El #DíaMundialDeLaTuberculosis se vive con un repunte de casos en Venezuela

La tuberculosis está y la posibilidad de contagio existe, pero la población no se encuentra familiarizada con esta enfermedad. Esa es una de las mayores preocupaciones del doctor José Ramón García, neumonólogo del Hospital Universitario de Caracas con más de 30 años de experiencia y docente de Medicina de la Universidad Central de Venezuela. Este 24 de marzo, Día Mundial de la Tuberculosis, el país vive un repunte de casos que es innegable, pese a la ausencia de los boletines epidemiológicos del Ministerio de Salud.

Según las cifras que maneja el Observatorio Venezolano de la Salud (OVS), en el año 2015 se reportaron 7.278 casos de tuberculosis. Un incremento para el promedio de 6 mil casos que venía presentando Venezuela hasta 2014, de acuerdo con el doctor García, y para los 4 mil diagnósticos que se realizaban en el país cuando la enfermedad estaba controlada, hace ya más de una década

Para la fecha, no hay información oficial sobre los registros de 2017. Sin embargo, las cifras extraoficiales que manejan los galenos venezolanos es que durante el año pasado hubo un incremento que llevó a alrededor de 8.000 el número de casos.

“Sí ha habido un repunte importante. Hace 10 años, la tuberculosis estaba controlada y se registraban 4.000 casos al año. Entre 2011 y 2015 se mantuvo un promedio de alrededor de 6.000 casos, pero a partir de ese último año la enfermedad repuntó”, indicó el neumonólogo.

Explicó que hay diversas condiciones que han contribuido a disparar la tasa de enfermedad, una de ellas la desnutrición. La falta de ingesta proteica y la mala alimentación han mermado las defensas de la población y, según los especialistas, la han hecho más propensa a contagiarse diversas enfermedades.

Los últimos datos de la Encuesta Condiciones de Vida 2017 (Encovi) dan cuenta del desplazamiento de las proteínas en los platos de los venezolanos. De acuerdo con los investigadores, la dieta de la población es “anémica” y se centra mayoritariamente en el consumo de arroz, harina de maíz, harina de trigo y tubérculos.

Otra de las condiciones que propicia el contagio de la tuberculosis en el hacinamiento. “Muchos de estos nuevos casos se están viendo en los privados de libertad. En 2014 se registraron 150 presos con tuberculosis. En 2016 esa cifra aumentó a 588″, apuntó el galeno.

“A la tuberculosis le llaman la enfermedad de la pobreza porque afecta a las comunidades más pobres, que es donde la gente está mal alimentada y donde vemos familia enteras que comparten un solo cuarto. Sin embargo, ninguno de nosotros está exento de sufrirla en algún momento”, explicó García.

Agregó que el gran disparador de la tuberculosis a nivel mundial fue la epidemia de VIH porque este virus afecta al sistema inmunológico y hace que los pacientes sean más propensos al contagio.

García advirtió que, de continuar la mala alimentación de los venezolanos y las condiciones de hacinamiento en las cárceles y en los hogares, los casos seguirán en aumento y se alejarán de los registros que dan cuenta de cuando la enfermedad estaba controlada.

“Si las condiciones se mantienen, van a seguir aumentando los casos de tuberculosis por el estado de desnutrición que está sufiriendo la población”, lamentó García.

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