Trasplantados temen rechazar nuevos órganos por tomar tratamientos incompletos

Poco más de un mes tiene Andrés Benazar (*) de operado. El 9 de febrero logró, luego de un par de años en diálisis, realizarse un trasplante de riñón. Mientras estaba en la clínica (porque en hospitales públicos no hacen esta operación) un familiar fue a buscar su tratamiento, que consiste en Myfortic, Prograf y Prednisona, y afortunadamente, a pesar de la escasez de medicinas, los consiguió todos.

El primero y el segundo se usan para evitar que el cuerpo rechace el órgano nuevo, mientras que el tercero se usa para tratar los síntomas producidos por el bajo nivel de corticosteroides.

Todo iba bien. Pero el pasado 16 de marzo, cuando fue por segunda vez a buscar su medicamento, se encontró con una negativa: en la Farmacia de Alto Costo del Instituto Venezolano de Seguros Sociales (Ivss) no hay Myfortic, y del tratamiento que le dieron el mes pasado solo le quedaba para tres días.

Ahora está hablando con organizaciones e intentando conseguir a alguien que pueda donarle la medicina faltante. En el peor de los casos, planea viajar a Colombia o a Panamá para obtenerlos allá. Todo sea por no perder su riñón.

Esta misma situación se vive en varios estados del país. Reymer Villamizar, representante de Amigos Trasplantados de Venezuela, ha recibido denuncias de escasez de Myfortic en Barinas, Sucre, Táchira y Zulia.

También escasea el Certican, otro inmunosupresor. Pero el más grave es la Ciclosporina, que, según denunció Francisco Valencia, director de Codevida, no se consigue desde hace un mes.

Villamizar explica que la ausencia de estos medicamentos es grave, puesto que son tratamientos que los trasplantados deben recibir de por vida. “Hay pacientes que han presentado molestias”, señala, poniendo como ejemplo el caso de una amiga personal que reside en Anzoátegui y tiene meses con su tratamiento incompleto.

Pero uno de los casos más dolorosos, del que hablan tanto Villamizar como Valencia, es el de un trasplantado de mediana edad que residía en Carabobo. Sufrió un cuadro complicado con una neumonía y falleció mientras seguía en la lucha por conseguir valixa, usado para la prevención de la infección citomegalovírica.

“Están haciendo un racionamiento con los pacientes, porque no han hecho compras de medicamentos. Toca cambiar el medicamento recetado por uno que se consiga”, dijo Villamizar.

Valencia explicó que, según cálculos de su organización, en el país hay unas 3.500 personas trasplantadas. El 70% de ellas toman estos medicamentos, solo expendidos por el Ivss, y ahora en falla.

En más de una ocasión han intentado reunirse con Carlos Rotondaro, el presidente del Seguro Social, pero sin éxito. “Hemos contactado a su asistente, le hemos dejado mensajes para tener una reunión de emergencia y exigirle saber qué está pasando con los medicamentos de trasplante“, señaló.

Según las fuentes que maneja en la industria farmacéutica, no se han hecho órdenes de compra desde el año pasado. Una vez que se emiten, los medicamentos tardan entre dos o tres meses en llegar. “Nos preocupa cuánto tiempo van a estar ausente estos medicamento”.

(*nombre cambiado a solicitud del entrevistado)