Rehabilitación de plantas potabilizadoras de agua se hizo a medias en 2017 #CocuyoChequea

El agua del grifo de la casa de Irene Andrade en Maracay tiene una “textura” poco común. No tiene olor, ni color, pero se siente babosa. Por más que se restriega las manos, le cuesta mucho quitarse el jabón. Una amiga en Caracas le contó que sus vecinos se quejan de que el agua les llega “de muchos colores”. Blanca, amarilla o marrón. Si lavan ropa con la primera, la tela se daña; si beben de la segunda, les da diarrea; si se bañan con la tercera, quedan más sucios de lo que ya estaban.

El agua que llega a sus hogares contradice los parámetros que establecen las Normas Sanitarias de Calidad del Agua Potable. Es comprensible cuando la rehabilitación y mantenimiento de las plantas potabilizadoras del país se hizo a media máquina en el 2017, según consta en la Memoria y Cuenta del Ministerio de Ecosocialismo y Agua (Minea) publicada en su propio portal web.

El agua no debería tener olor, color o sabor. Al salir de la planta de potabilización, el agua debe tener controlados sus niveles de turbiedad, color aparente, Ph, dureza, alcalinidad, metales, coliformes totales y fecales.

Venezuela tiene 119 plantas potabilizadoras. Con una capacidad instalada de 132.390 litros por segundo, según datos publicados en el informe del 2015 Desafíos del agua urbana en las Américas de la Red Interamericana de Academias de Ciencias (Ianas, por sus siglas en inglés).

Los resultados de los controles solían publicarse tanto en la web como en la prensa. Sin embargo, han pasado varios meses desde la última vez que -por ejemplo- Hidrocentro, la institución encargada de gestionar el servicio de distribución de agua en los estados Aragua, Carabobo y Cojedes, hizo públicos los datos de calidad del agua en la región.

A medias

Uno de los programas que se implementa cada año corresponde al plan de “rehabilitación y optimización de las plantas mayores de potabilización de agua del país”. Se enfocaría en las que están en los embalses Dr. Alejo Zuloaga (Carabobo), La Guairita y La Mariposa. Se tenía planificado que su ejecución la iniciara la Compañía Hidrológica de Venezuela (Hidroven) el 2 de marzo de 2012. Para este proyecto se destinaron 3.573 millones de bolívares.

Sólo en el año 2017, se registró un porcentaje de avance físico del 79% y financiero del 32%, lo que parece importante. Sin embargo, no refleja el retraso del proyecto, el cual apenas alcanza un 35% desde el punto de vista físico y apenas 1% del financiero.

De las metas que forman parte del proyecto, se llevaron a cabo el 100% de los estudios de ingeniería y de las supervisiones e inspecciones planificadas. Se “fortalecieron” empresas hidrológicas en 67% y se realizó el 50% de los proyectos de ingeniería. Es decir, se dejaron a medias las obras que debieron realizarse, lo que corresponde al mantenimiento de la infraestructura que potabiliza el agua.

Otro de los proyectos citados en el documento oficial es el plan de “optimización, modernización y mantenimiento mayor de las plantas potabilizadoras a nivel nacional”. Empezó el 2 de enero del 2017 y debería terminar el 31 de diciembre del 2019. Tuvo un avance físico del 33% y financiero del 14% sólo durante el 2017.

El progreso físico y financiero total del programa es, de nuevo, más bajo: 20% y 12%, respectivamente. Para llevar esto adelante, se aprobaron 18 mil millones de bolívares. De los tres objetivos que se había propuesto el programa, sólo se realizó uno: las tres “obras de optimización, modernización y mantenimiento”.

Pero no se hizo ningún “estudio y proyecto” ni se “coordinó, supervisó o inspeccionó”. Así que ahora sí cumplieron con la obras, pero no hubo vigilancia ni planificación para asegurar su funcionamiento.

El último plan que se puede consultar en la Memoria consiste en la “optimización de la gestión de la calidad del agua en poblaciones mayores a cinco mil habitantes”. Tenía como objetivo rehabilitar, mejorar y/o ampliar las plantas potabilizadoras que abastecen a ciudades ubicadas en varias regiones del país. Se planificó para realizarse en aproximadamente cinco años, del 2 de abril del 2012 al 29 de diciembre de 2017, y con 1.420 millones de bolívares

Se hicieron las 12 “coordinaciones, supervisiones e inspecciones planificadas”, se rehabilitó uno de dos sistemas de potabilización y no se hizo ningúnestudio y diseño de ingeniería”.

A pesar del avance parcial exhibido, estos planes avanzaron más que en el año 2013. El proyecto de rehabilitación de plantas mayores de potabilización reportó un avance físico y financiero del 3%, mientras que el programa de optimización de la gestión de la calidad del agua tuvo un progreso físico de tan sólo 2% y financiero del 19%.

Entre las dificultades que tuvo que sortear Hidroven, según describen, están las “fallas eléctricas y hurto de cableados, equipos mecánicos, medidores, piezas eléctricas y tableros”.

También se mencionan las cancelaciones del financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el incremento de los “actos vandálicos, de sabotaje y terroristas de los bienes públicos; paros cívicos y cierres de vías” y el retardo en el desembolso de recursos por vía de la Ley Especial de Endeudamiento Anual (Leea).

Plantas convencionales

El tratamiento de las aguas residuales constituye uno de los grandes problemas ambientales del país según el informe del Ianas: es insuficiente “en términos porcentuales”. Páez-Pumar (2010) dice que la cobertura del servicio de cloacas es de 81%.

El Programa de Agua y Saneamiento (WSP por sus siglas en inglés) indicó en su conferencia del 2007 que la cobertura llegaba al 20,2%. Gracias a una inversión de 300 millones de dólares se esperaba alcanzar el 27% a finales de 2007. Con otros 3.621 millones de dólares se ampliarían a 40% en 2010 y 60% en 2015.

Sin embargo, el agua está muy contaminada y las plantas de potabilización instaladas en el país no son suficientemente potentes. Son “convencionales” con tratamiento completo, parcial y no convencional, según el informe de Ianas. El ingeniero sanitario Manuel Pérez Rodríguez, consultado por BBC Mundo el 4 de febrero de 2016, comentó que sólo una potabilizadora “moderna y eficiente” puede tratar con aguas con un alto nivel de materia orgánica.   

El atraso tecnológico de las plantas potabilizadoras no es la única causante de que el agua llegue en mal estado a los hogares. El limnólogo y profesor del Instituto de Biología Experimental de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Ernesto González, explicó que los racionamientos generan “presiones positivas y negativas” en las tuberías. Cuando finalmente el agua pasa, arrastra todo lo que haya quedado por dentro.

Por fortuna, el próximo ejercicio fiscal de Hidroven estará prácticamente dedicado a proyectos de potabilización del agua. La Memoria establece como meta para el 2018 dedicar la cantidad de 5.350 millones de bolívares para la “optimización, modernización y mantenimiento mayor de las plantas potabilizadoras a nivel nacional”, “rehabilitación y optimización de las plantas mayores de potabilización de agua”, y a la “modernización, expansión y rehabilitación de los sistemas de agua potable y saneamiento”.

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