OVS advierte sobre riesgos de alimentación en los venezolanos ante caída del consumo

La crisis alimentaria del país se ha acelerado a mucha velocidad, según la ponencia de Juan Luis Hernández en las Jornadas de Políticas Públicas de Salud organizadas por el Observatorio Venezolano de Salud (OVS).

Esta crisis incluye niveles extremos de escasez en alimentos regulados, así como los precios desproporcionados con los que se consigue en los mercados informales, el ascenso disparado de la inflación en productos de consumo fresco y no regulados y una caída muy significativa del consumo de alimentos, lo que genera grandes riesgos de alimentación en la población.

“No ha habido una producción más baja que la que vamos a conseguir este año”, dijo Hernández, quien señaló las graves limitaciones en abastecimiento de insumos, maquinarias, equipos y repuestos como el principal obstáculo para la producción nacional. Se ha registrado una caída de producción de maíz blanco y amarillo, arroz y caña de azúcar y muchas limitaciones en la producción de rubros de consumo fresco, como hortalizas, frutas, raíces y tubérculos.

El Observatorio señala a las expropiaciones y los episodios de violencia que les enmarcaron como una pérdida de la capacidad productiva de las empresas. “Si a ello se le añade la creciente militarización de las instituciones y el nepotismo en el Estado y en sus aparatos, la conclusión es más pobreza y hambre, abierta y oculta”.

Las consecuencias de este cuadro son muy graves. La pobreza extrema se ha incrementado considerablemente: según las últimas cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística, aumento de 8,9% en el 2009 a 13,1% en el 2013. Según cifras de la Encuesta de Condiciones de Vida del Venezolano (Encovi), para el 2015, el 73% de la población puede entrar en el cuadro de pobreza general y 49% de ellos pertenecen al estrato de pobreza extrema.

Los programas oficiales de subsidio de alimentos también han disminuido su capacidad, de acuerdo al OVS.

Todo esto ha derivado en un deterioro del estado de nutrición de las personas, con manifestaciones de malnutrición, en especial en la población infantil y adulto mayor; sobrepeso y obesidad en niños, adolescentes y adultos y un déficit de vitaminas y minerales en todos los grupos poblacionales.

Hernández señaló que para intentar salir de la crisis se debe implementar un ajuste de la política cambiaria con un proceso de unificación a una tasa económicamente viable.

También habló de que, por primera vez, el desespero para conseguir alimentos y el hambre son el foco de la vida política y social. Son un factor principal en la coyuntura del país y “del tratamiento del problema dependerá, en buena medida, la dinámica política de los próximos meses”, expresó.

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