Mildred Camero: “Redes de bachaqueo también lavan dinero del narcotráfico”

El 23 de mayo el primer teniente de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), Birzavit José González Lugo, fue detenido con 65 panelas de presunta cocaína y 15.000 dólares en efectivo, cuando se trasladaba en un vehículo por la población de Clarines, en Anzoátegui, con destino a Margarita.

Este hecho fue reportado por fuentes policiales quienes el día antes habían notificado la aprehensión del sargento primero del Ejército, Isidro Charlis Pernía, en posesión de 58 kilos de sustancias ilícitas, en Punta de Piedra, Barinas. La droga era trasladada en dos bolsos en el asiento trasero del Toyota Corolla que conducía, en el cual también viajaban la esposa y una bebé de meses del militar.

Aunque estos son los dos casos más recientes, la vinculación de miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) en el mundo del tráfico de droga tiene vieja data. De acuerdo con Mildred Camero, ex presidenta de la Comisión Nacional Contra el Uso Ilícito de las Drogas (Conacuid), actualmente Organización Nacional Antidrogas (ONA), en los años 80 y 90 los castrenses solían estar vinculados por omisión o como facilitadores del paso de drogas desde Colombia.

Después de la reforma de la Ley del Consumo de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópica en 2005, la modificación “dio competencias a los cuatro componentes de la Fanb en temas de tráfico de droga, que antes no las tenían porque sencillamente no están formados para eso. Así comenzaron las peleas entre funcionarios de la GNB y del Ejército”, explicó la especialista en el foro que organizó Paz Activa sobre la pérdida de la institucionalidad por el tráfico de drogas ilícitas en Venezuela.

Narcobachaqueo

Camero expuso durante su ponencia una nueva consecuencia del tráfico de drogas: el “bachaqueo” como forma de legitimación de capitales provenientes del comercio de estupefacientes y psicotrópicos ilegales.

“La situación económica que impulsó el bachaqueo está siendo usada por los narcotraficantes para lavar el dinero de la droga. Es una forma ilegal de comercio que se volvió popular, para la que se necesita una gran inversión y que genera buenas ganancias“, expuso.

Ya en agosto de 2015, BBC Mundo había reseñado cómo un narcotraficante se convirtió en bachaquero a través de la voz de “Jaime” (nombre ficticio). Según el reportaje, el negocio comenzó dos años antes cuando un empleado de un supermercado le ofreció cambiar marihuana por harina de maíz precocida.

“Él me planteó el trueque, y yo dije que sí, que ahí vamos viendo,y cuando vine a ver tenía mi casa llena de productos“, le dijo a BBC en una condición de anonimato.

El “bachaqueo” o reventa de productos a un alto precio se convirtió en delito en 2014, cuando las autoridades del país lo tipificaron como contrabando de extracción. Con este término, el Gobierno intentó explicar las razones del desabastecimiento de los artículos de la cesta básica de los anaqueles.

El término era exclusivo para los contrabandistas de gasolina, que iban de Táchira o Zulia hasta Colombia con pimpinas llenas de combustible, que en Venezuela no llegaba a costar 1 bolívar por litro, pero del otro lado de la frontera el precio equivalía a una importante suma en pesos colombianos.

Ahora, la escasez de alimentos ha convertido el comercio de estos productos en un negocio rentable, que puede generar ganancias de 10 veces el salario mínimo, según cálculos de Datanálisis en 2015.

“Nosotros lo que hemos demostrado es que el bachaquero invierte en 5 horas de cola 400 bolívares. No puede hacerlo diario por algunas restricciones. Cuando lo hace, gasta 400 y vende el producto de esa compra en 6 mil bolívares. Si lo hace 1 vez por semana, obtiene 22 mil bolívares al mes. Pero si además, bachaqueas en la familia 3 veces a la semana y haces 3 días a la semana, hacen 60 mil bolívares al mes, que es 10 veces el salario mínimo”, declaró Luis Vicente León, director de Datanális en entrevista al canal Globovisión.

Esto hace que la rentabilidad del negocio, además de la organización que se requiere para su desarrollo, adquiera las dimensiones de una industria que puede servir de plataforma para la fusión de ambos delitos.

El presidente Nicolás Maduro declaró la guerra contra el bachaqueo en 2015 con el despliegue de la Operación de Liberación y Protección al Pueblo (OLP), una medida de seguridad ciudadana que buscaba acabar con la delincuencia en el país.

Sin embargo, este año la existencia de las mafias en los supermercados y abastos ha quedado expuesta a través de las denuncias de los usuarios que se expresan en Twitter y con la Operación Gorgojo que hasta febrero había detenido a 55 personas por estar vinculadas con la reventa de productos.

Incluso las colas parecen ya no ser espontáneas. “Los colectivos las dominan”, dice. Una persona tiene una alto número de cédulas, separadas por el terminal, y cuando le avisan en que local llegaron los productos, moviliza a los titulares hasta el lugar.

La amistad con los gerentes inicia el ciclo de la mafia, según develó Efecto Cocuyo. Una vez en el establecimiento, el mafioso le paga a funcionarios del local por cada cédula, para a quienes él movilizó, queden de primeros en la cola, sin importar si ya había gente esperando. La tarifa usual es de Bs. 100 por persona. Si lleva a 200 personas, son Bs. 20.000 por cola. Lo que sobra es lo que le venden a la gente que va a hacer la cola de forma independiente, bien sea para revendérselo a otros bachaqueros o para consumo personal.

Incremento del tráfico de drogas

La abogada manifestó también que la aparición del sicariato, extorsión, homicidio y robo como red del crimen organizado también es una consecuencia del auge del tráfico de drogas en el país.

“En Venezuela, el tráfico de drogas a nivel internacional está en manos de ciertos grupos que ejercen funciones de seguridad nacional y somos vistos como un país que no cumple con los compromisos asumidos a través de los acuerdos suscritos“, dijo Camero. Para ella, este aspecto fomenta el incremento del comercio y consumo de las drogas en el país, al igual que la posición geográfica de Venezuela que la ubica al lado de un país productor de cocaína.

Para el periodista Javier Ignacio Mayorca, quien ha estudiado el problema del tráfico de droga por varios años, el país ya no debe ser considerado como un país de tránsito. “Entre 2010 y 2014 las autoridades venezolanas desmantelaron 55 laboratorios en Venezuela. Se habla de que en promedio fueron 11 anuales, laboratorios que están equipados con sistema eléctrico y módulos para procesar la pasta base y el procesamiento de clorhidrato de cocaína. Cuentan también con pistas clandestinas y con fincas equipadas que son usadas como caletas (escondites)”, explicó.

Al igual que Camero, Mayorca apuntó que casos como el del primer teniente de la GNB capturado en Clarines y otros que se han conocido en el año, señalan que existe una clara vinculación entre los militares y el narcotráfico. “Ese funcionario y el sargento del Ejército no contemplaban que pudiesen ser detenidos. Los militares están asumiendo actividades de transporte de drogas, supliendo a civiles. Mientras se cae esta cantidad de droga, por otro lado está pasando otra más grande“, aseveró el especialista.

La lucha contra el narcotráfico es un tema de políticas de Gobierno, según Camero, por lo que las medidas no son continuadas en el tiempo y debilita las investigaciones al respecto: “Bajo cualquier contexto y por ser la lucha contra el fenómeno de las drogas una política de Estado, es menester que el Estado venezolano asuma el problema desde una perspectiva global“.

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