Se cumplen 30 años de la “Air Jordan”, la clavada más famosa de la NBA

El 7 de febrero de 1988, durante los días del Juego de las Estrellas de la NBA, ocurrió un hecho que quedaría grabado para siempre en los registros fotográficos y en la memoria de las personas. Un joven Michael Jordan, de apenas 24 años de edad, realizaría una de las clavadas más famosas en la historia en el concurso de clavadas del Juego de las Estrellas.

Era la final de la competencia y Jordan, campeón defensor de las clavadas, se enfrentaba a Dominique Wilkins, quien se había alzado con el título en 1985. Para muchos, el duelo Jordan-Wilkins es el mejor en la historia de las competencias de clavadas. Ambos llegaron a la final de la competencia con puntajes apabullantes. El acumulado en semifinales para Wilkins era de 143 puntos, mientras que Jordan acumulaba 145.

La final

Parecía una pelea de pesos pesado que se definían un titulo mundial. Ambos, jugadores destacados en la NBA para ese entonces, ambos campeones alguna vez de la competencia de clavadas del Juego de las Estrellas (Wilkins en 1985 y Jordan en 1987) y ambos con clara superioridad sobre los otros competidores. Llegaron a la final y las miles de personas que se dieron cita en Chicago Stadium estaban a punto de presenciar una batalla donde la calidad sería notable.

El torneo se disputaba en la casa de los Chicago Bulls, equipo en el que Michael Jordan ya deslumbraba y, evidentemente, tenía a los fanáticos a su favor, pero Wilkins tenía planes de derrotar al Rey en su propio patio.

La primera clavada de Wilikins y de Jordan recibió puntaje perfecto. 50 puntos fue la sumatoria de los jueces. La segunda clavada de Wilkins también recibió puntaje perfecto. Pero la segunda cesta de Jordan no tuvo el agrado pleno del jurado. El puntaje de los jueces dio un total de 47 unidades y el público enardecido los abucheó. Jordan acaba de ejecutar una clavada a dos manos con su cuerpo en lateral, estéticamente parecía perfecta, pero los jueces no lo vieron de esa forma.

Para el último turno la sumatoria era la siguiente: Wilkins tenía 100 puntos, con dos turnos perfectos. Mientras que Jordan tenía 97. Si Wilkins sacaba 48 llegaba a un total de 148 y Jordan no podría igualarlo ni siquiera sacando puntaje perfecto, porque quedaría un punto por debajo.

Llegó el turno de Wilkins. El jugador de Atlanta Hawks clavó el balón con sus dos manos sin mucho grado de dificultad pero podía ser suficiente para tener 48 puntos y así ganarle a Jordan ante su propia audiencia. Sin embargo, el jurado decidió lo contrario. Le dio 45 puntos a Wilkins y el público celebraba la posibilidad de su ídolo ganara la competencia.

Ahora la sumatoria de puntos de Wilkins era de 145, Jordan necesitaba un 48 para empatar e ir ronda extra, pero no estaba en los planes del número 23 quedar igualado ante su público.

Jordan se tomó su tiempo, caminaba con el balón por la duela y veía a un lado y a otro. La gente aplaudía, pero él aún no decidía qué movimiento realizar. El nacido en Carolina del Norte jugaba con el balón hasta que se concentró en el aro y dio varios pasos hacia atrás. Tomó distancia, incluso detrás de la media cancha, y desde allí comenzó su carrera. Tomó velocidad, mientras los fotógrafos buscaban captar la imagen del recorrido de Jordan. Las personas aplaudían y gritaban, apenas unos segundos después, Jordan llegó a la linea de tres puntos, dio dos pasos más y saltó con su pie pisando la línea de los tiros libres.

Michael se elevó y, en cámara lenta parece eterno el movimiento, pero en el video en velocidad normal, no toma más de un segundo la clavada y poco de estética se puede ver. Sin embargo, los locales gritaron con júbilo cuando vieron la pelota entrar en la cesta y esperaron el puntaje de los jueces.

“Michael Jordan recibe 50 puntos por su último intento”, dijo el anunciador dentro del estadio y eso era suficiente. El dorsal número 23 de Chicago festejó al saberse campeón, pero no tenía idea de que su movimiento quedaría inmortalizado en fotografías y que, incluso, sería el inicio de una linea de zapatos y de ropa que llevaría el nombre de “Air Jordan” y que sería una de las marcas de consumo más grandes en Estados Unidos y en gran parte del mundo.

El legado

Jordan se convirtió en el primer jugador en ganar la competencia de clavadas en dos años seguidos, pero sería la última vez que “MJ” ganara este título puesto que no volvió a participar en la competición en los años siguientes.

Reviva la competencia de clavadas de 1988 en el siguiente video: