Excursionistas reportan ocho “zonas calientes” en El Ávila

“Yo me crié en el Cementerio del Sur. Uno se acostumbra a vivir con las reglas de un barrio y cuando salías de allí al Ávila era como salir de una realidad terrible, la que sale en los periódicos. Ahora siento que El Ávila es otro gran barrio”, indicó Renzo Puentes, corredor de 30 años de edad que usa los senderos de este cerro para sus entrenamientos diarios.

En dos ocasiones durante el primer mes de 2018 se registraron robos masivos en el Parque Nacional Waraira Repano, comúnmente conocido como El Ávila. Son dos casos que fueron reportados por los medios; sin embargo, atracos y hurtos son parte de los riesgos que esconde la montaña caraqueña.

De acuerdo con información de excursionistas que frecuentan la montaña, son nueve las zonas a las que ingresan con precaución o evitan en su totalidad, debido a la incidencia delictiva. Siete de ellas se encuentran en el lado caraqueño de El Ávila y dos del lado varguenses (Picacho y Camino de Los Españoles).

Puentes dejó de correr por la avenida Libertador luego de un asalto. Su horario de ejercicio suele estar entre las 6:00 pm y las 8:00 pm y su ruta ahora es el cortafuegos de Chacaíto. Allí ya ha pasado varios “sustos”. Los llama así porque no ha sido despojado de sus pertenencias o agredido por un delincuente a diferencia del grupo de 10 miembros del  Centro Excursionista Universitario (CEU), asaltado el 7 de enero en el Picacho.

El domingo siguiente, 21 de enero, dos hombres armados asaltaron a un grupo de 18 excursionistas en Piedra del Indio, del sector Cachimbo. Bajo amenazas de muerte, los hombres requisaron a las víctimas. Sacaron teléfonos y billeteras de sus bolsillos; además se robaron cámaras, equipos electrónicos, ropa y demás artículos, reseñó El Nacional.

“Es una cuestión de sentido común. Me sorprende ver gente con los Samsungs Galaxys colgados del brazo. Siento que soy un extraterrestre”, mencionó Puentes. Evitar ser ostentoso es parte de sus tips de prevención. Este corredor recomienda a los usuarios evitar todo tipo de objetos que pudieran llamar la atención de un delincuente.

También incluye otro más: evitar las rutas peligrosas, que según él son las que están a mayor altura. “Los delincuentes suben bastante y esperan a los que llevan ese camino. Cometer una fechoría a esa altura garantiza que las autoridades militares o de Inparques no lleguen tan rápido”, analizó.

Por esta razón, los corredores y senderistas que usan El Ávila han abandonado poco a poco las rutas que van desde Estribo de Duarte a Quebrada Paraíso, Boca de Tigre a Camino de Los Españoles, entrada Sebucan a Piedra del Indio y el camino que va desde Los Venados a Pica Los Pinabetes, según la percepción de José Luis Vieira, contador de 36 años de edad que desde hace siete años entrena en El Ávila.

Poca vigilancia

Para los cinco excursionistas consultados por Efecto Cocuyo y los más de 100 participantes del grupo de Whatsapp Proyecto Ávila Segura, una de las razones por la que ha aumentado la incidencia delictiva en el Waraira Repano es por la ausencia de funcionarios que vigilen los accesos y las rutas.

Gabriela Ramírez tiene 25 años de edad y el 22 de diciembre de 2017 subió con un grupo de tres amigos hasta Lagunazo. Inició su camino a las 8:00 pm de la noche y llegaron a su destino a la 2:00 am.

“Entramos por Sabas Nieves y no vimos guardaparques allí ni en todo el recorrido. En el camino nos encontramos con dos personas que bajaban y arriba, en el pico, acampamos con otro grupo de ocho personas que llegaron por el teleférico”, contó.

La seguridad de los ciudadanos en el Parque Nacional Waraira Repano está bajo las competencias de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), mientras que el registro de los visitantes y vigilancia ambiental está a cargo de los Guardaparques del Instituto Nacional de Parques Nacionales (Inparques).

La montaña tiene alturas que varían desde 120 hasta los 2.765 metros sobre el nivel del mar y una superficie de 85.192 hectáreas. Actualmente hay 15 sedes a lo largo de El Ávila y el más alejado de la ciudad queda a 1.600 metros de altura.

Luego de eso no hay más vigilancia. “Ellos hacen lo que pueden, porque tampoco tienen personal suficiente. Incluso nosotros los ayudamos a veces a cortar la maleza de las rutas más alejadas”, indicó Juan Andrade, abogado que tiene más de 15 años subiendo a El Ávila durante los fines de semana.

“No lo visito con la frecuencia que me gustaría precisamente por el tema de la seguridad y mal comportamiento de visitantes en el caso de la entrada de Sabas Nieves”, apuntó Vivi Vargas, runner y senderista. Ella es parte de los visitantes que han denunciado que los funcionarios de la GNB tampoco se encuentran en todas las entradas ni en todos los puestos de los guardaparques.

Luego de los dos incidentes de robos masivos, los usuarios de la montaña caraqueña se reunieron con los funcionarios de la GNB. Vieira, que además de usuario frecuente es uno de los integrantes de la comunidad 2.0 Proyecto Ávila Segura, indicó que a finales del mes de enero se logró un acuerdo con los militares para que vigilaran las cinco entradas a El Ávila de 6:00 am a 6:00 pm.

Recomendaciones

Entre las recomendaciones de los usuarios del parque nacional caraqueño se encuentran las jornadas de desmalezamiento, mantener custodiados todos los accesos con uniformados de la GNB, crear un plan de entrenamiento para discentes de cuerpos policiales que incluya subir la montaña, colocar vigilancia a lo largo de las rutas más frecuentes o implementar un despliegue de guardaparques y/o funcionarios a modo de patrullaje.

Foto: IG @RescateCaracas

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