Doña Bárbara ni se consigue ni se edita en Venezuela

Los argentinos leen a Borges. Los colombianos, a García Márquez. Pero en Venezuela son muy pocos los que leen la obra de Rómulo Gallegos. Al igual que todo, Doña Bárbara escasea en el país y, como casi todos, los restos del autor también ha sufrido los males de la delincuencia cuando su tumba fue recientemente profanada. En su aniversario 87, la novela venezolana tiene muy poco que celebrar: entre la escasez de papel, la inflación y la falta de políticas públicas que promuevan la lectura, la terrateniente que se hizo famosa en 1929 y su creador, han quedado en el olvido.

El retrato de la llanura que construyó Gallegos difícilmente puede ser encontrado en las librerías caraqueñas. Hasta los “tequeteques” de nuevos autores y de lo que está de moda, el espacio para los clásicos de la literatura venezolana es muy reducido. Una que otra versión colegial editada por Panapo puede ser encontrada, pero nada de grandes ediciones. Para leer Doña Bárbara, hay que importarla.

“Aquí la buscan mucho y la respuesta siempre es No hay“, aseguró Alexis Romero, quien ha estado al frente de la librería Templo Interno, en Centro Plaza, por 13 años. Añadió que no solo madres de bachilleres son las que buscan dar con el texto que yuxtapone la civilización y la barbarie, sino también turistas. Más que un suvenir o una postal de recuerdo caraqueña, quieren para sí una obra que muestre todos los fantasmas de la idiosincrasia criolla.

“Los turistas vienen a preguntar por Doña Bárbara y no entienden cómo no está”, indicó Romero. La escasez resulta tan sorprendente para quienes vienen de visita como la falta de otros productos básicos. “Tú vas a Inglaterra y está Shakespeare. Vas a Estados Unidos y está Whitman, ¿Cómo no va a estar Doña Bárbara en Venezuela?”, inquirió.

Desde hace siete años, en Templo Interno no se oferta la novela. El ultimo texto que tuvo en su haber fue editado por Cátedra y traído de España. Sin embargo, Doña Bárbara no es la única obra de Gallegos que se ve deshojada por la situación: También Canaima y Cantaclaro. Esta última, sí está disponible en la librería en una gran edición. Eso sí, no con el sello de Hecho en Venezuela, sino hecha por una editorial costarricense.

Los vestigios de Doña Bárbara se consiguen bajo el puente de la avenida Fuerzas Armadas entre mil y dos mil 500 bolívares, pero sin ediciones especiales ni mayores lujos para quien figurara como uno de los más grandes referentes de la literatura venezolana. De cinco puestos consultados por Efecto Cocuyo, cuatro de ellos tenían la novela disponible en sus estantes.

Para las editoriales no es menos fácil tener a Doña Bárbara entre sus títulos. Carlos Sandoval, uno de los fundadores de Madera Fina, firma editorial que busca reeditar los clásicos venezolanos, aseguró que la novela está entre los planes. Sin embargo, dijo que “en el caso de Gallegos tenemos que conversar con los familiares del autor porque aún no están liberados los derechos”.

Para Alexis Romero, las políticas del Estado para difundir la obra nunca han existido. Ni siquiera antes del chavismo. “La otrora maravillosa Monteávila Editores sería la encargada de formar la mentalidad del venezolano”, dijo. No obstante, añadió que ninguna editorial ha asumido la importancia que implica la difusión de la novela más famosa de Rómulo Gallegos. “Por eso nos vivimos preguntando por qué los grandes de nosotros no son conocidos afuera”, precisó.

El difícil acceso a la obra y la ausencia de una política en materia cultural y educativa han dejado en el olvido no solo a Doña Bárbara, sino a cualquier cantidad de artistas y escritores venezolanos, entre ellos Mariano Picón Salas. Las consecuencias son terribles para la cultura del país.

“Todo lo que se llamó criollismo es aglutinado por Gallegos en esa obra”, explicó Sandoval. “Nos permitió entender mucho de los rasgos nacionales y buena parte del comportamiento de los venezolanos. Allí está retratado el enfrentamiento de la civilidad, el cumplimiento de las normas y las funciones irracionales que mueven a cierta parte de la población”.

Para Romero, la escasez de Doña Bárbara y de los demás clásicos criollos representa la pérdida de la mentalidad contemporánea del venezolano. “Todo lo que somos, hemos sido, seremos o podríamos ser tendemos a ocultarlo. Nuestra literatura nos permite ser más civilizados y universales”, indicó el librero, “si Doña Bárbara fuese leída e interpretada, no cederíamos tan fácil ante la barbarie. La entenderíamos y apostaríamos por un proyecto de civilidad moderna”.

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Comentarios

2 Comments
  1. ¡Hola!
    Quién posee el derecho de autor de la novela “Doña Bárbara”?. Esta obra ya es de dominio público?

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