Más de dos meses lleva la espera de una operación por falta de cupo en la UCI #AgoniaEnJM

A Yeibeth García no le importó cuando los galenos le dijeron que podía quedarse en el área de hospitalización, pero sin fecha para operar a su hija. No lo pensó dos veces. Tomó las cosas de ambas y partió de Güigüe, estado Carabobo, con destino a Caracas para atender a la niña en el principal hospital infantil del país. Durante nueve meses repitió el viaje de 157 kilómetros, seis horas y cinco transportes semanalmente para las consultas de la pequeña en el José Manuel de los Ríos. Ahora sí estaría más cerca de la operación finalmente. O, al menos, eso pensó.

Ya van a cumplirse dos meses desde entonces, dos meses de espera que transcurren en una de las habitaciones del piso cinco del servicio de Neurocirugía. Quirófano había, lo que no había era un cupo en la unidad de cuidados intensivos para operar a la niña Darifer en el hospital, donde solo hay cuatro camas operativas de un total de 12 por la falta de personal.

Darifer tiene nueve años de edad y el 17 de julio pasado se le asignó un número de historia del J.M. de los Ríos, el 750538. Su diagnóstico es una hidrocefalia secundaria ocasionada por un tumor alojado en la base del cráneo. Pacientemente en su habitación, entre videojuegos, espera que llegue la fecha de la operación para que le extraigan la lesión y pueda regresar a su ciudad natal.

Cuando al fin parecía que sí, que la intervención quirúrgica venía pronto, iniciaron los trabajos de remodelación del hospital aprobados por el presidente Nicolás Maduro y previstos para culminar el 1 de agosto. Ahora no hay ni quirófano ni cupo en la UCI para extraerle el tumor a Darifer por los retrasos en los arreglos.

“Mi hija es la primera en la lista de operaciones, ya voy para dos meses esperando en el hospital“, relata Yeibeth García desde una esquina de la habitación que comparte junto a otras dos madres y dos pacientes con hidrocefalia. Se mantiene positiva, presagia que pronto regresará a Güigüe y que el ajetreo ya habrá pasado. “Este mismo mes me la operan”, sentencia un miércoles, 6 de septiembre de 2017.

Un gorro cubre la cabeza y el corto cabello de Darifer, quien ya había sido operada antes, en el Hospital Central de Maracay. “Ahí sí que no hay nada”, suelta la madre. Le colocaron una válvula para drenar la acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo causado por la hidrocefalia y, luego de la intervención, pasó a formar parte del grueso de niños que ven consultas en en servicio de Neurocirugía del J.M. de los Ríos.

Durante nueve meses, Yeibeth y Darifer viajaron a Caracas para las consultas semanales. “A veces dormía en el piso del terminal de La Bandera mientras se hacía de día para poder traer a mi hija para acá. Me traía todas las cosas conmigo porque no sabía cuándo iban a darme una cama para poder quedarnos”, explica.

Conseguir la válvula para Darifer fue una tarea titánica. “En aquel momento, en octubre del año pasado, costaba 650 mil bolívares. Mi sobrino tuvo que empeñar la moto para poder comprarla. Tuvimos que hacer de todo, buscar donaciones, hacer una rifa y una verbena para poder pagar”, recuerda Yeibeth.

Si en aquel momento fue difícil, ahora lo es aún más para las mamás. Las válvulas de drenaje rondan los siete millones de bolívares. Ingeniárselas para comprarlas ya no es una opción, ahora quienes comparten piso con Yeibeth solo aspiran a tenerlas mediante donaciones de fundaciones o empresas.

Mientras tanto, Yeibeth se prepara para lo que venga después de la extracción del tumor. Debe hacerle a Darifer una resonancia de la columna vertebral, que ronda el millón de bolívares, para descartar metástasis y un examen hormonal, que sale en 500 mil bolívares aproximadamente. Todo eso más las medicinas. “Después de la operación viene el listón de medicamentos. No sé cómo voy a hacer. Yo no tengo dinero, yo soy de bajos recursos”, asegura.

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Hasta el lunes, 2 de octubre de 2017, Darifer no ha sido operada a dos meses y medio del diagnóstico. Neurocirujanos han considerado remitirla al Hospital Pérez Carreño, y aún así, entraría en la lista de espera como tercera paciente en busca de una operación en la UCI de esa institución.