Samuel Matías espera ser operado en el Cardiológico Infantil desde hace siete meses

Esperar se ha vuelto la norma para Reina Verde y su hijo. Samuel Matías espera, desde el día en que nació, una operación de emergencia en el Hospital Cardiológico Infantil Latinoamericano. Ya van siete meses.

Samuel Matías nació con una transposición de los grandes vasos (grupo de defectos congénitos del corazón en la que se presenta una disposición anormal de los principales vasos sanguíneos), doble tracto de salida del ventrículo derecho (una malformación cardíaca congénita en donde la aorta y la arteria pulmonar salen del ventrículo derecho), estenosis de la válvula pulmonar (trastorno de válvula cardíaca que compromete la válvula pulmonar) y con hipertensión pulmonar (aumento de la presión en las arterias pulmonares),

A raíz de este cuadro, la obstetra que ayudó a traerlo al mundo envió un fax de emergencia al Cardiológico Infantil de Caracas  para que operaran al niño. Este hospital es el encargado de hacer estos procedimientos en el país y recibe a pacientes referidos de 21 nosocomios de todo el territorio nacional. Una vez que el cardiólogo infantil de ese hospital decide que es hora de operar al niño, este pasa a la lista de espera.

Pero ahora, a Reina ni siquiera le dan respuesta en el hospital, solo le posponen la operación sin dar motivos. Ha intentado, incluso, reunirse con Isabel Iturria, directora del centro desde su creación, pero no ha tenido éxito. Cuenta que una sola vez se la encontró en los pasillos, pero asegura que la ignoró. También fue hasta la sede del Ministerio de Salud, donde le hicieron una carta en la que ratificaban que el caso de su hijo era complejo y debía ser operado. En el Cardiológico lo que hicieron con la carta fue ponerle el sello de recibido.

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Reina, madre soltera oriunda de Sanare, estado Lara, tiene ya cuatro meses en Caracas. Se vino decidida. Atrás dejó a sus padres, amigos y trabajo. “De aquí no me voy hasta que operen a mi hijo”, dice con seguridad. Ahora pasa sus días entre los centros de salud, intentando conseguir que su pequeño entre a quirófano y conseguir su tratamiento; confiesa que los diuréticos que Samuel Matías toma escasean y durante una semana tuvo que detener el tratamiento porque no los conseguía. En las noches duerme en la casa de algún familiar.

Samuel Matías es un niño tranquilo, dice la madre. A diario, Reina debe hacerle terapia física. El pequeño pesa apenas 5,5 kilos, cuando el peso para un niño de su edad debería oscilar entre 7,4 y 9,3 kilos.

Reina no pierde la esperanza de que Samuel Matías logre su bandaje pulmonar en el hospital, porque no puede costearlo en un centro privado. La última vez que pidió el presupuesto fue en diciembre del año pasado y el procedimiento, que consiste en hacer un apretamiento en la arteria pulmonar para disminuir el hiperflujo pulmonar, costaba 13 millones de bolívares. “Y si no lo operan, se puede morir esperando”.

El miedo de Reina tiene base. Según la fundación zuliana Dame un Nuevo Corazón Señor Jesús tiene en sus registros 40 niños que murieron mientras esperaban ser operados en 2016. En lo que va de año ya van siete muertes.

Uno de esos casos fue el de Ariangely, que murió  el 10 de agosto de 2016, al cumplir tres años y un mes. La niña tenía comunicación interventricular, una patología que implica el cierre incompleto del tabique interventricular, además de hipertensión pulmonar. Duró tres años esperando su operación.

Ángel Badell, su papá, recuerda que todo el tiempo le decían que faltaba algo o que había un aparato dañado y por eso no podían atenderla. Cuatro veces hizo con su hija el viaje Maracaibo-Caracas para regresar en las mismas condiciones.

El Cardiológico Infantil, ubicado en Montalbán, asemeja más a una institución militar que a un centro de salud. Hermético y frío, fue inaugurado en 2006 para atender a unos 4.000 niños al año, pero en 2015 el total de intervenciones fue de 767, mientras que desde enero hasta junio de 2016 solo hicieron 265 intervenciones, según las estadísticas de su página web.

En la Cuenta del Ministerio de Salud de 2015 se evidencia que, para ese año, el hospital recibió Bs 193.767.785,30, además de un crédito extra de Bs 35.000.000,00.

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Bustos de Chávez y Simón Bolívar en la entrada del hospital

Dentro del hospital, donde abundan bustos y afiches del fallecido presidente Hugo Chávez por donde se mire, son reacios a dar información. Lo que sí dijeron es que las operaciones se están haciendo con regularidad, a pesar de lo que diga la gente. “Yo no sé porqué dicen que no estamos operando”, dijo una trabajadora, que explicó que cada lunes y cada miércoles hacen de 10 a 15 ingresos, más las operaciones de emergencia.

Si son 30 operaciones semanales, el cálculo da 1.560 intervenciones anuales. Según la información manejada por la subcomisión de Salud de la Asamblea Nacional, para 2015 había 5.000 niños en lista de espera.

Según reportó el diario El Nacional, en el Cardiológico Infantil solo hay dos cirujanos para atender la demanda de pacientes, además de que solo funciona una de las tres salas de hemodinamia. “Esa única sala para hacer cateterismos –procedimiento menos invasivo para hacer diagnóstico o tratamiento– estuvo tres meses inoperativa, porque el aparato de aire acondicionado no servía”, dice el reporte.

Entre esos 5.000 niños en lista de espera se encuentra Juan Andrés Salazar, con una cardiopatía compleja diagnosticada a los 10 días de nacido. Lleva ya nueve meses en espera. Durante ese tiempo se ha enviado siete veces un fax de emergencia al hospital, pero no ha servido de nada.

Su madre, Eilyn Salazar, cuenta desde su experiencia que la única forma de conseguir cupo de operación ahí es a través de palancas. Todas las madres coinciden en eso. “Si no conoces a alguien adentro, no te operan”.

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