Ni las ONG tienen inventarios de medicinas para aliviar la crisis de salud

Mildred Varela es paciente de cáncer de mama en período de remisión. Los galenos le recetaron Letrozole, un inhibidor que controla la hormona que le ocasionó el cáncer. En teoría, el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss) debería proveerle mensualmente las 30 pastillas que necesita para su tratamiento; pero no es así. Desde diciembre de 2016, solo en dos oportunidades recibió el medicamento: una vez en febrero y la otra en mayo. Debe tomarlo por los próximos cinco años, de lo contrario, corre el riesgo de que el cáncer reaparezca.

Afortunadamente, a través de la Asociación Civil Conquistando la Vida ha podido conseguir el tratamiento. “Cada vez que llega el Letrozole por una donación, se comunican con nosotros”, contó Varela.

“Una vez que me estaba quedando sin nada, escribí en redes sociales y una amiga que vino de visita a Venezuela me trajo las pastillas desde Chile“, dijo. También recordó que empezar el tratamiento después de las quimioterapias no se le hizo fácil con la escasez: al principio tardó tres meses en dar con el medicamento.

La situación de Varela es la misma de muchos otros pacientes que dependen del IVSS. Lo confirma Francisco Valencia, presidente de la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida (Codevida): “Todos los pacientes con condiciones de salud crónica que dependen del Ivss están en situación de urgencia y en altísimo riesgo”.

Según Valencia, la escasez de medicamentos en el Seguro Social ronda el 95%. En ese porcentaje se encuentran tratamientos para el cáncer, enfermedades hematológicas, esquizofrenia, trasplantes, insuficiencia renal crónica, hepatitis virales y más, que son surtidos por el Estado venezolano a un costo menor del que se conseguiría en el sector privado.

“Anteriormente, la intermitencia en la distribución de medicamentos era puntual. Hoy hay una ausencia absoluta y de ausencia prolongada. Las mujeres de cáncer de mama tienen un año sin recibir tratamiento”, denunció.

Las alternativas de los pacientes para combatir la escasez son muy pocas. Adquirir los medicamentos en el exterior es muy costoso y solo representa un plan B para algunos: el Letrozole que debe tomar Varela mensualmente ronda los 60 dólares, mientras que el Factor VIII que necesitan los hemofílicos llega a los 390 dólares.

“Muchos nos han dicho que han tenido que acudir al exterior. Hay quienes van a Colombia o a Perú a comprar medicinas, pero lo pueden hacer contadas veces. No es una solución porque es insostenible”, aseguró Valencia sobre las preocupaciones de los pacientes.

La mayoría opta por buscar los tratamientos en redes sociales o con ONG; sin embargo, las donaciones también se han ido agotando poco a poco. “Desde hace tres semanas no tenemos ningún medicamento en Codevida ni en Acción Solidaria para apoyar a personas con condiciones de salud crónica. A ambos se nos ha agotado los medicamentos de alto costo“, dijo Valencia.

Al igual que Varela, las ONG también reciben tratamientos de pacientes que fallecieron y cuyos familiares donaron. El presidente de Codevida advirtió que los pacientes compartían las medicinas con otros para que todos puedan sobrevivir; pero esa práctica se ha hecho menos común “porque saben que el próximo mes tampoco van a tener”.

De esta realidad tampoco escapan los pacientes hemofílicos. Antonia Luque, coordinadora de la Asociación Venezolana para la Hemofilia, estima que la escasez de factores de coagulación de la sangre se ubica en 80%. “Hemos recibido denuncias de pacientes del interior que vienen a Caracas en busca de tratamientos o donaciones, pero aquí tampoco hay”, explicó Luque.

Los riesgos van desde lesiones irreversibles y hemorragias internas hasta hemorragias que pudiesen ocasionar la muerte a los pacientes. Mientras la crisis de medicamentos se agrava, Quimbiotec, la empresa que anteriormente producía Factor VIII, dejó de hacerlo hace meses. “No tenemos ninguna noticia de ellos”, lamentó.

Tampoco han llegado noticias por parte de las autoridades. “A pesar de que el presidente del Ivss, Carlos Rotondaro, dijo en una entrevista que a la semana siguiente (del 12 de junio) iban a estar todos los factores, no los están entregando. Esa fue la última respuesta que tuvimos”, indicó Luque.

El mismo silencio lo denunció Valencia, quien aseguró que el Gobierno no trae medicamentos al país desde hace ocho meses. “El presidente del Ivss no admite que hay crisis humanitaria porque dice que el Gobierno está en capacidad de responder. Pero no lo está. Negar esta crisis es decretar la muerte de las personas”, advirtió el presidente de Codevida.