Familiares temen por la vida de profesor del Emil Friedman acusado de violación

“Vengo con la conciencia tranquila y con la verdad en la mano”, aseguró Eunice Vargas de Marín en la mañana de este viernes, 13 de octubre. Su esposo, Richard Marín, lleva detenido un año y cuatro meses en una celda del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) en el edificio del Cauca, en el centro de Caracas, acusado de abuso sexual. Ayer, 12 de octubre, llegó una orden de traslado penitenciario y sus familiares temen por la vida del maestro.

Marín llevaba 22 años de carrera ejemplar como profesor de natación en el colegio Emil Friedman, según alegan sus familiares y conocidos. Pero el 28 de junio de 2016, familiares de un niño de seis años denunciaron un caso de abuso sexual que, dos días después, produjo la detención de los dos instructores de la materia: Juan Carrillo y el propio Richard Marín.

“Richard nunca cometió el delito del que se le acusa”, dijo su pareja de manera enfática. “Eso lo sabemos nosotros. Pero también lo saben sus abogados. Lo sabe el juez. Lo saben los fiscales y los funcionarios del Cicpc. Y hasta lo sabe el señor Néstor Díaz, padre de la presunta víctima”, agregó.

Mientras Eunice declaraba, las lágrimas caían por el rostro de la madre del profesor imputado. “Voy a comenzar por la prueba de ADN que se le practicó a Juan Carrillo y a mi esposo Richard Marín”, dijo. Dicho examen determinó que la ropa interior del niño, que presentaron sus padres en Fiscalía, contenía semen. Sin embargo, explicaron que el peritaje forense demostró que el material encontrado no coincide con los perfiles genéticos de los profesores.

“¿Cómo es que si el resultado de esas pruebas, dadas a conocer el 10 de agosto del año 2016, determinaron algo tan vital y clave, los fiscales, los jueces, los investigadores, no se abocaron ni se han abocado aún a investigar quiénes son los responsables?”, se preguntó con indignación la esposa del maestro. Luego complementó: la defensa de Richard Marín solicitó que se practicara una prueba de ADN al señor Néstor Díaz, pero el 12 de agosto de 2016 la Fiscalía la negó argumentando que él no era investigado. Insisto, el que no la debe no la teme”.

Orden de traslado

El 12 de octubre llegó una orden de traslado a un centro penitenciario, alertaron los familiares, “y en Venezuela todos sabemos los peligros que eso encierra en un caso como este”, afirmó.

Por ello hicieron responsables a las autoridades competentes en el caso y a las personas que acusaron a Richard Marín de “cualquier situación que ponga en peligro su vida y su integridad física”.

El día del hecho

“Todos ustedes saben que todo delito ocurre en una hora, en un lugar y de una manera específica”, explicó la señora Eunice. De acuerdo con su testimonio, ella y su marido solían llegar al colegio todos los días a las 5:30 am, pues viven en Guarenas y salen de su casa muy temprano para llegar a tiempo a sus puestos de trabajo.

Pero el día del hecho, el 28 de junio, “el único contacto que hubo entre mi esposo y el niño implicado en esta caso, fue a las 7:06 am cuando, como parte de sus labores docentes, Richard le abrió la puerta del carro para recibirlo”, contó.

Según el análisis elaborado por la Fiscalía, en el colegio hay instaladas 78 cámaras de seguridad distribuidas a lo largo de las instalaciones y que registran todo lo que pueda suceder. “No estamos hablando de unas pocas cámaras, sino que la rutina del niño transcurría con total normalidad a lo largo del día hasta que vinieron a buscarlo”, comentó Eunice.

“Ese día, primer grado “C”, el grado en que cursaba el niño, no tenía clases de natación”, la cónyuge del imputado. “Ese día ni siquiera hubo clases de natación, todas las actividades extra cátedra fueron suspendidas debido a un intenso aguacero”.

“¿Dónde ocurrieron los hechos? ¿A qué hora? ¿Cómo? Es algo que nunca han podido determinar, porque es imposible determinar lo que nunca ocurrió”, concluyó.

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