Las confesiones que hicieron los familiares de Cilia Flores a la DEA

“En el otoño de 2015, los acusados Efrain Antonio Campo Flores (“Campo”) y Franqui Francisco Flores de Freitas (“Flores”), y otros, trabajaron en conjunto para intentar enviar cientos de kilogramos de cocaína de Venezuela a Honduras, para que luego fueran importadas a Estados Unidos”.

Así empieza la historia de los familiares de Cilia Flores detenidos por narcotráfico en Haití el noviembre del año pasado. Al menos, según un documento hecho público por la Fiscalía de New York -donde se está llevando el caso- respondiendo  a las mociones de supresión de evidencia introducidas por la defensa.

Contrario a los alegatos de la defensa, el documento detalla que ambos fueron detenidos en conocimiento de sus derechos y no “secuestrados”, tesis que esgrimía el Gobierno.  También deja claro que en el vuelo de Haití a EE.UU. confesaron su crimen “a sabiendas, voluntaria e inteligentemente, y por escrito”.

El avión con la droga saldría desde Venezuela con la presencia de ambos y las fuerzas del orden no lo seguirían “porque sale como si alguien de nuestra familia estuviera ahí”, dijo Campo. Querían empezar a traficar inmediatamente y conseguir unos 20 millones de dólares. Ya habían pagado $900.000, aproximadamente, para facilitar la recepción del cargamento en Honduras.

Flores y Campo se reunieron el 10 de noviembre en un restaurante de Puerto Príncipe, capital de Haití, con sus cómplices. Ya tenían el primer cargamento de droga, que sería enviado al Aeropuerto Internacional Juan Manuel Gálvez en Honduras cinco días después. Fue ese día cuando los detuvieron y la justicia haitiana decidió expulsarlos del país y entregarlos a la DEA -Administración para el Control de Drogas, por sus siglas en inglés-.

De las confesiones de ambos se obtienen varios datos: primero, el primer kilo de droga fue suministrado por  las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). El mismo grupo armado les daría aproximadamente 800 kilos más para continuar el negocio.

Campo admitió que sus motivos para participar en el tráfico fueron meramente financieros. Estaba seguro de que su reputación le permitirían desarrollar el negocio sin ayuda de ningún funcionario y así aumentar sus ganancias, que eran de 800$ semanales por una compañía de taxis localizada en Panamá.

Anteriormente, Campo había tratado de crear una alianza con Erick Malpica-Flores, quien también es familiar de Cilia Flores y ha ocupado altos cargos en el Gobierno y Petróleos de Venezuela (Pdvsa), pero este lo rechazó. Campo le había planteado que él se encargaría de recolectar “comisiones” (sobornos) de deudores de la estatal Pdvsa a cambio de trabajar juntos  y aprobar y hacer pagos de ciertas deudas contraídas por la empresa.

Flores también entró al negocio por dinero. Se esperaba que la transacción generara unos cinco millones de dólares, de los que se quedaría con cerca de $560,000. De los 800 kilos, 100 le corresponderían a él. Otros 100 a Campo, 200 a “El Gocho” y los 400 restantes a “El Mexicano”, dos de sus cómplices.

Durante el interrogatorio aseguraron que en Venezuela vivían una vida “modesta”, pero sus palabras se contradicen con los hechos: no solo volaban en aviones privados -la avioneta Citation de siglas YV2030, registrada a nombre de la empresa venezolana Sabenpe, CA-, sino que existe una grabación de Campo asegurando que él ha ganado diez mil millones de dólares gracias al petróleo, y que hace muchos años vienen ganado dinero así. Admite que desde que empezaron a ganar dinero han sido ostentosos, e incluso se refiere en un momento a “sus Ferraris”.

Aunque con las confesiones no se implica a ningún miembro del Gobierno, una grabación de una reunión del 23 de octubre en Caracas registró a Campo diciendo que tenía conexiones con el Ejecutivo y señalando que estaban “en guerra con Estados Unidos, Colombia y la oposición”.

Campo y Flores fueron imputados por asociación para delinquir, conspiración y complicidad para violar la ley de narcóticos de Estados Unidos, lo que puede ser penado con sentencia de por vida. Se espera que el juicio arranque formalmente el próximo 7 de noviembre.

Los acusados son familiares de Cilia Flores, primera dama de Venezuela, quien se pronunció sobre el caso el pasado 12 de enero.  Lo calificó de “secuestro y venganza” montado por la DEA y acusó a la agencia antidrogas estadounidense de ser “el primer capo de la droga”.

Erick Malpica-Flores, el otro sobrino de Cilia Flores cuyo nombre salió a relucir en las declaraciones, fue Vicepresidente y Director interno de Finanzas de Pdvsa y Tesorero de la República. Su familia registró 16 empresas en Panamá entre 2014 y 2015, cada una con un capital de $10.000.

Acá se puede leer, en inglés, el documento completo:

Documento Oficial de La Fiscalía de Nueva York

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Comentarios

1 Comment
  1. Estos muchachos tienen un problema serio entre manos, porque ellos mismos dieron la evidencia secundaria que necesitaba la DEA como es su confesion sobre los fines del dinero que ganarian en las operaciones de trafico de drogas. Pero este asunto no quedara solamente alli porque los americanos seguiran investigando el asunto de las farc y el trafico de narcoticos a Estados Unidos. Los socios de estos jovenes tambien estaran en la mira y hasta es posible que este asunto se extienda a las mas altas posiciones de este regimen.

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