El calvario de dos familias para viajar con escasez de gasolina en un país petrolero

En las dos últimas semanas del año es cuando se registra la mayor cantidad de desplazamientos de vehículos en el territorio porque son muchos los que buscan reencontrarse con familiares y amigos que viven en otras regiones. Sin embargo, en el país, los viajes por carretera se han convertido cada día en un mayor desafío. El más reciente obstáculo, pese que Venezuela es el país con mayores reservas internacionales de petróleo, según el Gobierno nacional, es la escasez de gasolina.

Esa es la razón por la que Rafael Colmenares no podrá recibir el 2018 junto a su mamá y su familia en San Cristóbal (Táchira). El año pasado suspendió el viaje porque los cauchos de su carro no estaban en buenas condiciones; en esta oportunidad tampoco podrá hacerlo, ya que conseguir combustible para el trayecto completo le descuadra todo el presupuesto.

Rafael explica que cuando viaja de Valencia a San Cristóbal, se detiene en Barinas a echar gasolina. Pero en esa entidad, como en otras cuatro al occidente del país, desde hace varios días, no se consigue gasolina o, para lograrlo, hay que hacer horas de cola en las estaciones de servicio.

“Averigüé con amigos que viven en Barinas y me explicaron que lo seguro es conseguirla bachaqueada. Venden una pimpina (bidón) de gasolina (20 litros) por 300.000 bolívares. Yo mínimo necesitaría para la camioneta dos de ida y dos de regreso, es decir, gastaría alrededor de 1.200.000 bolívares y no se puede”, dice el periodista de profesión.

A su mamá se le quebró la voz cuando supo que no podía compartir el Año Nuevo con su hijo y su nieta. “Nada me garantiza conseguir gasolina al precio legal. Ya ese es un viaje largo (de 10 horas). Viajo con un niño y mi suegro que está delicado de salud”, agrega Colmenares.

Estos contratiempos con la gasolina los experimentó Carolina Roa. El 22 de diciembre salió de Tovar (Mérida) con la intención de llegar ese día a Acarigua (Portuguesa).  Planeaba detenerse en alguna bomba en el páramo —entre Escagüey, Mucuchíes, Apartaderos, Santo Domingo o la de Mitisu—, pero ninguna estaba despachando combustible y, aun así, la mayoría tenía colas kilométricas de vehículos. Las filas obstaculizaban la carretera y causaban más tráfico de lo usual.

Ocurre que en Venezuela ha habido una caída sistemática de la producción petrolera. Además, desde hace al menos dos años, la mitad de la gasolina que se consume en el país es importada desde refinerías en Estados Unidos y la reciente falta de liquidez, así como las deudas que mantiene el Gobierno venezolano, ha comprometido el pago de los barcos que traen el combustible.

El carro de Carolina se accidentó ese viernes y no consiguió talleres mecánicos abiertos en la vía. Llegó a Barinas a las 8:00 pm y decidió dormir ahí. Al día siguiente madrugó para conseguir el repuesto que necesitaba y, por suerte, dio con la pieza y con un taller abierto el 23 de diciembre.

Se dispuso a continuar el viaje, pero no tenía suficiente gasolina (le quedaba menos de un cuarto de tanque) para llegar a Acarigua, así que paró en una bomba que aparentemente no estaba activa, pero ahí le ofrecieron comprar 10 litros gasolina por 150.000 bolívares, cuando un tanque completo se llena con Bs. 300 o Bs. 400.

Con esa reserva, llegó a Acarigua a las 4:00 pm, directo a otra estación de servicio. Cuatro horas después, y cuando le faltaba una cuadra para que tocara su turno, los funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana que custodiaban el lugar avisaron que iban a cerrar porque estaban cansados.

“Me sorprendió que también estaban ahí cuidando la cola funcionarios del Conas (Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro)”, señala Carolina. Sin embargo, además de mantener el orden, los efectivos también permitían el pasoprivilegiado” de vehículos para echar gasolina.

El domingo 24 de diciembre Carolina volvió a madrugar y llegó a la misma estación de servicio a las 4:00 am. La bomba abrió dos horas más tarde y ella cargó gasolina a las 9:30 am. “Llegué temprano, pero hubo gente que durmió ahí”, relata.

En el trayecto entre Acarigua y Barquisimeto (Lara) tampoco encontró ni una bomba de gasolina activa. En Yaracuy halló una cola “suave” con 30 o 40 carros y se detuvo a surtir de nuevo. A las 7:00 pm llegó a Los Teques (Miranda).

El miércoles, 27 de diciembre, emprendió el regreso a Tovar. Estaba preocupada pues sabe que el escenario es peor luego de que el Gobierno emitiera, a través de la estatal Pdvsa, la resolución para racionar el suministro de combustible en cinco estados occidentales. Se llevó un bidón de 20 litros de gasolina, esperando no ser detenida en una alcabala, pues ha escuchado historias de personas a las que detuvieron con gasolina y las acusaron de contrabando.

(Visited 13 times, 1 visits today)

Comentarios

3 Comments
  1. el comunismo destruye todo el aparato agro industrial de cualquier país,,,, al comunismo le gusta pregonar la miseria humana,,,,,para el año 2018 y 2019 la hiper inflación va a acabar con todos los ingresos del pueblo,,,
    hay que DOLARIZAR EL SALARIO DEL TRABAJADOR,,,,, o el caos sera fatal,,,,, estos son los magos del desastre,
    https://youtu.be/Ujn7NtG-smU

Leave a Reply