Maduro en Villa Rosa: ¿falla en la seguridad o exceso de confianza?

guardia de honor presidencial

En los años ’80, un vicepresidente de los Estados Unidos sorprendió al grupo de escoltas que lo resguardaba durante su visita a Venezuela, todos funcionarios de la Dirección General Sectorial de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip). Luego de sostener una reunión con representantes del Gobierno en La Guaira, éste dignatario tenía que dirigirse al aeropuerto de Maiquetía. Pero no, en el camino se encontró con una actividad escolar en la calle y decidió pararse.

“Ni el chofer ni el escolta que lo acompañaban dentro del carro eran de nosotros. Como pudimos acordonamos la zona. Fue algo impredecible y fuera de lo normal. Menos mal solo eran niños”, recordó el comisario jubilado de la Disip y fundador de la Dirección de Custodia a Personalidades de esa institución, Omar Vásquez Lagonel. La única que prestaba ese servicio por aquel entonces.

Este viernes 2 de septiembre, no solo eran niños los que le esperaban en las calles de Villa Rosa, en Nueva Esparta, al presidente Nicolás Maduro. Esta vez eran personas descontentas, al parecer, con su gestión, las que empuñaron sus ollas para hacerlas sonar en son de protesta.

Algunos vecinos aseguraron que el mandatario nacional golpeó a dos personas. Otros dicen que Maduro fue golpeado. El ministro para Comunicación e Información, Luis Marcano, señaló que la oposición alteró el video -en realidad son varios los que circularon por las redes sociales– y que en realidad, el pueblo de Villa Rosa le mostró su afecto a la máxima autoridad del país.

El hecho claro es que los anillos de seguridad del Presidente de la República fueron superados una vez más. En abril de 2013, durante la juramentación de Maduro, un joven lo sorprendió en medio del Hemiciclo de la Asamblea Nacional.

“Él pensó que podía dialogar con la gente, cuando escuchó las cacerolas y resulta que no. Que empezaron los insultos. Inmediatamente Casa Militar, tenía que arrancar del sitio lo más pronto posible como fuese, rodearlo con el anillo y montarlo en una moto o una camioneta”, explicó Luis Granados Hutchings, comisario jubilado de la Disip, quien estuvo cuatro años en la división especializada en la custodia de personas.

Granados señala que el problema devino del cambio en el protocolo que realizó el presidente Maduro y no en la formación de los funcionarios de Casa Militar (cuerpo de seguridad exclusivo del Poder Ejecutivo, conformado por militares de la Guardia de Honor). Sin embargo, cree que el grupo de avanzada, primeros funcionarios que recorren el sitio antes de que llegue la personalidad, no cumplió correctamente su labor.

Lo mismo piensa Vásquez Lagonel, quien apuntó que además hubo una falta de previsión. “No se midió lo que en seguridad llamamos ‘sentimiento antidignatario‘, porque como decía el presidente Hugo Chávez, ‘uno no es monedita de oro para caerle bien a todo el mundo’. Éste es un aspecto que se debe prever, llámese Nicolás Maduro o Pedro Pérez  la personalidad a la que se va a prestar el servicio de escolta“, explicó el especialista.

Señaló que en comparación con Chávez, Maduro no cuenta actualmente con las condiciones económicas ni de popularidad con las que contaba su antecesor, por lo que recomendó que Casa Militar debe manejar con más cuidado todas las actividades presidenciales.

“Chávez nunca tuvo 80% de rechazo y tampoco una inflación de 186% anual, según indicó el Banco Central de Venezuela para 2015. Además, Maduro no tiene lo que Chávez aprendió, que era el manejo del escenario”, consideró Vásquez Lagonel.

No fue el primero

Esta no es la primera vez que a un dignatario le ocurre algo similar en el país. En 1958, le pasó al polémico Richard Nixon. El 13 de mayo cuando bajó del avión, un grupo de estudiantes tenían extendida en el aeropuerto de Maiquetía una pancarta con la frase “Fuera Nixon”.

En una nota de Prodavinci se relata lo que pasó a continuación: “mientras se entonaba el himno nacional de Estados Unidos y sonaban los 21 cañonazos de saludo, ya había estallado la rechifla de la multitud, en su mayoría estudiantes, según consignaron los medios de comunicación de la época. Creyendo quizá que un gesto imprevisto sorprendería a los manifestantes y los dejaría sin respuesta (esto le había dado cierto resultado en alguna de las universidades donde había estado antes, en el cono sur) intentó acercarse a la muchedumbre a saludar, pero en vez eso encrespó a la gente, que le tributó una cascada de escupitajos alcanzado incluso a la señora Nixon. También le dieron un tarascón al Vicepresidente, cuyo traje sufrió un desgarrón”.

Vásquez Lagonel recordó que hasta hace cinco años, la custodia del Presidente se realizaba con un primer anillo en el que se encontraban funcionarios más entrenados de Casa Militar; el segundo anillo era el de la Guardia de Honor con la escolta civil, además del grupo de avanzada que funcionaba como refuerzo y el tercero era otra comisión de la Guardia de Honor más los efectivos de los cuerpos policiales locales.

Granados recordó que existen diferentes formaciones para la custodia de personalidades. A pie, dependiendo del modelo que usen (israelí o americano), pueden aplicar una formación de círculos, triangular o cuadriculada; aunque existen otras alineaciones más complejas. “A veces los escoltas van de civil y no uniformados, pero el Presidente siempre va acompañado por al menos 30 hombres y varios vehículos donde se guardan las armas largas“, mencionó.

Pudo ser peor

Que el Presidente de un país quede atrapado entre una muchedumbre es un asunto grave. Por eso, el comisario jubilado Granados apuntó que “hasta donde permiten ver los videos”, la situación fue controlada en buenos términos.

“Lo importante aquí es que no ocurrió una desgracia, porque al estar en peligro el dignatario, llámese Presidente o Ministro, los funcionarios tienen que accionar sus armas, dependiendo del hecho que esté ocurriendo y por lo que se ve, no las usaron”, dijo.

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