Trabajadores de la salud redoblan esfuerzos ante el paro cívico de 48 horas

No solo los caraqueños se prepararon con comida para el paro cívico de 48 horas convocado por la Mesa de la Unidad Democrática. También lo hicieron los centros de salud ubicados en el este de la capital, donde movilizarse suele ser más complicado que en el oeste. Refuerzos de guardias e ir con lo necesario por si se dificulta el viaje de regreso a casa, son algunas de las medidas adoptadas en los centros asistenciales para las jornadas de este 26 y 27 de julio.

El paro de la semana pasada, que se realizó el 20 de julio, dejó al menos cuatro muertos, más de 200 heridos y 261 detenidos. Tras la fuerte arremetida de las fuerzas de seguridad, los galenos están prevenidos ante cualquier situación que se pueda presentar.

El jueves pasado un grupo de motorizados armados dispersó a tiros unas barricadas hechas por vecinos de Chacao. En el acto, una mujer fue impactada en el muslo por un proyectil. Inmediatamente la trasladaron a Salud Chacao, en El Rosal. Aunque Caracas se paralizó ese día, los galenos tuvieron más trabajo que el que normalmente tienen atendiendo a heridos de bala y de perdigones, ocasionados por la represión policial y militar.

“Cuando hay convocatorias de este tipo, aquí refuerzan las guardias. Incluso hay un equipo de psicólogos que presta servicio en casos como estos”, aseguró un trabajador de Salud Chacao.

En el hospital Domingo Luciani, este miércoles tampoco es un día normal. Hay servicios que no están trabajando, como el de Nutrición. Los pasillos están más vacíos y la cola en la entrada es un poco más corta que de costumbre; pero arriba, en el área de Emergencia, decenas de personas esperan para saber de sus familiares.

El día del paro cívico de 24 horas la ciudad estaba vacía, pero el hospital se llenó. Gabriela, una doctora del servicio de Traumatología, recordó que fue un jueves muy movido en la sala de emergencia. “Recibimos bastantes heridos por disparos en los trancazos. Más atrás llegaba la Guardia Nacional para llevarse detenida a la gente que estaba protestando”, aseguró.

Tras la represión que hubo la semana pasada, no descarta que la segunda convocatoria a paro sea movida para los galenos. Especialmente porque será de 48 horas.

Una travesía

Aunque la ciudad se paralice por el paro cívico convocado por la oposición, Ernesto Manrique no puede quedarse en su casa. Trabaja en el sector salud, en la cocina del hospital Domingo Luciani, en El Llanito. Aún si las calles están vacías y no hay negocios con las santamarías arriba, a él le toca cumplir su turno en el centro hospitalario hasta las 2:00 pm. Libró una travesía desde Caricuao hasta Petare para poder llegar a su trabajo este 26 de julio. Y mañana tendrá que hacer lo mismo.

“Salí de Caricuao a las 5:00 am como todos los días, pero cuando llegué a la estación de Petare me tuve que venir caminando hasta acá porque no conseguí transporte“, relató.

Sin embargo, Ernesto aseguró que el mayor problema no es llegar al hospital, sino regresar a su casa tras finalizar la jornada. “Cuando me voy es peor. Hay veces en los que hay disturbios por aquí y tengo que tomar un carro para Chacao. Cuando llego allá, las estaciones no están abiertas, así que me toca caminar hasta Plaza Venezuela”, dijo. Aún con el trajín, no para.

Desde Caricuao ha sigo testigo de cómo los efectivos de seguridad arremeten contra los manifestantes. “Eso allá se pone muy feo. Anoche no hubo disturbios, pero cuando me vine hoy no había luz”, contó.

“¿Ya pudiste llegar a la carretera Santa Lucía? Todo está trancado”, y “me tuve que venir corriendo en una moto porque fue lo que conseguí”, era lo que se escuchaba en los pasillos del hospital este miércoles.

El servicio de Traumatología, de guardia para estas 48 horas de paro cívico, se quedó incompleto. Aunque lo conforman 11 médicos, uno de los galenos avisó que no podría ir a trabajar porque no pudo salir de su residencia en Macaracuay.

Alfonso Medina también trabaja en el Hospital Domingo Luciani y lamenta que cada vez que hay trancas se le “descuadre” la quincena porque se tiene que movilizar a su trabajo.

“Yo vivo en Mariche. Siempre me levanto a las 4:30 am para venir para acá pero hoy me tuve que levantar a las 3:30 am para poder llegar”, dijo. El pasaje también se paga más caro. Un día normal son 700 bolívares, pero para regresarme a mi casa hoy tengo que pagar tres mil. Mañana también voy a tener que hacer lo mismo, es un descuadre de las cuentas que uno tiene”.

Los nombres de las personas entrevistadas para esta nota fueron cambiados a petición de las fuentes