Niños cardiópatas en riesgo de muerte no celebraron el #DíaMundialDelCorazón

Ariangely tenía apenas un tres años y un mes cuando murió el pasado 10 de agosto de 2016. La pequeña era cardiópata, pero su caso no era de alta complejidad: tenía una comunicación interventricular, patología que implica el cierre incompleto del tabique interventricular del corazón. Su complicación fue detectada a los meses de nacida y sus padres se trasladaron en cuatro ocasiones de Maracaibo a Caracas para operarla en el Cardiológico Infantil. Todas las veces perdieron el viaje. Y, luego de tres años esperando la cirugía, Ariangely perdió la vida.

María Pulgar, presidenta de la fundación Dame Un Nuevo Corazón Jesús, ubicada en Zulia, recuerda muy bien el caso de la infante. “Ariangely tenía una cardiopatía que se pudo haber atacado. Pudo haber vivido, pero no la atendieron a tiempo”, asegura.

Los pequeños pacientes cardiópatas no tuvieron nada que celebrar este viernes 29 de septiembre, Día Mundial del Corazón. Todo lo contrario: el número de intervenciones sigue en picada en el Cardiológico Infantil Latinoamericano Dr. Gilberto Rodríguez Ochoa y el centro de salud estuvo prácticamente paralizado hasta principios de septiembre.

Nada más en la entidad zuliana, la fundación Dame Un Nuevo Corazón Jesús contabilizó que 40 niños murieron a la espera de una operación. Ese número ascendió a 15 pacientes aproximadamente solo para el primer trimestre de 2017 y las cifras que estima para cierre de año son aún más alarmantes.

“La mortalidad de los niños con cardiopatías ha aumentado y el Cardiológico trabaja cada vez menos”, lamenta Pulgar. Para finales de año teme que la tasa de fallecidos duplique a la de 2016.

La caída del número de operaciones se refleja en las estadísticas publicadas por el centro de salud. El Cardiológico Infantil alcanzó su tope en 2012, con 1.250 intervenciones quirúrgicas realizadas, pese a que en un principio la meta anual era de 4.500. A partir de ese año, los números empezaron a caer.

Para 2016, la cantidad de operaciones descendió a 503 y para el primer trimestre de 2017 se contabilizaron 192. Este ha sido un año particularmente accidentado para el Cardiológico Infantil: entre agosto e inicios de septiembre solo se atendieron emergencias y, según El Nacional, las operaciones se paralizaron en julio porque la máquina para medir gases en sangre estaba dañada.

A mediados de este mes fue que se reiniciaron las intervenciones quirúrgicas.

“Hay niños que ya tienen esperando dos o tres años para ser atendidos en el Cardiológico Infantil. Si antes operaban uno diario, ahora son dos o tres semanales”, estima Pulgar.

Operarse en un centro de salud privado no es una posibilidad para la mayoría. Una cirugía cardiovascular en una clínica ronda los 70 millones de bolívares, mientras que los pacientes que necesitan un trasplante de corazón ya saben que deben acudir fuera del país para poder vivir.

No solo las cirugías, sino las consultas también se han convertido en un problema en el país. La presidenta de la fundación Dame Un Nuevo Corazón Señor Jesús alerta que hay centros de salud en donde no se atienden consultas actualmente por problemas del hospital.

“En el Hospital Universitario de Maracaibo no hay consultas porque el aire acondicionado está dañado y no se puede prender. En el Adolfo Pons ocurre lo mismo, mientras que en el Fundación Hospital de Especialidades Pediátricas solo hay consulta una vez a la semana en las mañanas”, relata Pulgar.

Pulgar lamenta que por cardiopatías simples haya niños que pierdan la vida, aún pudiendo tener “una vida perfectamente normal”. “Las comunicaciones interauriculares y las comunicaciones interventriculares son las más simples. Y aún así hay niños que se mueren por eso, porque no hay insumos o no hay doctores para atenderlos. Esos niños tienen la posibilidad de vivir”, afirma.