Familiares de polichacaos sin moverse de El Helicoide a la espera de la liberación de los funcionarios

La lluvia no cesaba. Todos se resguardaron como podían, pero nadie logró hacer desaparecer sus interrogantes. “¿Los liberarán o no?”, se preguntaron con desesperación en la entrada de El Helicoide, donde funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) no les ofrecían ningún tipo de información.

Un bus de Transchacao con un chofer y sin ningún pasajero se estacionó a unos metros de la entrada del Helicoide. Para los presentes, preludiaba una posible liberación, pero nadie confirmó ni negó.

Los familiares de los 14 funcionarios de Polichacao presos desde hace 380 días permanecieron a la espera en las afueras de la sede del servicio de inteligencia del Gobierno nacional por una presunta liberación de sus familiares, a quienes no ven desde el pasado Día del Padre.

“Vinimos aquí porque nos enteramos del rumor por las redes sociales, pero no sucede nada”, expresó Lennys Cova, quien vestía una franela blanca con los nombres de todos los funcionarios de la Policía de Chacao en su espalda.

Lennys caminaba de un lado hacia otro, angustiada, pero afirmaba con alegría que si liberan a su marido se lo llevaría cargado hasta su hogar. Su clamor lo acompañaba los demás familiares, que hasta llegaron a decir “nos vamos caminando hasta Chacao para festejar”.

Los abogados y representantes legales de los Polichacao llegaron al lugar a las dos de la tarde. Se dirigieron a las puertas de El Helicoide, pero tampoco recibieron información. “A nosotros no nos han dado ninguna orden para liberar a nadie”, respondieron dos funcionarios vestidos de negros y portando armas largas mientras resguardaban las puertas.

La lluvia se detuvo. Funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) iban y venían en motos, con su típica escopeta de bombas lacrimógenas y escudos. Encima de algunas motos, incluso, hay hasta tres funcionarios. “¿Eso no está prohibido? ¿Por eso no multan a personas?”, le pregunta una señora a otra, mientras observa con decepción.

Entre las nubes apareció el sol. Ya habían pasado más de cuatro horas desde que llegaron los familiares al lugar, pero nada había cambiado; el nerviosismo persistía. No había noticias ni certeza. Los polichacaos seguían presos la tarde de este 8 de julio.