El Movimiento Huellas abre espacios para que los jóvenes construyan el país #FajadosPorVenezuela - Efecto Cocuyo

El Movimiento Huellas abre espacios para que los jóvenes construyan el país #FajadosPorVenezuela

El origen del Movimiento Juvenil Huellas Venezuela coincidió con El Caracazo. Fue fundado en el año 1989 por el jesuita Miguel Matos como un espacio para que los más jóvenes propusieran e inventaran un país. Unos 29 años después de haberse consolidado el proyecto, Guillermo Cadrazco, subdirector nacional de Huellas, asegura que el movimiento es más necesario que nunca.

“El Movimiento Juvenil Huellas está dedicado a la formación de valores sociales, ciudadanos, humanos y cristianos. Para el momento de su creación, la idea era que los jóvenes dieran respuestas positivas y de covivencia a su entorno. Se trata de formación de liderazgo juvenil”, asegura Cadrazco.

El subdirector nacional del movimiento, quien ya suma ocho años de trayectoria con el proyecto, indicó que Huellas consta de tres programas. Uno de los más conocidos es el de “Casa de los muchachos”, que funciona en los sectores populares y ofrece aportes de nivelación y refuerzo escolar para prevenir el abandono de la educación.

“Actualmente tenemos presencia en el sector San Miguel de La Vega (Caracas), en Magdaleno (Aragua) y estamos arrancando en La Rinconada (Zulia). Con estos centros comunitarios se busca ayudar a la organización de los sectores populares y a la mejora de estos entornos”, apunta Cadrazco.

El segundo programa fue bautizado como Comunidad de Universitarios Padre Alberto Hurtado (Cupah) y ofrece a los jóvenes la oportunidad de estudiar carreras como Filosofía y Educación en la Universidad Católica Andrés Bello. Mientras que el tercer programa se llama Grupo Juvenil, una iniciativa que tiene presencia en todo el país y que ha puesto en marcha las ideas de grandes y chicos para mejorar sus comunidades.

“Contamos con alrededor de 8.900 muchachos en toda Venezuela en alianza con las escuelas de Fe y Alegría, las comunidades populares y las parroquias. Esos son los tres aliados que tenemos en nuestra red”, afirma Cadrazco. “Donde hay un centro Fe y Alegría hay también un espacio del Movimiento Huellas”.

El subdirector nacional del movimiento agrega que, gracias a estas alianzas con las escuelas y las comunidades, Huellas cuenta con 600 voluntarios a escala nacional, 35 trabajadores contratos y una presencia que va de punta a punta: desde Santa Elena de Uairén, en la frontera con Brasil, hasta Paraguaipoa, el último pueblo de La Guajira venezolana antes de llegar a Colombia.

Para Cadrazco, los espacios propiciados por Huellas “son más necesarios que nunca” y dan respuesta a situaciones que al Estado le cuesta asumir. “Es la sociedad civil organizada aportando a la concientización de los jóvenes por su apuesta por el país”, dice.

Uno de los ejemplos que más ha conmovido a Cadrazco es el de Arturo, un joven zuliano de 20 años que, tocado por su entorno, fue uno de los líderes al frente de la apertura de Casa de los muchachos en el sector La Rinconada, de Maracaibo.

El veinteañero, formado en Fe y Alegría, propulsó la iniciativa en su comunidad al ver que cada vez se volvía más difícil para los niños de su entorno acceder al derecho a la educación por falta de materiales escolares, comida y uniforme.

“Ahora van a la Casa de los muchachos y dicen que es como ir a la escuela gratis. Le llaman así porque sus padres no tienen que costear nada para que vayan”, explica.

Cadrazco insiste en que la reciprocidad es uno de los valores que destaca en el Movimiento Huellas y que no solo se trata de dar, sino también recibir del otro que se beneficia. “Esto no es mero asistencialismo, sino que se basa en la solidaridad, en recibir del otro su gratitud o su sonrisa”, añade.

Esto, asegura el coordinador del movimiento, es lo que humaniza la labor de los huellistas y abre más espacios para los chamos.

“Hoy día Huellas es más necesario que nunca porque los jóvenes no tienen espacios de vida. En sus espacios reina la inseguridad física, pero también la de sus sueños, que parecen más difíciles de alcanzar. Reina también la violencia. Huellas es un espacio de vida y no necesitamos solo este movimiento, sino cualquier otro espacio que haga sentir a nuestros jóvenes los dueños de su propio destino”, asegura Cadrazco.

Todos los jóvenes que quieran sumarse al movimiento solo deben acercarse a un centro educativo de Fe y Alegría de sus comunidades, sin importar si estudian en otra institución. Para conocer más de Huellas, ingrese a huellas.org.ve

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