (2017-2018) la casa de estudios registra un ausentismo en pregrado que ronda el 20% para el régimen diurno (que tiene un total de 37 mil inscritos) y el 40% para el régimen nocturno (con cerca de 18 mil estudiantes). Esta ausencia no es absoluta, según lo explicó a Efecto Cocuyo el vicerrector administrativo de la UC, José Ángel Ferreira, este miércoles 27 de septiembre.

Ferreira afirma que esos porcentajes son “bastante altos” y que la institución está trabajando para determinar las causas. “Estamos viendo cuáles son las razones por las que se está presentando esta situación, para poder ofrecer entonces alternativas a los estudiantes, para que no abandonen totalmente la Universidad”.

Pero el problema también alcanza al personal docente, administrativo y obrero. El vicerrector administrativo asegura que durante el reinicio de actividades académicas han registrado entre un 8% y un 10% de renuncias por parte de trabajadores universitarios.

A juicio del Ferreira, “este porcentaje es importante porque además de que se van, pierden su jubilación. Y se van porque están buscando otros espacios, otros derroteros, otros países para desempeñarse profesional y laboralmente”.

“Estamos muy preocupados porque el país los formó, hizo una inversión de recursos, incluso con estudios de cuarto nivel, formación fuera del país, y ahora esas personas capacitadas se van a otro país a poner en práctica lo que acá aprendieron”, afirma.

Respecto de los estudiantes, el profesor explica que quienes están dejando de estudiar por ocuparse de situaciones económicas son de clase media y pertenecen a grupos familiares con estudios universitarios o técnicos. Sin embargo, eso no ha posibilitado que prosigan con su formación académica ordinariamente.

Para el profesor, el hecho de que los estudiantes y docentes dejen los espacios universitarios es un asunto delicado al que hay que prestarle atención. “Antes, los estudios universitarios eran prácticamente una garantía para el ejercicio profesional. Hoy en día en el país el tener estudios universitarios no garantiza que puedas ejercer la profesión para la que te has formado”.

Agrega que hay descontento y gran desmotivación. “La universidad ya no garantiza la movilidad social que existió en otro tiempo. Sumado a eso, están las acciones en contra del personal de la universidad con amplia trayectoria, con carisma y con cierto liderazgo. Hemos tenido, en el marco de la conflictividad política y social, siete profesores y empleados privados de libertad, eso desestimula”, refiere.

Aunque Ferreira afirma que estas problemáticas son comunes en todas las facultades de la casa de estudio. No obstante, el mayor impacto se percibe en Odontología (porque requiere de equipos costosos y de laboratorios) y de Ciencias Económicas y Sociales, en su régimen nocturno, pues la inseguridad dificulta en gran medida la prosecución de los estudios.

Foto: Archivo

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