Se acrecienta conflicto laboral en empresas básicas de Guayana

Se acrecienta conflicto laboral en empresas básicas de Guayana

Empresas básicas en conflicto. Desde antes de las 6:00 a.m., los elevados de la Av. Guayana y que conducen a las empresas Alcasa y Carbonorca, en Puerto Ordaz, amanecen trancados con asambleas de trabajadores que reclaman la aplicación de los tabuladores contemplados en sus convenciones colectivas.

Esta semana, la protesta ha ido en aumento: quema de cauchos, horas de tranca y amenazas de intensificarlas por el desconocimiento de lo estipulado en sus contrataciones, se repiten desde este lunes 1 de octubre.

Además de trancar los elevados de estas dos empresas e interferir con el tráfico hacia la autopista Puerto Ordaz-Ciudad Bolívar, las adyacencias de la sede de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) son tomadas diariamente a la espera de ser recibidos por su presidente, Pedro Maldonado.

Sin embargo, los secretarios generales de los diferentes sindicatos de las empresas coinciden al denunciar a dirigentes de la Federación Bolivariana de Trabajadores (FBT) y la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores (Cbst) de presuntamente reunirse a espalda de la masa laboral, para coadyuvar en la aplicación del tabulador de la administración pública. Sospechan también que se trata de un intento por violentar los contratos colectivos, lo que implicaría su eliminación y con ello la desaparición de los sindicatos.

“Presumimos que Pedro Maldonado con un grupo de la FBT: Ángel Marcano, José Gil, José Meléndez y Pedro Perales, están jugando a un golpe de Estado“, denunció José Luis Hernández, presidente del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Siderúrgica y sus Similares (Sutiss).

El pasado jueves 28 de septiembre, trabajadores de todas las empresas básicas, más el sector eléctrico, se unieron en una marcha en defensa de sus convenciones colectivas. Ese mismo día, a las afueras de la CVG, la Cbst aseguró que los contratos serían respetados, pero no fue lo que ocurrió al día siguiente cuando se hizo efectivo el pago de nómina.

“A todas las empresas les pagaron el viernes, en Venalum nos pagaron el sábado y fue el 50% del salario básico restante. Cuando sumamos eso con las dos primeras semanas, nos daba que el que más cobró no pasó de 2.800 soberanos, porque la quincena fue entre 900 y 1.400 bolívares según el rango en la empresa”, explicó Ángel Brito, secretario de Finanzas del Sindicato de Trabajadores Profesionales Universitarios de la Industria del Aluminio (Sutrapuval).

Desconocimiento de la progresividad

Brito puntualizó que el rechazo al tabulador de la administración pública, no significaba el desmerecimiento a estos empleados, sino al desconocimiento de las condiciones en que deben laborar trabajadores de las empresas básicas, en su mayoría a temperaturas de 1.800 °C y sin la dotación adecuada de uniformes e implementos de seguridad, otra de las deudas de las industrias en Guayana.

“Mi salario estaba por el orden de los 8.000 bolívares básico, es decir, nos quitan entre 70 y 80% del salario que veníamos devengando con nuestra convención colectiva”, agregó Brito.

José Hidalgo, secretario general de Sutrapuval, acotó que además de los salarios, implica desmejoras en otros beneficios como vacaciones y utilidades, estas últimas calculadas entre la segunda quincena de septiembre y la primera quincena de octubre.

“Ya hemos recibido unos pagos que no sabemos de qué forma lo calcularon, dos del 25% y uno del 50% que, según ellos, corresponde a nuestro sueldo mensual. Se ha pretendido desconocer un tabulador que tenemos instaurado desde hace mucho tiempo”, mencionó

El dirigente añadió que “es tal el grado de deterioro que sufrimos con esta decisión que hemos recibido casi 60% menos del sueldo. Nuestra escala salarial iba de una escala que llamamos B1 a B20, y han quitado todos esos grados y dejaron solo cuatro, la diferencia entre el de reciente ingreso y el que está por jubilarse es mínima”, cuestionó Ramón Gómez, secretario general del Sindicato Único Nacional de Empleados Públicos de la CVG (Sunep-CVG).

De acuerdo con e instructivo para la aplicación de convenciones colectivas a trabajadores de la administración pública, se aplica un máximo de 10 grados, cuyo sueldo mínimo es de Bs.S 1.800 y el máximo de Bs.S 2.313. Según las clases de cargo y rango del empleado, el sueldo máximo a devengar serían Bs.S 2.790. La prima de profesionalización quedó en 12% para los TSU, 14% profesional, 16% especialista, 18% maestría y 20% los de doctorado.

Declive del parque industrial

Las protestas sindicales se dan a la par de la mayor crisis de las empresas básicas de Guayana, en su mayoría en un cierre técnico no declarado.

Venalum, por ejemplo, de 905 celdas apenas cuenta con 118 operativas, lo que implica un aproximado de 5.000 toneladas métricas mensuales de aluminio.

La producción en Bauxilum y Sidor están por debajo del 2% de su capacidad instalada. La primera se ubicó en 1.7% en el primer semestre de 2018, y la segunda en 1.4%.

En el caso de la siderúrgica, el presidente de Sutiss exigió una investigación por los 1.800 millones de dólares provenientes del Fondo Chino, inversión que iba destinada precisamente a la producción de las empresas.

A la baja productividad se suma el desmantelamiento de las empresas. En Alcasa, de 360 celdas, solo tienen 17 operativas, y recientemente robaron 29 pailas de aluminio de 454 kilos cada una. El exsecretario general del Sindicato de Trabajadores de Alcasa (Sintralcasa), Henri Arias, afirmó que no era la primera vez que suceden robos dentro la compañía, y agregó que también se están llevando las láminas de aluminio de la planta de carbón.

Hoy no solo son las protestas por salarios. El debacle de las empresas básicas con comedores, transporte y otros beneficios suspendidos, así como plantas paralizadas, ha llevado también a una cada vez más reducida asistencia laboral, donde la directiva de estas compañías, CVG y el tren ministerial correspondiente, así como el reciclaje de planes implementados por el Gobierno no han revertido el caos.

Atrás quedó el emporio industrial planteado como la futura alternativa no petrolera en Venezuela.

Con información de Jhoalys Siverio (@Jhoalys)

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