Observatorio Venezolano de Prisiones denuncia violación de derechos de extranjeros presos

El sistema penitenciario venezolano también viola los derechos humanos de los presos extranjeros. “Este es un sistema que, en vez de crear al hombre nuevo, solo está creando monstruos llenos de resentimiento e impotencia”, aseguraron los reclusos del Centro de Formación del Hombre Nuevo “Simón Bolívar”.

En un comunicado, dirigido a Humberto Prado, director del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), los presos denunciaron el incumplimiento de las Reglas Mínimas para el Tratamiento al Recluso, también conocidas como Reglas Mandela.

El centro de reclusión, mejor conocido como el antiguo anexo de La Planta en Caracas, fue reinagurado en el 2017 para albergar a los presos de nacionalidades distintas a la venezolana.

“Nos sentimos vil y salvajemente pisoteados por un Gobierno que practica la mentira y la hipocresía. Un Gobierno que proclama su sistema penitenciario como humanitario, cuando realmente es inhumano al quitarnos todo contacto con el mundo externo, con nuestras familias”, sentenciaron en su carta los presidiarios.

Trato inhumano

Los presos denunciaron que la educación que reciben dentro del penal, al igual que los posibles trabajos que puedan ejecutar, no son adecuados para garantizar su reinserción a la sociedad, y además, tampoco reciben un tratamiento  individualizado de acuerdo a sus necesidades y experiencias.

Además, denunciaron corrupción en el correccional. No hay categorías que valgan, los privados de libertad por delitos menores son tratados igual o peor que los de “alta peligrosidad”, pues todo depende de los beneficios que cada quien pueda comprar.

El Observatorio Venezolano de Prisiones asegura que las condiciones de hacinamiento explicadas en la carta por los prisioneros extranjeros son iguales a las del resto de los penales: las celdas no tienen ventilación ni las condiciones para una rutina de higiene personal adecuada.

Además, las instalaciones de las duchas no fueron terminadas, y como si pudiese ser peor, casi nunca hay agua. Su falta no solo impide la limpieza personal de los reclusos, sino también desmejora la salubridad del resto de los espacios.

Pero la situación no termina ahí: Las almohadas y los colchones que les suministraron son de pésima calidad, el agua potable que les dan es de dudosa procedencia (incluso, han optado por filtrarla antes de beberla), la enfermería no tiene medicamentos para atender a un enfermo de VIH y otros varios con tuberculosis, por lo que los presos temen una epidemia letal dentro del penal. Tampoco hay un transporte adecuado para trasladar a enfermos o heridos en caso de emergencia.

Ser tratado como “ser humano” es un privilegio

En su comunicado, los presos manifestaron sentirse discriminados y segregados, y aseguraron que en muchos casos son obligados a profesar una religión o ideología política distinta a la que profesaban en sus países de origen.

Cabe destacar que esta situación se repite en todos los penales que controla el Ministerio de Servicios Penitenciarios, al mando de Iris Varela, pues el OVP ha recibido “un sinfín de denuncias sobre que los presos son obligados a practicar Orden Cerrado con consignas alusivas al Gobierno nacional“.

Asimismo, denunciaron que las requisas son ejecutadas en un ambiente de hostilidad, donde abundan los malos tratos y la arbitrariedad. En cuanto al contacto con sus familiares, los presos solo tienen derecho a una llamada de cinco minutos, una vez a la semana; además no tienen permiso para visitas familiares o conyugal, ni envío de correspondencia.

Al respecto, Prado enfatizó que “el Gobierno venezolano trata muy mal a los presos extranjeros, irrespetando al ser humano y arrancándole sus derechos. El problema no es la cantidad de presos, el verdadero problema es tener unas autoridades que no asumen sus errores, o su falta de capacidad para atender las necesidades del sistema penitenciario, y se niegan a escuchar las recomendaciones de expertos, como efectivamente lo ha hecho con el OVP. Están acostumbradas al maltrato y creen que tratar a los internos como seres humanos es un privilegio.

La Justicia

Ante la situación que viven, los presos añadieron que “si antes nos sentíamos mal por estar privados de libertad, ahora ya hemos perdido hasta nuestra dignidad como seres humanos. Hemos sido sometidos al abandono y la desidia, tanto así que muchos han pensado en suicidarse, incluso hemos notado el comportamiento extraño de los que están aislados desde hace más de un mes. Hasta los animales tiene derecho a ser visitados en sus jaulas ¿Por qué nosotros no?”.

Por último, Prado enfatizó que al preguntar sobre la identidad del director del anexo carcelario, le respondieron que se trataba de Julio César Pérez, quien aparentemente es el mismo que estuvo detenido por la situación irregular que se presentó en la Cárcel de Uribana. Este hecho fue catalogado por Provea como una de las 10 masacres de los últimos 15 años, donde murieron 63 reclusos y más de 120 fueron heridos.

“Informaremos a las embajadas de manera que ellos alcen la voz en contra de esta situación deplorable, ya que tienen como mandato que deben asistir a sus presos”, puntualizó el director del OVP.

Reglas Mandela

Producto del reclamo emitido por los presos, Prado recordó los 7 principios fundamentales de las Reglas Mandela, las cuales fueron distribuidas por el OVP a lo largo de todo el territorio nacional y están suscritas a la Organización de Naciones Unidas (ONU). Se basan en posturas desarrolladas por el activista antiapartheid Nelson Mandela durante su larga estancia en las cárceles surafricanas.

  1. Las reglas deben aplicarse de forma imparcial y sin discriminación.
  2. El sistema penitenciario no deberá agravar los sufrimientos que implican la privación de la libertad y el despojo del derecho a la autodeterminación de las personas detenidas.
  3. Todos los reclusos serán tratados con el respeto que merecen su dignidad y su valor intrínseco en cuanto seres humanos. Nadie será sometido a tortura ni a tratos crueles, inhumanos o degradantes.
  4. Se tendrán en cuenta las necesidades individuales de los reclusos, en particular las de las categorías más vulnerables en el contexto penitenciario.
  5. Se deberán reducir al mínimo las diferencias entre la vida en prisión y la vida en libertad.
  6. Las medidas privativas de libertad tienen por objetivo proteger a la sociedad contra el delito y reducir la reincidencia.
  7. Esos objetivos sólo pueden lograrse si se ofrece a las personas presas educación, salud, formación profesional y trabajo, así como otras formas de asistencia apropiadas que brinden herramientas para lograr su reinserción en la sociedad tras su puesta en libertad