Las OLHP siguen sin ser “humanitarias”, aseguran expertos

Agregarle “Humanitaria” a la Operación Liberación del Pueblo no significó nada más que una nueva letra al nombre, y que ahora usen unas máscaras negras con una calavera, como se evidenció en la que se llevó a cabo este viernes 10 de marzo en El Valle, lo hace más contradictorio.

Luis Izquiel, criminólogo, lo reflejó: “no cambió nada, solo la máscara de la muerte”. Este nuevo implemento usado por las fuerzas de seguridad fue calificado por expertos como una herramienta de intimidación para las zonas donde se llevan a cabo. “Es una especie de calavera. La usan para demostrar que los efectivos que practican la Operación Liberación Humanitaria del Pueblo (OLHP) están dispuestos a cualquier cosa, creo que ese es el mensaje. Muy alejado de lo humanitario que anunció Maduro”, dijo Izquiel.

Rafael Uzcátegui, de la ONG de Derechos Humanos Provea, comparte esta opinión. Para él las máscaras funcionan como un mecanismo de intimidación a los sectores populares, donde actualmente se registran grandes molestias por la situación económica del país.

La OLHP de este viernes fue la primera en contar con un gran despliegue en realizarse desde el cambio de nombre y terminó con nueve fallecidos y más de 50 detenidos, y sin la detención de ninguna de las dos personas que buscaban, “El Coqui” y “El Ruso”.

Tareck El Aissami, vicepresidente de Venezuela, aseguró que no eran “operaciones represivas, son bloques de búsqueda contra bandas paramilitarizadas, bandas criminales que operan dentro de un territorio y someten a esa comunidad a la violencia, a la criminalidad“.

Para Uzcátegui fue “absolutamente igual” lo que pasó ayer que lo pasó en julio de 2015, cuando se dio inicio a la OLP en el país. “Detenciones arbitrarias, razzias indiscriminadas en los sectores populares y muerte de presuntos antisociales“.

Según explicó, en 2007 la misma Comisión Nacional de Reforma Policial publicó, en un diagnóstico realizado en los organismos policiales, la definición de un ajusticiamiento: cuando del lado de los presuntos antisociales se registra una cantidad importante de fallecidos y heridos, pero no hay ni un funcionario fallecido y herido. Así son las OLPH. Provea las viene etiquetando de esta manera desde la primera, hace casi dos años.

El agregarle una letra más a las siglas fue motivado a “un tibio reconocimiento a las situaciones irregulares“, dijo Uzcátegui, “pero la lógica sigue siendo la misma. Hay que revisar lo que está contemplado como política de seguridad ciudadana en el Decreto de Emergencia Económica; la inseguridad es obra de grupos paramilitares en el país. Bajo esta lógica de guerra seguirán siendo iguales”.

Para Izquiel las operaciones sí habían bajado en intensidad desde su rebautizo, “pero el día de ayer parece que la retomaron con fuerza”, con la muerte de esas nueve personas “que dicen que eran delincuentes, pero en ocasiones anteriores se han equivocado y han asesinado a inocentes”.

Claros ejemplos de esto son las masacres de Cariaco y Barlovento, ambas ocurridas el año pasado, donde terminaron incluso imputando a miembros de la Guardia Nacional Bolivariana.

Además, “siguen fallos en estos operativos. Los dos individuos a los que fueron a buscar en la OLP de El Valle no fueron capturados. Incursionan en un sector popular, buscan al azote del barrio y nunca lo encuentran, pareciera que siempre saben. Siempre se escapan y matan a nueve personas”.

“Entran a un sector popular una cantidad de funcionarios de organismos de seguridad con licencia para matar, por supuesto que puede haber errores. Eso es un juicio sin ningún tipo de proceso, sino lo que el funcionario considere. Si en el lugar considera que es culpable, lo asesina”.

Para Uzcátegui, incluso los casos como de Cariaco y Barlovento podrían repetirse, aún con la H en el nombre. “Vamos a estar atentos a personas que se llevaron vivas y aparecieron muertas, a denuncias. El primer paso es que la propia comunidad afectada lo diga”.