El Hospital de Peluches, una iniciativa que restaura la ilusión de los niños - Efecto Cocuyo

El Hospital de Peluches, una iniciativa que restaura la ilusión de los niños

Cosen, remedan, reparan. Los lavan y los rellenan. Les colocan un ojo que faltaba o quizás un lazo que combine. Los dejan como nuevos y los envuelven en papel celofán. El Hospital de Peluches ha repetido estas pequeñas “cirugías” cientos de veces en lo que va de año. Solo en 2018 ha recogido y operado casi cuatro mil felpudos que fueron a parar a las manos de niños, adolescentes e, incluso, algunos adultos.

Casi sin querer, en diciembre de 2017, Lilian Gluck pasó a dirigir un hospital. Solo que, en vez de repartir medicinas e inyecciones, entrega juguetes y muñecas. No hay médicos y nadie viste batas blancas, pero esta institución de la felpa cuenta con un ejército de voluntarias igual de comprometidas.

Todo empezó con una pregunta arrojada en un chat de Whatsapp de antiguas amigas del colegio. Lilian preguntó si alguna tenía peluches que quisieran donar. La pregunta llevó a un volante que se viralizó y, de pronto, los felpudos invadieron todos los cuartos de la casa de Lilian en Caracas.

“Fue una idea que se me ocurrió. Reciclar peluches es una labor social que no implica hacer un gran gasto de dinero y que tiene un gran impacto. Yo vengo de trabajar en voluntariados que entregan comida o ropa, pero para hacer esta obra social de envergadura no hace falta pedir recursos”, relata Lilian.

¿Por qué crear un hospital exclusivamente para muñecos de felpa? Pues porque a Lilian siempre le ha gustado el significado detrás de los peluches y porque la iniciativa se beneficia del reciclaje. “Es un juguete muy versátil, cálido y que acompaña”, afirma.

Entre sus más recientes visitas, el Hospital de Peluches incluye entregas de juguetes y muñecas al José Manuel de los Ríos, el Dr. Miguel Pérez Carreño y el Hospital de Niños Excepcionales de Catia La Mar.

Pero los donativos no son solo de un hospital a otro. También a colegios en zonas periurbanas y rurales. Tal es el caso de los operativos realizados en el casco colonial de Petare y en la Escuela Municipal de Chirimena, visitados por las voluntarias a mediados de este diciembre.

“Nosotras mismas hacemos las entregas. Lo que buscamos es llegar a aquellos sitios en los que la ayuda no llega. Por ejemplo, hemos ido a Pariata y a Chirimena. Tratamos de ir a lugares no convencionales”, explica Gluck.

“Gracias” o “este peluche sí huele bien” son algunas de las reacciones de los más pequeños cuando reciben los felpudos desde sus salones de clase o camas hospitalarias. Algunos los usan como acompañantes, mientras que para otros sirven de almohada.

Oficialmente, el Hospital de Peluches cumplió este diciembre un año de haberse fundado. Lilian asegura que la receptividad ha sido muy buena y que espera que para 2019 la fundación siga operativa y batiendo récords de cirugías. Eso sí, de la mano de sus amigas del colegio: Sara Zloczower, Sarah Bimblich, Margalith Goihmam, Lilian Salama, Ama

lia Salama, Vivian Rostoker y otras voluntarias.

“Actualmente la gente no tiene medios para comprar un juguete. En 2019 vamos a seguir repartiendo peluches todo el año. Vamos a impartir un programa educativo sobre el reciclaje y vamos a seguir con actividades”, afirma la directora. 

A pesar de la crisis, en el Hospital de Peluches no escasean el algodón, los lazos, el papel celofán o las voluntarias.

Si desea colaborar con el Hospital de Peluches y tiene felpudos o muñecas para donar, contactar a la fundación a través de su Instagram @elhospitaldepeluches o vía correo electrónico al [email protected]

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