“Si no llevo a mi hijo desmayado, no me dan el factor”, madre de joven hemofílico

  • Cuerpos de seguridad del Estado disparan perdigones contra manifestantes

El testimonio de Miriam –paciente con cáncer de seno- conmovió a quienes este jueves se concentraron en la plaza de Altamira, Caracas, para protestar por la falta de medicamentos. La indignación, impotencia y tristeza por no poder continuar con las quimioteriapias, debido a la falta de Herceptin, se transformó en lágrimas. Los presentes se solidarizaron con ella y la protesta siguió adelante. “El pueblo, enfermo, reclama sus derechos”, gritaron en una manifestación que se extendió hasta el mediodía de este 31 de marzo.

Pacientes de distintas enfermedades crónicas, neurológicas, oncológicas, personas con hepatitis C, con VIH, con problemas renales, trasplantados, hemofílicos, entre muchos otros, alzaron su voz de protesta con la ayuda de distintas organizaciones que los agrupan. La Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida, Codevida, organizó la manifestación cuyo fin era alertar al Ejecutivo de las dificultades que presentan los enfermos en el país. “Presidente Nicolás Maduro; ministra de Salud, Luisana Melo; presidente del Instituto Venezolano de Seguros Sociales, Carlos Rotondaro, es con ustedes”, mencionaron durante la concentración.

Las personas no pedían, exigían sus medicamentos. Los casos, uno más dramático que el otro, abundaron. Anna María Capelo, por ejemplo, contó cómo perdió tres sesiones de su quimio por falta de Herceptin, pero en esta ocasión no protestaba por su salud, sino por la de José Tomás. Él es un hemofílico de 17 años que vive con su madre en Maracaibo y está a pocos meses de graduarse de bachiller, pero el dolor lo tiene postrado en su cama. “Yo ya me resigné. Si tengo que volver a empezar mi tratamiento, lo hago. Pero esa pobre madre que tiene que ver a su hijo en cama por falta de un medicamento, eso me parte el alma”, admitió.

 

Efecto Cocuyo se comunicó vía telefónica con la madre del joven, Milagros Urdaneta, que desesperaba relató cómo su hijo ha pasado un mes sin tratamiento, acostado, sufriendo horribles dolores en sus articulaciones, sin el factor necesario para la coagulación de su sangre. “Está en cama con una hemartrosis en el codo. Tiene fiebre, movilidad reducida, no ha podido ir a clase. Hemos tenido problemas con la gente de Banco de Sangre del Seguro Social, dicen no tener disponible el factor”, relató Urdaneta.

116509f2-f53c-4255-8134-21418174b43a (2)Triste rememoró todas las dificultades por las que ha pasado su hijo que ya ha sido operado de la rodilla en dos ocasiones. “La vida de un hemofílico no es fácil. Bueno, si se tienen los medicamentos es más fácil, pero si no las limitaciones son innumerables, los sangrados múltiples. Es de terror”, señaló.

Dolida cuenta que ha tenido que ir hasta tres veces por semana con el mismo frasco para el Banco de Sangre del Seguro Social para solicitar el factor. “En una ocasión vomitó allá del dolor, porque esos son dolores fuertes, como si fuera una factura”, aseguró. Por la escasez del factor, solo lo entregan a personas que presentan una emergencia, pero ella se pregunta: “¿Cuáles son los criterios que privan para saber si se le da o no el factor a un hemofílico? Si yo no lo llevo a él desmayado, no me dan el factor. Eso porque lo poco que tienen lo dejan para las emergencias casi terminales ¿y las demás debemos tenerlos en las camas? No me parece”, insistió resignada.

Cuando hay factor en el Seguro Social, Milagros gasta hasta 6 mil bolívares semanales en taxi para trasladar a José Tomás  a retirar lo que le corresponde, pero desde hace un mes no hay. A través de Twitter consiguió algunas dosis, pero no en la  cantidad suficiente y su hijo sigue en cama.  Además ahora el joven necesita realizar una fisioterapia. “Tiene el brazo en forma de L, torcido, pero para hacer la fisioterapia hace falta una dosis del factor coagulante antes y otra después de la sesión”, señaló.

“Pido, por favor, que el Seguro Social vuelva a asignar las medicinas. No solo para los hemofílicos, sino para todos; porque cada vez que voy para allá, salgo con el alma chiquita de ver a los pacientes desesperados”, dijo la madre, desesperada.

De acuerdo con la Federación Farmacéutica de Venezuela, para mediados de marzo la escasez de medicamentos rondaba el 85%. El panorama se radicaliza en casos puntuales como anticonceptivos, anticonvulcionantes o medicamentos para la próstata, que no se consiguen, según especificó Freddy Ceballos, presidente de la federación el 11 de marzo. Días más tarde, desde el Ejecutivo se aprobaron 50 millones de dólares para medicamentos oncológicos y de alto costo, seis millones para inmunizaciones; y 19 millones para los fluidoterápicos.

Familias accidentadas

A pesar de que muchos de los manifestantes fueron de la mano de distintas organizaciones, hubo dos mujeres que asistieron a la protesta por el mismo motivo: la salud de su familia. Sus hijos, sus madres y sus hermanos padecen la escasez de medicamentos en primera persona.

El hijo de María Barbarisi, ingeniero mecánico de 27 años, tiene la enfermedad de Chron y aunque el padecimiento no posee cura conocida existe un tratamiento para la inflamación del intestino. Desde hace tres años, denuncia la madre, no llegan los medicamentos para atenderlo. A eso se une la búsqueda por los anticonvulsivos para su hermana con epilepsia y los antihipertensivos para su madre.

“Por ahora me lo envía mi prima de Italia (medicamentos del hijo) y tuve que pedir lo de mi hermana, pero esos tratamientos son de por vida y el costo…”, contó la señora. Para costear el tratamiento y, por la crisis, se vio obligada a vender un apartamento. “Estoy prácticamente damnificada”, denunció.

Otra madre de familia, que prefirió resguardar su identidad, quiso expresar su molestia y angustia por la escasez de decenas de fármacos que necesita tanto ella como sus parientes. “Esto es muy fuerte, estoy protestando triple. Por mí que sufro de la tensión y no se consiguen las medicinas, por mi hija que sufre de cáncer de mama y no ha completado su ciclo con Herceptin y otras medicinas, y por mi mama que sufre del corazón”, enumeró. Aunado a eso, su hijo que fue operado en numerosas ocasiones por cálculo renal y se le dificultó conseguir los antibióticos para salir de la hospitalización.

La mujer, que fue enfermera, dice que jamás había vivido algo por el estilo. Comenta que antes, ciertamente, podía haber dificultades para conseguir algún medicamento, pero se encontraba. El problema, dijo, es que ahora no se encuentran, que ahora “no hay”.

  • anna maria cappella

    Dios los bendiga a Ustedes `por el apoyo brindado y por dar a conocer que somos reales y no virtuales..pacientes crónicos en manos de Dios porque medicamentos no hay y nuestros funcionarios públicos continúan peleando por la palabra Crisis cuando la data de muertes por falta de medicamentos y tratamientos aumenta en Vzla. Gracias or demostrar que somos VISIBLES no solo a los ojos de Dios. DLB