Inundaciones, riesgo epidémico y pérdida de cosechas padecen habitantes de Isla La Culebra

Para los habitantes de Isla La Culebra, en el estado Carabobo, la temporada de lluvias pasó a ser una de sus principales preocupaciones. Desde hace cinco años las inundaciones generadas por el constante desbordamiento del Lago de Valencia han afectado al menos a 30 familias de la zona, quienes debieron abandonar sus hogares anegados.

Desde el 4 de agosto de este año la situación ha empeorado. El agua sube su nivel sin cesar y las viviendas quedan sumergidas. “Hace dos semanas, el agua me llegaba por las rodillas, pero hoy ya está por encima de la cintura”, contó a Efecto Cocuyo el señor José Vega, quien vive en el sector desde hace más de 20 años.

Son pocas las casas que aún quedan intactas, pues se encuentran en las zonas más altas del sector La Montañita, en el municipio Los Guayos. A ellas, según cuenta Vega, han acudido algunos de los damnificados por las inundaciones que, aunque poseen servicio de gas, por algún tiempo  tuvieron que cocinar a leña.

“Han venido funcionarios de Protección Civil y consejos comunales, pero nada que nos visita un Alcalde o Gobernador”, afirma con resignación José Vega. “Y los pocos (funcionarios) que han venido solo saludan y hablan con nosotros, pero más nada, ni una ayuda nos ofrecen”.

Sin embargo, las inundaciones no es el único problema que perturba la tranquilidad de los habitantes de la Isla La Culebra: las epidemias que el agua sucia genera en la población; la posibilidad de que uno de los cables de electricidad se caiga y produzca un cortocircuito mortal en la zona; además de la pérdida de cosechas de alimentos.

“Aquí hay muchos niños. Tememos porque pueda formarse una epidemia. Imagínate, eso sería un desastre”, dijo con preocupación Vega, y agregó que se han perdido cosechas de yuca y plátano a causa de la crecida.

Adicionalmente, el camino que conecta a la Isla La Culebra con el resto de Los Guayos es un terraplén construido en 2012 que hoy se encuentra parcialmente bajo el agua, lo cual limita el trayecto.

Desatención gubernamental

Como respuesta “temporal”, el Gobierno nacional construyó en 2005 un dique para separar las aguas del Lago de Valencia de los terrenos donde habitan distintas comunidades del sur de Maracay. Su altura inicial fue de 412 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, al transcurrir los años la cuenca del lago aumentó su masa y las autoridades elevaron hasta los 414 metros de altura el terraplén, lo cual no minimizó el riesgo de inundación para los pobladores.

“En Aragua está el inminente peligro de que el agua supere el muro de contención y que 5.000 casas queden bajo el agua en cuestión de minutos. No se podría evacuar a 10.000 habitantes que allí residen”, explicó vía telefónica el ingeniero Luis Fernando Arocha a Efecto Cocuyo.

La magnitud de las lluvias ha sido tal que ha afectado a comunidades como Paramacal y Brisas del Lago en Aragua, y a Isla La Culebra en Carabobo donde, según el ingeniero experto en coordinación de aguas, es necesario elaborar un nuevo terraplén para transportar a las personas.

El terraplén, que actualmente evita que miles de litros de agua corran sobre las comunidades allegadas al Lago de Valencia, ha sido sometido a un constante oleaje durante 12 años, que devino en debilidad y filtraciones en el muro.

“¿Qué ha hecho este Gobierno? Nada. Lo único que han hecho es construir ese muro terraplén. No fueron capaces en 18 años de plantear una alternativa distinta a las cinco que nosotros habíamos dejado y que fueron presentadas”, detalló el ingeniero Arocha.

Entre esas alternativas, reveló, está planteada la de evacuar aguas del Lago de Valencia hacia el río Chirgua, en Cojedes, afluente que luego desembocaría en el estado Portuguesa. No obstante, a pesar de ser proyectos diseñados desde el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974-1979), ninguna autoridad los ha puesto en marcha.

Actualmente al Lago de Valencia desembocan los ríos El Limón, Blanco y Aragua; además de Cabriales y Guacara, provenientes del estado Carabobo, además de recibir los desechos químicos de las empresas cercanas al lugar.