“Llevo seis meses esperando operación”, pacientes del Razetti a la deriva

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En seis meses la vida puede cambiar mucho, para bien o para mal. Pueden incluir una mudanza, un cambio de trabajo o un divorcio. Pero para Judith Bernardo los últimos seis meses han consistido más o menos de lo mismo: ir desde su casa en Guatire hasta el Oncológico Luis Razetti, en Cotiza, para ver cuándo pueden operar a su hermana, paciente de cáncer de mama.

Su hermana está “estable”, recibiendo radioterapia, pero si no se logra operar nadie sabe qué pueda pasar. Judith no puede costear la operación en un centro privado -cuenta que el presupuesto que le calculan es de más de dos millones de bolívares-, por lo que ha intentado conseguir ayuda en todos los entes posibles. Hasta Miraflores fue a parar. Todavía no recibe respuesta de ninguno.

En el hospital las operaciones han estado paralizadas casi cuatro meses. A principios de noviembre robaron los tubos de succión del quirófano, que se utilizan para la aspiración de líquido en operaciones. El viernes 13 de enero se retomaron las operaciones, pero la alegría duró poco: una semana más tarde se dieron cuenta que habían robado la tarjeta de la planta eléctrica y así no se puede operar. La suspensión continúa.

Mejor suerte con las operación tuvo su amiga Sandra Soto, quien la acompañaba este martes 14 de febrero al hospital. Ella también es paciente de cáncer de mama, pero logró operarse en un centro privado el pasado 24 de enero, luego de no poder conseguir fecha en el Oncológico. Actualmente solo va al hospital para las quimioterapias, eso sí, cuando hay. El medicamento que le asignaron es el docetaxel y, por la escasez, solo ha podido cumplir tres de los seis ciclos.

También por cáncer de mama estaba allí Carolina Trujillo. No está optimista sobre poder operarse allí, porque sabe que hay una larga lista de espera. Ella también recibía docetaxel, hasta que se lo cambiaron a paclitaxel por no conseguir más el primero. “Yo tengo esa opción, estoy buscando por fuera porque mi esposo tiene seguro, pero, ¿y los que no?”, se preguntó. Y son muchos los que no.

Por cáncer de pulmón estaba Lisiana Borges en la lista de espera. Ella, que aún no tiene ni luces de cuándo podría ser la fecha de su operación, se quejaba de las instalaciones del hospital y la falta de insumos. “No hay yelcos, no hay macrogoteros, no hay guantes, no hay adhesivo…”. Justo cuando dijo eso fue interrumpida por Altamira Yradi, quien acompañaba a su mamá, paciente de cáncer de mama. “Es verdad, a mi mamá le pegaron la vía con tirro de embalar porque no había adhesivo en el hospital”.

Ana Orta también estaba a su lado. Ella, paciente de cáncer de mama, tiene cita para preoperatorio el 7 de junio, dentro de casi cuatro meses. El tema del quirófano la tiene preocupada. Le hace dudar de si realmente podrá operarse o no. Vivir con cáncer no es fácil, pero la incertidumbre lo hace peor.

Francisco Puerta, quien sufre de cáncer colón rectal, fue operado de emergencia en un centro privado. Para costearlo necesitaron la ayuda de toda su familia, pero no hacerlo era “una sentencia a muerte”. Llevaba meses esperando operación en el Razetti. “Aquí te piden hasta los frasquitos para las muestras de ensayo, y cada uno cuesta Bs 2.000”.