Una dama bondadosa pasó a formar parte de las estadísticas de homicidios en Trujillo

Su vocación de servicio la precedía. En el estado Trujillo el asesinato de Gladys de Jesús Cañizales de Rubio, de 77 años, conmocionó a la región no solo por la brutalidad con la que se llevó a cabo, sino también por quién fue la víctima. Ella fue una de las fundadoras de la Sociedad Anticancerosa de Trujillo (Sadet) y, junto con su esposo, ayudó a crear la Escuela de Medicina de la Universidad de Los Andes en Valera.

“Gladys era una dama de bondad. Toda su familia tenía una vocación de servicio impresionante, además de su dedicación en el área de salud”, contó a Efecto Cocuyo Panchita Brandy, quien trabajó durante 34 años en la Sadet y se enteró de la muerte de su amiga cuando estaba en un abasto de la localidad, donde la dueña dio la noticia a gritos.

La doctora Brandy destacó el trabajo social de la víctima, quien el viernes 20 de enero en la tarde fue localizada asesinada con varias puñaladas en su casa ubicada en la urbanización Las Acacias. En la vivienda, en cuartos distintos, encontraron también los cuerpos apuñalados de María Yaneth Sulbarán, de 41 años de edad, doméstica de la familia Cañizales; y Edelmira Uzcátegui, de 81 años, encargada de la crianza de los tres hijos de Gladys y compañera de la señora durante 55 años.

“Gladys veló por los más necesitados y los que sufren. Ella también formó parte de las Damas Voluntarias del Hospital Pedro Emilio Carrillo de Valera. Era amistosa con toda la gente, generosa y entregada”, dijo Brandy.

Recordó que Gladys participó en la última colecta para la Sadet que se realizó en noviembre, una de las actividades asignadas a las Damas Voluntarias. También se encargaba de hacer enlaces con los empresarios y entidades gubernamentales para encontrar medicamentos para aquellos que no pudiesen costearlos.

Sobre Yaneth Sulbarán, el Diario de Los Andes publicó que la mujer trabajaba de lunes a viernes hasta las 5:00 pm. Vivía con su esposo y tres hijos, uno de ellos de 18 años. A ella la velaron en su propia casa ubicada en la avenida 3, entre calles 13 y 14.

Este domingo 22 de enero fueron sepultadas las tres mujeres en el Cementerio Jardines de la Paz de la localidad.  “Sabemos que ahora Gladys y esas dos mujeres están en el cielo y reciben el premio que se ganaron por su trabajo en vida”, aseveró con esperanza la doctora.

Pesquisas

Hasta ahora solo hay una pista: un hombre y una mujer que fueron vistos entrar a la vivienda de Gladys ese viernes en la mañana. “Los vecinos comentaron que vieron a una pareja, ingresar en horas de la tarde a la vivienda, reconocidos e invitados por la señora de la casa. Nadie se percató de la hora de su salida”, reseñó el Diario de Los Andes.

Agregó que familiares, vecinos y allegados han sido interrogados por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc).

“No hay un móvil determinado. Varias hipótesis están sobre la mesa de estudio. Aunque los vecinos la noche del suceso decían que la casa “estaba intacta”, parientes cercanos comentaron que faltaba la cartera, el teléfono y la computadora portátil de Gladys de Rubio. Sin embargo, no se puede descartar que fue un robo, pero la venganza también está sobre las interrogantes por el ensañamiento evidente en los cuerpos”, detalló el medio.

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