“Diego no se veía fuera de este país”, colega del biólogo muerto durante protesta en Altos Mirandinos

Solo buenos recuerdos, palabras de cariño y respeto, tienen quienes conocieron y compartieron con Diego Arellano, el biológo herpetólogo que este martes salió a protestar en San Antonio de los Altos, estado Miranda, y alrededor de las 11:30 am fue impactado por una bala a la altura del tórax. Dos horas después fallecía mientras era intervenido quirúrgicamente en la Policlínica Parque El Retiro.

Arellano trabajaba en la Facultad de Farmacia, en BIOTECFAR. Allí fabricaba suero antiofídico usado para tratar mordeduras venenosas de alacranes, serpientes, escorpiones y arañas.

“Conocí a Diego hace unos 10 años en la Facultad de Ciencias de la Central. Diego era luz. Un chamo buena vibra, positivo siempre, apasionado por lo que hacía”, contó a Efecto Cocuyo una colega y amiga de Arellano, quien se había ido a Portugal con su hermana pero luego de unos meses regresó a Venezuela. “No se hallaba afuera, quería estar aquí y pensaba que las mejores oportunidades las tendría acá. Hace poco me pidió una carta de recomendación para estudiar un posgrado, cosa que ya no podrá hacer”, dijo con la voz entrecortada. “Diego era incapaz de hacer daño a alguien. Era un luchador de sus convicciones. Cuando se lo llevaron herido estaba sonriendo. Me lo imaginé diciendo un chiste. Tener esa última imagen de él fue un choque de emociones para mí”, agregó.

Huérfano de padre desde hace tres años y con sus dos hermanos mayores residenciados fuera del país, Diego, de 31 años, vivía con su mamá en el Picacho, San Antonio de los Altos. Una vecina, de 23 años de edad, lo recuerda como “una persona increíble. Era respetuoso. Cariñoso. Él caía bien siempre, tenía una energía muy bonita. Amaba a los animales. Siempre tuvo conejos, serpientes y perros. Es como si hubiésemos crecido juntos. Siempre que me asomaba por el balcón lo veía”, contó.

Un paramédico relató que atendió a Arellano herido cuando lo montaron en una moto: “Lo vi con las pupilas dilatadas, pálido, no me respondía su nombre hasta que dijo: ‘Diego’. Lo mandamos directo a que lo atendieran”. Fue trasladado en una ambulancia a la Policlínica Parque El Retiro. Al llevárselo la gente que lo acompañaba gritó: “¡Fuerza, Diego, tú puedes!”. Sabían que al mediodía seguía vivo y había ingresado al quirófano hasta que vieron el tweet de Henrique Capriles cerca de la 1:30 pm que anunciaba su muerte.

Era cinta negra en karate y daba clases de este arte marcial en el Centro Comercial 93 del sector El Pueblo y en el complejo cultural, en la avenida perimetral de San Antonio de Los Altos, donde también se dan las prácticas de la orquesta juvenil de esta ciudad.

Le gustaba escalar y solía practicar esta disciplina en la cancha deportiva de La Morita, en San Antonio. Uno de sus compañeros de allí dijo: “Era un chamo súper tranquilo, no se metía con nadie, nunca lo vi tener un problema con una persona. Era bohemio, le gustaba mucho esa onda tranquila, relajada, sin preocupaciones”.
Su colega también resaltó su carácter pacífico: .

“La última vez vi a Diego fue anoche (lunes). Lo vi tocando su cacerola con el resto de los vecinos y nos saludamos”, comentó su vecina. Se enteró de su muerte porque vio a la madre de Arellano llorando en el balcón. “Le hice señas para saber qué pasaba y lo que hizo fue asentir con la cabeza, como diciendo, ‘sí, fue mi hijo’. Revisé mi Facebook y entonces supe que lo mataron”, relató.

Los vecinos del Trébol Country estaban reunidos la tarde de este martes en la entrada del edificio acompañando a Gerardo Vitoria, de 22 años, herido por perdigones en la misma protesta, cuando se enteraron que Diego había fallecido. “Todos estábamos impactados”, dijo la joven amiga de Diego.

“Lo conozco desde que era un muchachito. Siempre fue una persona muy educada y respetuosa dentro de lo poquito de lo que pude compartir con él”, comentó otra vecina.

Según un trabajador la Policlínica Parque El Retiro, quien prefirió permanecer en el anonimato, Arellano tenía tres perforaciones en el corazón. “No sé el nombre de la bala que lo impactó, pero era de esas que explotan dentro del cuerpo”, dijo.

A las 4 pm de este martes, 16 de mayo, el cuerpo de Arellano fue retirado de la clínica luego de que un grupo de personas en el lugar cantó el himno e izó la bandera. “Fue muy conmovedor. Es realmente dolorosa esta situación”, dijo un empleado.

Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones, Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) acudieron a la Policlínica. “Tuvimos que esconder a los muchachos heridos por perdigones, se los querían llevar”, contó el empleado.

Este mismo día también falleció el adolescente Yeison Mora Cordero,  de 17 años, en el municipio Pedraza, Barinas; Luis Alviárez, de 18 años, y Diego Armando Hernández, de 32 años, en el estado Táchira.