En el interior del país cuentan con la solidaridad, porque antibióticos no hay

Mariana Cecilia Barráez tiene 4 años y desde el 26 de noviembre se encuentra hospitalizada en la Clínica Canabal de Barquisimeto. La camioneta en la que se dirigía con su mamá y su morocho se volcó en la autopista Cabudare- Barquisimeto (estado Lara) ese día y ella fue la más afectada. Recibió fuertes golpes en la cabeza que complicaron su recuperación. Durante una intervención quirúrgica la pequeña se infectó con una poderosa bacteria y para atacarla necesitan administrarle Tazopril y Bactrimel juntos. Ninguno de los fármacos se halla en las farmacias de su ciudad.

Hace diez días, Efecto Cocuyo alertaba sobre la ausencia de antibióticos pediátricos en la capital venezolana; pero esa realidad se agrava en el interior del país. Familiares de Barráez relatan que el resto de los medicamentos para su tratamiento han sido de difícil acceso, sin embargo esos dos antibióticos están desaparecidos. “Nos hemos vuelto locos buscando con bachaqueros, gente que done, porque en las farmacias solo conseguimos insumos como guantes, apósitos o Beducen”, dice su madrina, Francis Castillo.

El 14 de enero a la pequeña se le colocó la válvula para la hidrocefalia “que también fue donada desde Caracas porque no se consiguió en otro lado”, comenta Castillo. La Adrenalina, el Budecort y el Epamil, son otros de los fármacos que recibió a través de donaciones. Este último se le recetó en sustitución del Fenobarbital, anticonvulsivo que también se encuentra escaso. Actualmente su  familia utiliza redes sociales para buscar los fármacos que le hacen falta.

Infecciones peligrosas

En el Hospital Universitario de Maracaibo Migdalia Silva, de 62 años, diabética y con insuficiencia renal, está ingresada luego de una fractura en el fémur por la que fue intervenida. “La señora se cayó de la cama y se partió la pierna con la mesita de noche”, relata Rony De Pool, su sobrino. Mientras estuvo en la recuperación de la operación contrajo otra resistente bacteria que se le complicó. Para ello le recetaron Tazopril o Colimicina “es de 80 gm pero como están las cosas de cualquiera sirve”, insiste De Pool.

En las farmacias de la región ningún familiar ha conseguido por lo que decidieron publicar el servicio público en Twitter. Lo importante es controlar la infección, dice su sobrino.

Precisamente otra de las peticiones en la red social data del 11 de enero y solicita con urgencia el Tazopril. Al comunicarnos con el número de contacto, una mujer que dijo ser su tía, informó que el pequeño de un año y medio había fallecido hacía una semana. “Tenía  un edema pulmonar y no resistió”, comentó. Indicó que murió por complicaciones de las cirugías, pero por lo reciente del suceso prefirió no dar más detalles.

A mediados de diciembre trascendió el caso de un pequeño de tres años que murió luego de esperar un fármaco para continuar con su tratamiento oncológico. Esta semana se conoció también el fallecimiento de Bastian Tepedino, un bebé de dos años y medio que padecía de la compleja enfermedad denominda leucodistrofia metacromatica. Hasta el último día de su vida, familiares esperaban donaciones de medicamentos porque no los conseguían en las farmacias. Se refieren específicamente al ácido valproico, dompensin, carnitina o enterogermina. Personas con otros padecimientos como la epilepsia, el hiperinsulinismo congénito, la hemofília o el cáncer, también sufren por la escasez.

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Contactos

Para comunicarse con familiares de Mariana: Francys Castillo 0412-1560000

Y Rony De Pool, sobrino de Migdalia Silva: 0414-6180017