"Mamá, te metí en un lío al separarme de ti", cuatro testimonios de los detenidos el 23 de enero - Efecto Cocuyo

“Mamá, te metí en un lío al separarme de ti”, cuatro testimonios de los detenidos el 23 de enero

En la casa de Dalia Quintero permanece colgada la pancarta que dice “¡Bienvenido!”, pero aún su hijo sigue preso en el destacamento de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) en La Rinconada. Dice que si no lo liberan hoy, será mañana. Si no, quizás al día siguiente. Eso es lo que le explica a sus hijos más pequeños cuando le preguntan dónde está el joven de 20 años. Ella, dice, sigue aferrada a su fe.

El hijo de Delia es uno de los cientos de detenidos en el marco de las protestas del pasado 23 de enero. Este sábado, 9 de febrero, el joven cumple 17 días encarcelado injustamente.

“Mamá, te metí en un lío al separarme de ti ese día”, recuerda Delia que le dijo su primogénito cuando lo fue a visitar en el destacamento de la guardia. Ambos asistieron a la convocatoria de la oposición de ese miércoles, pero el joven fue detenido por efectivos de la GNB en Altamira Sur.

“No he podido ver el espacio de su celda pero, por lo que él me cuenta, es pequeño. Comparte el sitio con otras seis personas. Están hacinados”, denunció Delia desde una concentración realizada por la ONG Foro Penal este sábado en la sede del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) en Caracas.

La ONG entregó comida a los familiares para que se la lleven a los presos políticos dado que una de las principales denuncias es que en los centros de detención no les dan alimentos.

“Mamá, tráeme las sábanas más grandes que tengas”, le pidió el joven a Delia. Con las telas improvisó dos “chinchorros” para que las siete personas de la celda pudieran dormir acostadas.

“Mamá, tráeme bolsas de plástico”, fue otra de las solicitudes del hijo de Delia. En el destacamento no les permiten usar el baño y deben hacer sus necesidades en bolsas o periódicos.

La madre afirma que su mayor temor es que su hijo y los demás presos políticos sean olvidados. Teme que muera por una diarrea, como ocurrió con un grupo de presos en Barquisimeto (Lara), o de una hemorragia, como falleció Virgilio Jiménez, el joven encarcelado en Uribana en el marco de las protestas de 2017.

“Tengamos en nuestra memoria a las personas que están presas injustamente. No dejen que nuestros hijos sean olvidados”, rogó Dalia.

Desde el 1 de enero de 2014 hasta el 8 de febrero de 2019, Foro Penal ha contabilizado 14.025 arrestos en contextos de manifestaciones. Para la fecha, hay 959 presos políticos, de los cuales 102 son mujeres. Adicionalmente, la ONG detalla que unas siete mil personas que fueron excarceladas y están sometidas a medidas cautelares.

“Nunca habíamos tenido una cifra de presos políticos de este nivel en toda nuestra historia. Primera vez que tenemos una intensidad represiva de esta magnitud”, afirmó Gonzalo Himiob, director de Foro Penal.

Un mismo modus operandi

Delia comparte dos cosas con Rosibel Romero, Nolmeris Lugo y Ramón Ortiz: los hijos de los cuatro fueron detenidos el 23 de enero por cuerpos de seguridad del Estado y les fueron imputados los mismos delitos (agavillamiento, asociación para delinquir, alteración del orden público y resistencia a la autoridad).

Rosibel esperaba que su hijo regresara de la Clínica Popular El Valle, donde trabaja como camillero, pero nunca llegó. Corría la madrugada del 23 y a pocas cuadras de su residencia en El Valle había disturbios.

“Él venía caminando por la avenida intercomunal de El Valle cuando la GNB se lo llevó detenido“, afirmó Rosibel. “Pasé toda la madrugada en vilo. Cuando vi que no llegaba, intenté salir a buscarlo, pero las Faes (Fuerzas de Acciones Especiales) me dijeron métase a su casa, señora”, relató.

Rosibel Romero

Cuando Rosibel fue a buscar a su hijo, se encontró a Nolmeris Lugo, cuyo primogénito también había sido detenido en el mismo sitio y bajo las mismas condiciones.

A Anthony Ortiz lo detuvo la GNB en La Paz cuando venía saliendo de los edificios de la Gran Misión Vivienda en la zona. Trabaja haciendo mantenimiento a los ascensores y se separó de su novia cuando vieron la arremetida de los funcionarios en la avenida San Martín. Los hechos ocurrieron el 23 de enero en horas del mediodía.

Sin embargo, el expediente de Anthony fue modificado, denuncia Ramón Ortiz, su padre. El papel dice que fue aprehendido al día siguiente, el jueves 24, en las inmediaciones de Altamira.

Foro Penal también denunció que los efectivos de seguridad han modificado los expedientes de los detenidos en el marco de las protestas. “Se ha vuelto una práctica común”, aseguró Himiob.

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