En la morgue de Bello Monte entregan otros cuerpos menos los de Óscar Pérez y sus compañeros

A pesar de la lluvia que caía en Bello Monte, municipio Baruta en Miranda, desde las 6:00 am de este miércoles 17 de enero, funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) trancaban los accesos a la sede del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) para que miembros de la prensa y otros ciudadanos no pudieran llegar a la morgue.

Con escudos antimotines y carabinas de bombas lacrimógenas, a las 8 de la mañana al menos 50 efectivos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) se desplegaron en motos por los alrededores de la principal morgue de Caracas. En las adyacencias se corría el rumor de que una manifestación podría arribar para exigir la entrega del cadáver de Pérez. Incluso los trabajadores del Senamefc que no tenían carnet eran revisados en lo piquetes policiales.

A esa hora no había rastro de los familiares de Daniel Soto Torres, Abraham Lugo Ramos, Jairo Lugo Ramos, Abraham Israel Agostini, José Alejandro Díaz Pimentel y Óscar Alberto Pérez, todos muertos en lo que el ministro de Relaciones Interiores Justicia y Paz, Néstor Reverol, calificó como un “enfrentamiento”.

Los funcionarios se mantienen en los alrededores de la morgue desde que se conoció que el cuerpo del exfuncionario del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalisticas (Cicpc) fue ingresado a la medicatura forense el pasado lunes a las 6:30 pm.

A las 3 de la tarde llegó Aura Pérez, quien se identificó como tía de Óscar Pérez y, después de declarar a los medios de comunicación, habló con los efectivos de la GNB que cerraban la calle Neverí de Colinas de Bello Monte. “Vengo a buscar el cuerpo de mi sobrino“, dijo y en ese momento el funcionario le pidió su documento de identidad para posteriormente cederle el paso. Junto a ella también ingresaron la madre y la hermana de Agostini, quienes prefirieron no hablar con la prensa.

Para acompañar a los familiares los diputados de la Asamblea Nacional, Delsa Solórzano, Winston Flores y Manuela Bolívar llegaron a la morgue de Bello Monte, pero a pesar de conversar largo rato con los funcionarios de la GNB, les impidieron el acceso hasta que el director del Senamecf los autorizara a entrar.

A pesar desde hace tres días el lugar está custodiado por efectivos de los cuerpos de seguridad, la morgue continua trabajando con “normalidad“, pues aunque siguen recibiendo cuerpos para efectuar las necropsias de ley y horas después son entregados a sus parientes, los dolientes de los acusados por el Gobierno como “terroristas” siguen a la espera de los cadáveres de sus familiares.

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