Dolientes de liceísta asesinada a golpes pidieron cárcel para sus agresoras

Michell Longa funeraria

“Quién cree en ti Señor no morirá para siempre”. Con éste cántico religioso sacaron la urna del único velorio que había en la Funeraria Isabel XXI de El Paraíso, este miércoles 22 de febrero. En el lugar, se congregaron alrededor de 100 personas para acompañar a la familia de Michell Longa González, de 18 años de edad, quien fue asesinada presuntamente por sus compañeras de clase.

Mientras esperaban que la carroza fúnebre llegara, los parientes, vecinos y amigos de la víctima conversaban entre ellos. Algunos soltaban frases indignadas por el homicidio, otros informaban detalles del crimen a los demás y algunos pocos pedían justicia. “¡Presas, todas deben ir presas! Y si la mayor se escapó, que pongan presos a sus padres”, exclamó uno de los dolientes.

El martes 14 de febrero, Michell fue golpeada por tres compañeras de clase a quienes habría sacado de un trabajo para la presentación de una exposición escolar en la Unidad Educativa Liceo Caricuao, ubicado en la UD5 de Caricuao, donde estudiaban cuarto año de bachillerato.

Vecinos que se encontraban en el velorio señalaban que la joven, quien además tenía cuatro meses de embarazo, había ingresado el año pasado a la institución. Agregaron que la golpiza se produjo frente a una venta de respuestos cercana al liceo, por lo que varios alumnos que vieron el incidente notificaron lo que ocurría a los profesores de la unidad educativa.

Michell quedó inconsciente después de los golpes. Fue trasladada a un Centro de Diagnóstico Integral (CDI) cercano y luego al Hospital Miguel Pérez Carreño donde permaneció hospitalizada hasta que falleció el lunes 20 de febrero. Un día antes había entrado en coma.

Durante el 2015, Cecodap indicó que mil 671 menores de edad habían sido víctimas de violencia escolar, según la recopilación que realizaron de los casos reportados en medios venezolanos. Aunque este dato no refleja la totalidad de las ocurrencias, sí es muestra representativa de una tendencia a partir de los casos de violencia contra niños, niñas y adolescentes (NNA) que transcienden.

La organización que vela por los derechos de los NNA documentó en su informe de 2015 que durante ese año se produjeron cinco homicidios en instalaciones educativas, lo que representa 60% de incremento en la incidencia de episodios de violencia , en comparación con 2014. Además, en ambiente escolar, fueron heridos poco más de 30 alumnos.

“Este caso por toda la vía del centro se trata de violencia escolar, aunque no haya sido en un centro educativo donde se produjo la agresión. Tanto víctima como victimarias pertenecen a una institución y además el supuesto causal de la golpiza devino de una actividad de clase”, analizó la docente Gloria Perdomo, quien tiene más de 18 años de experiencia en materia de resolución de conflictos y derechos de los NNA.

En esto coincidió Carlos Valero Rico, psicólogo que trabaja desde hace seis años en instituciones educativas. “Lo peor que puede hacer un colegio es hacerse la vista gorda con los problemas de violencia entre alumnos. En este caso, los profesores de la institución deben tener como prioridad la discusión del por qué ocurrió esto, cómo se pudo haber evitado y qué otras situaciones están propensas a terminar de esa manera. Estas preguntas deben ser respondidas por los alumnos y deben ser escuchadas por los docentes“, manifestó el experto.

Aseguró que por su experiencia, los adultos no prestan atención a los conflictos entre estudiantes y como respuesta automática el “no le pares, ignóralo”. Considera que esto es dañino y no promueve un aprendizaje sobre cómo resolver los problemas de forma adecuada.

Último adiós

A las 8:30 am de este miércoles, los dolientes salieron de la capilla 2 de la funeraria. La carroza ya se encontraba en la entrada y entre los hermanos de Michell y otros parientes, cargaron la urna para introducirla en el vehículo. Gritos y llantos apagaron las oraciones de los creyentes.

Una vez cerrada la puerta de la carroza fúnebre y colocados dos coronas de flores junto a un pequeño ramo, una madre y sus tres hijos compartieron su dolor en un abrazo. El silencio fue el mejor homenaje y apoyo a este núcleo familiar.

El grupo, en el que no parecían figurar compañeros de clases, partió rumbo al Cementerio Jardín Principal del Oeste de El Junquito en dos autobuses y una camioneta chasis larga sin placa.

“¿Cómo es posible que esos padres no sepan lo que tienen en su casa? (refiriéndose a las presuntas victimarias) Seguro son familias disfuncionales, que no están pendientes de sus hijos“, comentaron los que no acompañaron la caravana mortuoria.

Alertas en aula

Tanto como el psicólogo como la docente coincidieron que si bien es cierto la familia es el pilar de la sociedad y por tanto, la principal formadora de valores y ciudadanos, la escuela debe tener reforzamiento de estos principios.

Perdomo expuso que la principal misión de un docente es educar a los jóvenes para que puedan relacionarse con el otros. “No hay que minimizar sus problemas de aula. Nada justifica la violencia y hay que buscar mecanismos de resolución a través del diálogo y el razonamiento“, dijo la docente.

Impulsividad agresiva, verbal o física, aislamiento y hurtos deben ser las señales a las que los maestros estén atentos en aula, según Perdomo.

Parte del mecanismo para prevenir estos hechos comienza con la denuncia oportuna y la capacitación y dotación del Estado a escuelas, maestros, Defensoría y consejos de protección de NNA. “Estos temas deben ser abordados cotidianamente y debe haber una red social que se active cuando un hecho violento ocurra”, denunció Perdomo.

La experta en resolución de conflictos escolares apuntó que los estudiantes son permeables a la violencia social, a la percepción de que el más fuerte es el que actúa con violencia ante una injusticia y la descalificación del que solo usa las palabras.

Valero Rico hizo énfasis en la conversación activa con los estudiantes para evitar situaciones violentas dentro y fuera de casa. “Los chicos tienen mucha información y a veces es inadecuada. Tenemos que saber qué saben y cómo creen ellos que se puede resolver. Debemos quitarnos de la cabeza la época en la que vivimos , porque ésta no es la misma a la que los están expuestos”, manifestó.