Un colombiano fue ejecutado en China por tráfico de drogas

Tres kilos de cocaína por los que pagarían 5 mil dólares sellaron del destino de Ismael Arciniegas, un colombiano de 72 años, quien fue detenido en el aeropuerto de Guangzhou en China en 2010. La sentencia de pena de muerte fue confirmada en 2013, pero no fue sino hasta 2017, luego de infructuosas labores humanitarias, que se ejecutó.

Ismael Enrique Arciniegas Valencia, oriundo del Valle del Cauca, fue ejecutado en horas de la mañana de este martes en una región de Cantón en China, uno de los 34 países donde el narcotráfico es considerado un delito castigado con cadena perpetua o pena de muerte.

“Tuvimos una comunicación de media hora”, dijo el hijo de Arciniegas, Juan José Herrera, en referencia a la última gestión realizada por las autoridades colombianas antes de la ejecución. “Pudimos despedirnos de él y quedar con parte de tranquilidad de que él está muy tranquilo, de que va al cielo a reencontrarse con sus familiares que ya han fallecido”, agregó el familiar.

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Juan José Herrera, hijo de Arciniegas. Foto: Luis Robayo AFP

De acuerdo con reportes del diario colombiano El Espectador, en 2006 habían tres colombianos en cárceles chinas, ahora el número asciende a 163, cifra que representa tan solo el 1% de los 15.034 colombianos detenidos alrededor del mundo, 56 % de ellos por delitos vinculados con estupefacientes.

El Ministerio de Relaciones Exteriores colombiano, se pronunció en un comunicado donde “lamenta profundamente la decisión tomada por las autoridades judiciales (…) a pesar de las reiteradas peticiones de clemencia y las varias solicitudes presentadas al Gobierno chino para que su sentencia de muerte fuera conmutada”.

El Gobierno de Colombia realizó 28 visitas para comprobar el estado de salud de Arciniegas y hacer peticiones para que se conmutara la pena de muerte. Sin embargo, el vallecaucano no obtuvo el consentimiento del Gobierno chino, como sí sucedió con Hárold Carrillo Sánchez, quien fue repatriado el 26 de noviembre de 2015 o Sara Galeano, quien fue detenida con un kilo de la sustancia y fue devuelta a Colombia hace una semana.

“Estaba por fuera de Colombia por bruta, porque cometí el error de irme con droga para China”, expresó Galeano a su llegada al país latinoamericano el 23 de febrero y agregó en su declaración que “no arriesguen lo más hermoso que tienen, la libertad, el amor de la familia, el ver crecer a sus hijos, estar con ellos y no perder el amor, porque el amor de la familia es lo que más vale”.

Intentos de rescate infructuosos

Fueron diversos los intentos por lograr un acuerdo internacional para lograr la repatriación de los colombianos detenidos. La senadora Teresita García Romero le escribió una carta al presidente Juan Manuel Santos en la que solicita la activación de los canales diplomáticos para suspender la condena.

Teresita García Romero
Teresita García Romero

“Estas familias (las de los colombianos detenidos en China) también le piden que el Gobierno de Colombia, en cabeza de la Canciller, agilice el cierre de negociaciones del tratado de repatriación para así asegurar que no haya una sola ejecución”, se lee en la comunicación escrita por García Romero.

“Entendemos la postura del Gobierno de Colombia sobre la cuestión en materia de la pena de muerte, pero también valoramos que Colombia en múltiples ocasiones han manifestado su respeto por la determinación de las leyes”, afirmó el embajador de China en Colombia Li Nianping luego de que sostuviera una reunión con el presidente de la Comisión Primera de Cámara, Telesforo Pedraza, quien desde hace dos años viene mediando para tratar de evitar la ejecución de la pena.

Pedraza explicó que la conclusión del caso no se debió a la falta de gestión por parte de la Cancillería, ya que “se trata de un tema de la justicia de su país y lo importante es trabajar en un acuerdo de cooperación judicial para que no se presenten casos similares”. En China permanecen 163 colombianos detenidos acusados de tráfico de drogas, quienes cuentan con que se firme un acuerdo de repatriación para cumplir la pena en su país de origen.

Foto principal: tatuaje del rostro de Ismael Enrique Arciniegas, en el pecho de su hijo Juan José Herrera (Luis Robayo – AFP).

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