“El silencio de las autoridades se está llevando a nuestros hijos”, madre de niño fallecido en el JM de los Ríos

El farmacéutico Luis López fue designado ministro de Salud el mismo día que Samuel Becerra, de 12 años, falleció en el Hospital J.M. de los Ríos: 11 de mayo de 2017. El organismo del niño no pudo resistir una temible bacteria que contrajo en la Unidad de Hemodiálisis del centro de salud, al igual que Raziel Jaure (10) y Dilfred Jiménez (16). Los tres eran pacientes de Nefrología, se infectaron luego de someterse a hemodiálisis, en máquinas contaminadas desde febrero de este año, y no recibieron el protocolo de antibióticos tal y como se les recetó.

Este 25 de mayo los padres de Becerra y de Jaure realizaron una rueda de prensa para alzar sus voces y denunciar las deficiencias que padece el centro hospitalario, muchas de ellas que afectaron directamente la salud y vida de sus hijos. “No lo hacemos por nuestros niños, que ya no están, lo hacemos por los que restan, que son como nuestros hijos”, dijo Judith Bront, la madre de Samuel. Los padres de Dilfred no asistieron porque apenas ayer fue el sepelio de su pequeño hijo.

Ésta no es la primera vez que se han denunciado fallas. Efecto Cocuyo reportó hace un año las dificultades que pasan los pequeños pacientes de Nefrología y sus padres. Ellos dicen ya haber agotado todas las instancias y aunque han recibido respuesta de varias autoridades, aún no se ha solventado el problema y 15 niños corren gran riesgo.

“Fuimos a la jefatura del servicio de Nefrología, a la dirección del hospital. Luego salimos a la calle a protestar, llegamos hasta el ministerio de Salud y conversamos con la viceministra. Luego conversamos con la gente de la Defensoría y con la gente de la Lopna (Ley Orgánica de Protección del Niño y del Adolescente). Luego de la muerte de Samuel me dijeron que estuvo también una representación de la Fiscalía en la Unidad”, relata Bront.

Sin embargo el 22 de mayo, desde la marcha en apoyo a la Constituyente del sector salud, el ministro aseguró desconocer la situación. “No tengo conocimiento de muertes por contaminación”, dijo a la reportera de Unión Radio luego de que ella le preguntara por el caso de los niños del J.M. de los Ríos. Esa mañana acababa de morir Dilfred Jiménez, la tercera víctima de las bacterias en Nefrología.

“Estos tres niños han muerto por una incompetencia de muchos factores y ciertamente, a raíz de esta situación, el ministerio de Salud y la dirección del Hospital se han movido para resolver, pero necesitamos más. Necesitamos que se asuma esta situación que es tan grave. Es urgente”, refirió Katherine Martínez presidenta de la Fundación Prepara Familia que apoya a los pacientes del J.M. de los Ríos desde hace ocho años.

“Es muy difícil. Mi hija salió ayer de diálisis casi muriendo y nada más pensar que mañana toca otra vez, saber que toca otro sufrimiento no es nada fácil”, confesó este martes el padre viudo de una de las pacientes de la unidad.

Carlos Trapani, coordinador de Cecodap, aseguró que la dentro de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia hay un recurso que denuncia precisamente el problema de los niños afectados por el desabastecimiento de medicamentos. “La salud es un derecho no un favor”, apuntó.

Los guerreros que ya no están

Tanto Samuel como Raziel estaban conscientes de la enfermedad que los aquejaba. Eran optimistas y muy preocupados por su mediación y tratamiento. Yuderkis y Douglas Jaure, padres de Raziel cuentan que el proceso de deterioro de su hijo fue muy rápido. Hasta los 10 años el niño vivió sin mayores sobresaltos, se medicaba pero estaba estable. Sin embargo, cuando le colocaron el catéter para empezar las diálisis, el panorama se nubló.

“El estaba muy contento porque lo iban a incluir en una lista de espera para el trasplante y si todo salía bien podríamos volver a la casa. Pero luego fue todo muy rápido, se infectó y murió”, dijo Douglas, el padre de Raziel. Para ellos es difícil hablar de su hijo que ya no está. Dicen que lo hacen como terapia  a ver si así el pecho deja de doler y la desolación desaparece. “Él era nuestra vida”, dice.

“Él era un viejito prematuro, le encantaba el fútbol y jugar. La gente nos decía que lo único que lo delataba era el catéter, pero vivía como un niño normal. Hasta el último momento, en su dolor, me preguntaba por su madre y echaba chistes”, completa.

La rutina de los padres de Samuel Becerra también dio un vuelco a raíz de su muerte. Era hijo único. “Nuestra vida, tanto la de su papá como la mía, era Samuel. Todo giraba en torno a él … nosotros siempre estuvimos acompañándolo. El guerrero fue él… libró todas las batallas. Ahora se nos fue la vida y el alma pero poco a poco iremos saliendo de esto. Por él estamos aquí también. Él hubiese querido que estuviéramos aquí defendiendo el derecho de todos sus amigos”, dijo Judith.

Samuel Becerra. Foto: Horacio Siciliano.

“Alarma que todos los niños están en la misma condición, con fiebre, con dolores en articulaciones, ya no quiere entrar a la hemodiálisis porque temen morir, hay niños asustados porque creen que también a ellos les va a pasar lo mismo y no es justo que ellos pasen por eso. Imagínate que tu hijo te pregunte ¿Me va a tocar a mí? Es una situación muy dura”, apunta.

El llamado que hacen es a que el  ministerio de salud, finalmente, adopte las acciones necesarias. “Su silencio se está llevando a nuestros niños de la peor manera”, finalizó Bront.

La fundación Prepara Familia recibe donaciones de insumos y recursos para los niños. Antibióticos, medicamentos, pañales, leches de fórmula o cualquier otra donación contacto @preparaflia en Twitter y @preparafamilia en Instagram.