“No llegamos a diez millones, pero igual ganamos”, relato de una celebración agridulce del chavismo

“Ahí vienen, todos listos”, indicó personal de prensa que atendía a los medios de comunicación en el Teatro Bolívar del centro de Caracas, lugar en el que estaba establecido el “Comando Simón Bolívar”, sede del chavismo en la que se darían los más importantes anuncios sobre los resultados de la jornada electoral. Eran las ocho de la noche.

De una puerta negra ubicada en el lado derecho de una de las salas del Teatro Bolívar salió Delcy Rodríguez, Presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) acompañada del gobernador de Miranda, Héctor Rodríguez y de personalidades como Daniela Cabello (hija de Diosdado Cabello), Omar Acedo, Omar Enrique y Antonio Álvarez. Rostros de cansancio y pesadez, maquillados de vez en cuando con sonrisas se dejaron ver los “jóvenes” que se postraban detrás de los dos de apellido Rodríguez y de un serio Darío Vivas.

Delcy Rodríguez estuvo acompañada por figuras como Héctor Rodríguez y Darío Vivas. Al lado derecho también se aprecia a Mario Silva.

“Todavía hay centros de votación con votantes en fila”, anunció la Presidenta de la ANC a pesar de que el proceso ya llegaba a las 14 horas de desarrollo. Rodríguez agregó que, según la ley, “los centros no pueden cerrar mientras los votantes estén en las filas para ingresar”. Hubo sonrisas, aplausos moderados y una invitación a seguir sufragando, a pesar de que ya eran las ocho de la noche.

La alocución de Delcy Rodríguez fue la última que se brindó en el Comando Simón Bolívar.

En la sala del Teatro Bolívar no había ningún representante del chavismo, nadie que pudiera dar luces sobre si habría otro pronunciamiento, a nadie se le podía consultar nada. Solo estaban miembros de distintos medios de comunicación entre dormidos y despiertos tratando de mantenerse activos por si se presentaba algún anuncio. Pero no, nunca llegó tal anuncio desde el comando. A lo lejos un fotoperiodista dijo “están convocando a Miraflores”, otro confirmó “sí, pero es al Balcón del pueblo”. De inmediato los periodistas tomaron sus pertenencias y salieron a la calle en plena noche caraqueña.

Mientras tanto, una tarima ya estaba dispuesta en Puente Llaguno, al final de la avenida Urdaneta. Mucho rojo y un grupo musical hacía pruebas de sonido, luces por todos lados y fuegos artificiales. A los presentes no les hizo falta esperar el boletín oficial del Consejo Nacional Electoral (CNE) para celebrar. Los chavistas ya se sentían ganadores y caminaron por la avenida Urdaneta para demostrarlo.

A las 9:30 de la noche ya parte del centro de Caracas era una fiesta, pero era una fiesta controlada. En la calle había olor a ron, anís y a una mezcla de ron con anís y coco, parecía una noche cualquiera en una playa caribeña. Los militares comenzaron a revisar los bolsos de las personas que se acercaban poco a poco hacia el “Balcón del pueblo”. Pero no todos podían pasar, solo un grupo tuvo el permiso de estar frente a la tarima dispuesta para que Nicolás Maduro celebrara su triunfo.

Las personas esperaban la llegada de Nicolás Maduro en el “Balcón del pueblo”.

“Nicolás está cansado”

La rectora principal del CNE, Tibisay Lucena, dio los resultados esperados: ganó Nicolás Maduro. Pero ganó con 5.823.728 votos, es decir muy lejos de los 10 millones a los que aspiraba el autodenominado “candidato de la patria”. Sin embargo, la gente celebró, hubo júbilo por minutos y sí, parecía una fiesta. Era una fiesta si se obviaban algunas caras largas y una que otra voz que decía “no llegamos a la meta”.

Salió Nicolás Maduro agarrado de manos con Cilia Flores y comenzaron a repartir besos y sonrisas. Volaron los papelillos y los cantantes entonaban la canción de campaña utilizada por el ahora reelecto presidente de Venezuela. “Nicolás está cansado, se le ve en la cara”, dijo una asistente al acto de celebración.

Nicolás Maduro se mostró animado al inicio de la celebración.

Una vez instalado en el micrófono, Maduro estuvo solo por una hora. Su esposa no estaba a su lado, tampoco el vicepresidente Tareck El Aissami. No. Maduro estaba flanqueado por tres guardaespaldas que se mostraron erguidos y serios durante todo el discurso del Presidente.

El discurso del presidente Nicolás Maduro no recordó la promesa de los diez millones de votos, pero sí repitió constantemente el llamado a un diálogo.

Diosdado Cabello estaba en la esquina izquierda de Maduro, alejado. Solo intercambiaba palabras con Pedro Carreño y cuando pudo se escondió entre la gente. Mientras el Presidente hablaba una de sus seguidoras entre la multitud gritaba constantemente que cambiaran a los ministros, sin embargo su consigna no fue apoyada por las demás personas.

Diosdado Cabello, Pedro Carreño y Darío Vivas estuvieron bastante alejados de Nicolás Maduro.

Poco antes de finalizar un discurso en la que la invitación a un eventual diálogo estuvo presente casi cada cinco minutos, seguidores de Nicolás Maduro comenzaron a repartir bigotes falsos a los asistentes, quienes se lo colocaron en sus respectivos rostros, unos para dibujar una mayor sonrisa, otros para ocultar la cara de confusión tras no haber logrado la meta de los diez millones de votos.

Fotos: Iván Reyes

 

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