Rubén Blades: Me preocupa que haya un golpe de Estado en Venezuela

“Mi nombre se pronuncia Rubén y mi apellido Bleids”. Con esta frase resumida, el panameño Rubén Blades marca la pauta de su conferencia y cautiva a la audiencia presente en Columbia University, Nueva York, que fue a escucharlo, no cantar, sino hablar.

Durante dos horas cuenta historias, contextualizadas por el abogado; explicadas por el político y activista; amenizadas por el cantante y actor; y marcadas por el latino que permiten descubrir un poco más, al “desconocido más popular” como lo describiera alguna vez, su amigo, Gabriel García Márquez.

Es inevitable. Blades habla de música, pero las preguntas que hacen los asistentes lo conducen hacia el aspecto político. Cuando el venezolano Ernesto Rangel, uno de los moderadores del encuentro, le toca  el tema Venezuela, Blades afirma que es muy delicado emitir opinión sobre lo que ocurre en el país, por la polarización, pero declara que a la luz de los resultados del 6D se puede percibir que viene un cambio, aunque no sabría decir si de derecha o izquierda, ni tampoco qué lo podría precipitar.

“Mi temor es que se produzca un golpe de Estado”, afirma, para agregar que es lo que ha ocurrido en otros momentos de la historia latinoamericana, cuando  falta institucionalidad y porque nota a la oposición venezolana dividida.

Luego, envió un saludo a los venezolanos a través de Efecto Cocuyo y expresó su deseo porque todo mejore.

Maestra vida 

Rubén viste de negro, con zapatillas que en algún momento llamaran la atención al marcar el compás de alguna explicación -como si tocara una batería-. También carga su sombrero y sobre todo lleva un traje de sencillez. La conversación, por cierto, es en inglés.

Entre entonaciones de su historia musical y sus opiniones, Blades mantiene encantada a la audiencia de unas cien personas que atiende el llamado del  Greater Caribbean Studies Center, de la Universidad de Columbia.

La moderación está a cargo del venezolano Ernesto Rangel, de Guataca Nights y del profesor José Moya, director del Instituto de Estudios Latinoamericanos.

Blades toma la bola que le lanza Moya para iniciar la conversa y que permite ver los matices de la complejidad debajo  de la etiqueta  Latino, no solo en Estados Unidos, sino en su natal Panamá. Así que una vez más deja claro que su apellido se pronuncia “ˈbleɪds/” por el origen ( su abuelo paterno nació en Santa Lucía, una isla angloparlante del Caribe) y porque toda su vida así lo llamaron en la escuela,  que su nombre tiene todas las consonantes marcadas y acento en la é y suena como lo decimos en español: RUBÉN. De todas maneras ya no le preocupa que su apellido también lo pronuncien con todas las letras, como tampoco discute sobre si los latinos son una raza ( como se les etiqueta en EEUU), porque para él: “no lo somos”.

Habla de cómo se convirtió en cantante, cuando quería ser abogado. Y como aquel Ratón, cantado con una voz similar a la de Cheo Feliciano, le abrió las primeras puertas de una carrera musical que lo llevaría a la postre, a ganar 14 premios Grammy ( algo que se permitió clarificar por un error que circula al separar los Grammy gringos de los Latinos). Aunque se centra en su aspecto musical, las preguntas lo llevan al político y activista.

“Dictadura es dictadura, puede ser en Cuba o en Chile “ ataja a Moya al relatar una anécdota ocurrida bajo el gobierno de Omar Torrijos. Con esta sentencia ya arranca aplausos. Desataría carcajadas cuando detalla cómo esperó por un chancecito en un concierto de Joe Cuba. Pura gestualidad, un poquito de show y se mete a la audiencia en el bolsillo.

El narrador y la vida

Las minihistorias que narra pueden titularse: “Canta como Cheo, pero no es Cheo”; “ El muchacho de Panamá”; “Gabo y yo”; “Cuando Bob Marley le habló a una mujer de mi música y ella no sabía nada de mi”;  “Suenan las campanas en los EEUU”; “De cómo Michael Jackson me pagó 40% de las ganancias de una canción en español” y “ La historia que quiero contar y aún no ha sido escrita”.

También podrían contarse al estilo Twitter:

Sobre Trump: Me parece más interesante que haya un candidato socialista como Sanders, en EEUU

Sobre Puerto Rico: Me preocupa cómo haría este país para ser sustentable, cuando se abra Cuba ( al turismo). Adiós Puerto Rico y Dominicana

Sobre sus planes: Tengo 68 años y debo resolver varias cosas antes de volver a lanzarme como candidato

Sobre sus éxitos: Nadie triunfa solo. He tenido la fortuna de trabajar con gente maravillosa

Sobre PanamaPapers: Debieron llamarse MossackPapers. Hay algo raro en esa filtración. En Nevada hay más empresas off shore.

Blades habla, opina, tararea, suelta frases en español, retoma en inglés. Y cuando se cree que se va acabar la charla, acepta peticiones, como un bis en un concierto.

Recuerda que escribe sus opiniones en su web, no en ningún medio y que lo hace sin estridencias. Es verdad. En la esquina de Rubén están sus comentarios sobre varios de los temas que toca en la conferencia.

Al terminar , varios se acercan a la tarima. Algunos son hijos de sus amigos a quienes tenía años sin ver, otros son músicos que lo admiran, otros son superfans. Pasa más de media hora tomándose fotos, grabando videos para abuelos que no estaban en la sala,  hijos y familiares de los presentes.

Finalmente, cuando ya casi no queda nadie por atender, dice, sí una última petición… “si vamos a dale, porque me estoy meando”. Y esta confesión que podría ser políticamente incorrecta provoca otras carcajadas en un ambiente en el que ya Blades  era como un pana más de la familia.

Sabía usted que Rubén Blades:

-Participó en la única canción en español del astro del pop Michael Jackson.

-Marcó al ritmo de reggae “Desapariciones” para que fuese más escuchada que bailada.

-Puede cantar un calypso de los de Lord Kitchener ( Love in the cemetery).

-Nunca ha tenido manager.

-Vienen sorpresas en su rol en la serie The Walking Dead.

-Apenas sabe usar internet, pero le maravilla las posibilidades que ofrece de disrupción.

-Hizo una apuesta con García Márquez  sobre cómo incluir un relato y hacerlo pasar en un disco de salsa y que nadie se diera cuenta.

-No discute si la salsa es literatura porque para él lo es y punto.

-Puede dedicar minutos enteros a escuchar a un fan, firmar un autógrafo, grabar un mensaje, que cuestiona a los medios, a la industria musical, que muestra firmeza en sus ideas y ternura en sus juicios, y que es capaz de pedir permiso para retirarse, luego de atender a decenas de admiradores y haber hablado por más de dos horas, porque: “me estoy meando”

Poster

Foto: Center for the study of the Greater Caribbean (GCSC), Institute of Latin American Studies at Columbia University in New York.